jueves, agosto 27, 2026
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Andes Cup: Construyendo el freestyle sudamericano

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Lo que comenzó como una apuesta por organizar una competencia de estándar internacional terminó transformándose en una plataforma que ha contribuido al crecimiento del freeski y el snowboard en Sudamérica.

Hace no muchos años, el calendario competitivo del freestyle sudamericano era fragmentado. Las oportunidades para competir al más alto nivel eran escasas y los deportistas debían salir del continente para enfrentarse a circuitos capaces de acelerar su desarrollo. En ese escenario, Chile comenzó a consolidar una estructura que, temporada tras temporada, ha permitido fortalecer el crecimiento del freeski y el snowboard.

Parte importante de ese proceso ha sido Andes Cup, un circuito internacional impulsado por Snow Animal junto a la Federación Deportiva Nacional de Ski y Snowboard de Chile y Valle Nevado. El campeonato ha buscado convertirse en una plataforma donde atletas, entrenadores y federaciones encuentren un espacio para seguir elevando el nivel del freestyle sudamericano.

Nicolás Carvallo, Socio de Snow Animal e impulsor del circuito, explica que «Andes Cup nace con la convicción de que Chile tiene la infraestructura para acoger eventos de deportes de invierno de nivel mundial. Valle Nevado ha apostado fuerte durante los últimos años por desarrollar un snowpark a la altura y esa alianza virtuosa generó el escenario ideal para proyectar este campeonato. El freestyle en Chile y Sudamérica viene creciendo y contar con competencias exigentes y bien organizadas es una condición básica para que ese desarrollo continúe».

«Chile ha logrado ofrecer un sistema estable de competencias».

El crecimiento del campeonato también ha ido de la mano con la evolución del propio freestyle chileno. Durante los últimos años, el país ha logrado consolidar un calendario que permite a los deportistas avanzar desde las categorías formativas hasta competencias internacionales sin perder continuidad en su proceso deportivo.

«Chile ha logrado ofrecer un sistema estable de competencias. Por un lado está Freeride Chile con sus circuitos junior y adulto; por otro, junto a la Federación impulsamos Titanes y Andes Cup. Eso permite construir una ruta lógica para el desarrollo del freeski y el snowboard. Yo vengo del ski alpino, pero siempre tuve la convicción de que lo importante era crear plataformas sólidas para el desarrollo de los deportes de invierno, independiente de la disciplina», señala Carvallo. .

Un campeonato que también construye comunidad

Para Nicolás Carvallo, organizar una competencia internacional implica mucho más que preparar un salto o definir un recorrido. Detrás de cada edición existe un trabajo que comienza muchos meses antes y que involucra a equipos técnicos, especialistas en nieve, jueces internacionales, federaciones, equipos de comunicación y operaciones de montaña.

«Organizar una competencia de este nivel significa trabajar muy coordinadamente con el área de operaciones del centro de ski para construir un snowpark que responda a los estándares que buscamos”, afirma.  

Profundiza que “después viene la coordinación con jueces internacionales, directores técnicos, federaciones de distintos países y todo el trabajo de comunicación. El equipo humano lo es todo y, en la montaña, hay una regla que nunca cambia: lo único constante es el cambio». 

«Lo importante era crear plataformas sólidas para el desarrollo de los deportes de invierno».

Esa capacidad de adaptación ha permitido que Andes Cup siga creciendo y consolidándose como uno de los principales encuentros del freestyle sudamericano. Para la próxima edición ya está confirmada la participación de deportistas provenientes de más de ocho países, quienes llegarán anticipadamente a entrenar en Valle Nevado antes del inicio del campeonato.

Más allá del espectáculo deportivo, esa presencia internacional también genera un intercambio de experiencias que beneficia directamente a los riders nacionales, quienes pueden compartir sesiones de entrenamiento y competir frente a algunos de los mejores exponentes de la región.

En paralelo, el campeonato ha contribuido a posicionar a Chile como un destino capaz de albergar competencias de alto nivel, aprovechando la infraestructura desarrollada durante los últimos años y la calidad de la cordillera de los Andes como escenario natural para los deportes de invierno.

Según Carvallo, sin embargo, el verdadero legado de Andes Cup no se mide únicamente por la cantidad de países participantes o por el nivel de los trucos que se ven en competencia. También se refleja en las oportunidades que hoy tienen los jóvenes para proyectar una carrera deportiva sin depender exclusivamente de circuitos internacionales.

«En Andes Cup buscamos construir una marca propia, un espacio donde freeskiers y snowboarders encuentren su lugar y puedan demostrarle a Sudamérica y al mundo que en la cordillera de los Andes existe un nivel capaz de competir con cualquiera», concluye.

En cada nueva edición el circuito sigue ampliando ese propósito. Andes Cup ha ayudado a consolidar un ecosistema donde deportistas, entrenadores, clubes y federaciones avanzan en una misma dirección. Un trabajo silencioso que hoy comienza a posicionar a Chile como uno de los motores del freestyle en Sudamérica.

Club Deportivo de Montaña Las Trancas: Donde la montaña construye comunidad

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Más que promover deportes de montaña, el club ha tejido una red de familias, voluntarios y niños que encuentran en el valle un espacio para crecer, colaborar y aprender a cuidar el entorno que los une.

Existen lugares donde el deporte se organiza en torno a una cancha o un gimnasio. En el Valle Las Trancas ocurre algo distinto. Aquí, las primeras lecciones llegan caminando por un sendero, aprendiendo a leer la nieve o entendiendo que una montaña siempre merece respeto. El paisaje no es el telón de fondo de la historia, sino el protagonista.

Felipe Sepúlveda, presidente del club, relata que «nació gracias a un grupo de amigos y amantes de la montaña que compartían un mismo sueño: crear un espacio donde niños, jóvenes y adultos pudieran desarrollarse a través del deporte y el contacto con la naturaleza”.

«El territorio no es solo el lugar donde entrenamos; es parte de nuestra historia, nuestra cultura y nuestra manera de vivir».

Rodeado de bosques nativos, volcanes y una de las principales puertas de entrada a Nevados de Chillán, este rincón de la Región de Ñuble ha construido una identidad profundamente ligada a la vida al aire libre. Fue precisamente esa relación con el territorio la que motivó, en 2014, la creación del Club Deportivo de Montaña Las Trancas

“Con el tiempo, el club se transformó en una organización que impulsa el ski, el mountain bike, el desarrollo de senderos y eventos deportivos, fortaleciendo el deporte y la comunidad del valle», explica Sepúlveda. 

La organización ha crecido junto con el valle. Hoy desarrolla escuelas deportivas, impulsa actividades durante gran parte del año y participa activamente en la conservación y habilitación de senderos. Sin embargo, el objetivo sigue siendo el mismo que inspiró a sus fundadores: formar personas antes que deportistas.

Para quienes crecen en Las Trancas, la montaña forma parte de la vida cotidiana. No es un lugar al que se va durante las vacaciones, sino un espacio que acompaña la infancia y moldea la forma de relacionarse con el entorno.

“Es aprender, colaborar y crecer junto a otras personas que entienden que el deporte, la naturaleza y la comunidad van de la mano.

Para  Felipe Sepúlveda «crecer aquí significa tener un entorno privilegiado donde la montaña se convierte en una sala de clases. Crecer en este lugar les enseña a respetar la naturaleza, a ser resilientes, a enfrentar desafíos y a disfrutar de una vida activa al aire libre».

Ese aprendizaje, explica, va mucho más allá de dominar una disciplina deportiva. El club entiende cada salida, entrenamiento o jornada de trabajo comunitario como una oportunidad para transmitir valores que acompañarán a niños y jóvenes durante toda su vida.

«Promovemos el respeto por la naturaleza, el compañerismo, la solidaridad, el esfuerzo, la perseverancia, la humildad y la responsabilidad. Creemos que el deporte es una herramienta para formar personas comprometidas con su comunidad y con el cuidado del entorno», destaca.

La identidad del club también está marcada por el lugar donde nació. No existe una separación entre el deporte y el paisaje; ambos forman parte de una misma historia.

«Nuestra identidad está profundamente ligada al Valle Las Trancas. Vivimos rodeados de montañas, bosques, volcanes y nieve, y eso define nuestra forma de entender el deporte. El territorio no es solo el lugar donde entrenamos; es parte de nuestra historia, nuestra cultura y nuestra manera de vivir», señala el presidente del club. 

Una comunidad que se construye entre todos

Si hay un elemento que distingue al Club Deportivo de Montaña Las Trancas es el rol que cumplen las familias. Padres, madres, hermanos y voluntarios no solo acompañan a niños y jóvenes en sus actividades deportivas; también participan en la organización de eventos, el mantenimiento de senderos y distintas iniciativas que fortalecen la vida comunitaria del valle.

Así lo plantea Felipe Sepúlveda: «Las familias son el corazón del club. Son quienes acompañan, motivan y hacen posible que niños y jóvenes participen. Además, algunos colaboran como voluntarios en actividades, eventos y proyectos, generando un verdadero sentido de comunidad donde todos aportan desde su experiencia». 

Ese trabajo colectivo ha permitido que, con el paso de los años, aumente el interés por las actividades al aire libre y también la conciencia sobre la importancia de proteger el entorno que las hace posibles.

«La comunidad ha crecido y se ha fortalecido. Hoy existe una mayor participación de niños, familias y voluntarios, además de un mayor interés por el deporte al aire libre y el cuidado de los senderos. También ha aumentado la conciencia sobre la importancia de conservar nuestro entorno para las futuras generaciones», asegura.

Reflexiona que «la montaña enseña respeto, trabajo en equipo, autocuidado y capacidad para tomar buenas decisiones. También nos recuerda la importancia de adaptarnos a las condiciones, valorar los procesos y entender que los mejores resultados llegan con dedicación y constancia».

Aunque el club ha consolidado una comunidad activa y comprometida, sus integrantes saben que el crecimiento trae nuevos desafíos. El principal es mantener ese desarrollo sin perder la cercanía que caracteriza al proyecto desde sus inicios.

«Uno de nuestros principales desafíos es seguir creciendo de manera sostenible. Queremos continuar con las escuelas deportivas de ski, snowboard y mountain bike, mantener y desarrollar la red de senderos, conseguir más apoyo para nuestros proyectos y lograr que cada vez más niños puedan acceder al deporte», afirma.

La mirada también está puesta en fortalecer la organización durante todo el año, ampliar su infraestructura y seguir generando oportunidades para que nuevas generaciones encuentren en la montaña un espacio de encuentro.

Desde esa perspectiva explica que «imaginamos un club consolidado, con una buena estructura que le permita funcionar todo el año. Queremos seguir creciendo junto a la comunidad, con más infraestructura, más actividades y más oportunidades para que las nuevas generaciones vivan la montaña de manera segura y responsable». 

Las Trancas ha logrado convertirse en un punto de encuentro para quienes entienden que la vida en la montaña también implica cuidar el lugar que la hace posible.Pertenecer a él “significa ser parte de una comunidad que comparte la pasión por la montaña”. 

“Es aprender, colaborar y crecer junto a otras personas que entienden que el deporte, la naturaleza y la comunidad van de la mano. Es sentir orgullo por nuestro valle y asumir el compromiso de cuidarlo para quienes vendrán después», concluye Sepúlveda.