jueves, agosto 27, 2026
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Pedaleando hacia el futuro: Escuelita de MTB en Colegio Farellones transforma a niños en ciclistas y líderes

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Conoce la historia de esta iniciativa impulsada por Ignacio Rojo con el objetivo de formar a niños y jóvenes no solo como ciclistas, sino también como líderes, fomentando el trabajo en equipo, la vida saludable y el respeto por la montaña.

Ubicado en un entorno privilegiado en la cordillera de los Andes, el Colegio Farellones ha impulsado una iniciativa innovadora: un taller de Mountainbike (MTB) orientado a sus alumnos y alumnas. La idea, que surgió de la necesidad de aprovechar el entorno y fomentar el desarrollo deportivo en los estudiantes, ha crecido hasta convertirse en un espacio clave para la formación integral de niños y jóvenes.

La propuesta de crear un taller de MTB en el colegio surgió de múltiples factores, explica Ignacio Rojo, rider de gran trayectoria, instructor y fundador de la iniciativa: “El Colegio Farellones se encuentra en un lugar ideal para el desarrollo del MTB, con un entorno que ha sido sede del Campeonato Mundial de Enduro en 2018. Además, los estudiantes de este colegio viven o pasan gran parte de su tiempo en altura, lo que les otorga una capacidad física privilegiada para los deportes de montaña”.

“El Colegio Farellones se encuentra en un lugar ideal para el desarrollo del MTB, con un entorno que ha sido sede del Campeonato Mundial de Enduro en 2018.

El objetivo principal del taller no es solo deportivo, sino también formativo. “Queremos aportar a la formación integral de los alumnos, inculcando valores como liderazgo, solidaridad, trabajo en equipo, hábitos de vida saludable y compromiso con el medioambiente”, establece Rojo. 

Desde su creación, el taller ha tenido una gran acogida y ha impactado positivamente en el desarrollo de los estudiantes: “Comenzamos con un pequeño grupo de alumnos de niveles superiores, pero con el tiempo hemos visto un gran interés de todos los niveles, desde los más pequeños hasta los más grandes. La instancia les permite superar dificultades, aumentar su autoestima y disfrutar de un entorno sano y colaborativo”. 

El taller también ha fortalecido el sentido de pertenencia y la conexión con la comunidad de montaña. “Hemos notado una mayor vinculación con el territorio. Los niños y niñas comprenden mejor su entorno y desarrollan un sentido de responsabilidad y pertenencia”, explica Rojo. 

Un método que va más allá del deporte

El proceso de enseñanza del MTB en el colegio sigue una metodología estructurada, basada en la experiencia del equipo de Ignacio Rojo en Rojo Racing, con más de 10 años de trayectoria en la formación de ciclistas.

“Además de desarrollar la técnica del MTB, abordamos temas como la tecnología de la bicicleta y el cuidado básico del equipamiento. Es un taller inclusivo, donde pueden participar desde 2° Básico, organizados por niveles según edad y experiencia”, cuenta. 

Los niveles iniciales se enfocan en aspectos lúdicos, equilibrio y habilidades motrices básicas, mientras que los más avanzados trabajan en postura, control de frenado, cambios de dirección y condición física. De esta manera, explica Rojo, “Cada alumno avanza a su propio ritmo, con desafíos progresivos que permiten mejorar su control y seguridad en terrenos con mayor dificultad técnica.”

Para garantizar una práctica segura y efectiva, el colegio proporciona bicicletas y equipamiento de protección, incluyendo casco integral, guantes y protecciones. Además, el equipo de monitores cuenta con un mecánico encargado de la revisión y mantenimiento de las bicicletas.“Nos aseguramos de que cada bicicleta esté en óptimas condiciones para que los alumnos puedan desarrollar el deporte con seguridad”, sostiene el fundador.  

“Nos aseguramos de que cada bicicleta esté en óptimas condiciones para que los alumnos puedan desarrollar el deporte con seguridad”, sostiene el fundador. 

El taller ha crecido a pasos agigantados y ya se han planteado nuevas metas para el futuro: “Desde el año pasado formamos un grupo de ‘Selección’ para participar en competencias interescolares y brindar la oportunidad de compartir con otros niños en un ambiente de sana competencia”

Asimismo, buscan apoyar a aquellos alumnos interesados en desarrollar una carrera en este deporte. Rojo explica que “queremos contribuir a su formación en áreas como guías e instructores de MTB, mecánica y construcción de pistas (shapers), ampliando así sus oportunidades laborales en este deporte”.

“Agradecemos al Colegio Farellones y a todos quienes han hecho posible este proyecto. Es gratificante ver su evolución y esperamos seguir contribuyendo a la formación de estos alumnos, pioneros de un colegio con sello de montaña en Chile”, concluye. 

Rider Girls Chile: Una comunidad que pedalea por la equidad y el aprendizaje

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Conoce el notable trabajo de un espacio de MTB hecho por y para mujeres, donde el aprendizaje y la confianza son claves como herramientas para la transformación personal y colectiva.

En un mundo del mountain bike dominado históricamente por hombres, la falta de espacios exclusivos para mujeres no pasaba desapercibida. En 2019, dos amigas decidieron cambiar esa realidad y fundaron Rider Girls Chile, una comunidad pensada para unir a las mujeres en torno al ciclismo de montaña. Lo que comenzó como una cuenta de Instagram se transformó rápidamente en un punto de encuentro para ciclistas de distintos niveles, un lugar donde compartir experiencias, motivarse mutuamente y, sobre todo, romper barreras.

«En ese tiempo no existía ninguna comunidad de ciclistas solo para mujeres y se veían pocas chicas en el cerro, por lo que junto a una amiga decidimos crear este Instagram. Tuvo un crecimiento exponencial y, a los seis meses, ya éramos muchas chicas», recuerda Josefa San Martín, creadora y administradora de Rider Girls Chile.

«Nuestro objetivo principal es crear, desde el inicio, un ambiente seguro donde sepas que te puedes equivocar y aprender de otras, porque todas partimos sin saber mucho». – Josefa San Martín

El éxito fue inmediato. Las redes sociales se convirtieron en una vitrina para mostrar el avance de las participantes, inspirando a más mujeres a sumarse. La comunidad no sólo exhibía logros, sino que también promovía un ambiente de aprendizaje, lejos de la competencia y la presión por el rendimiento. Sin embargo, la pandemia golpeó fuerte y dejó a la comunidad en una pausa prolongada. Fue entonces cuando Josefa tomó la decisión de revitalizar el proyecto y darle un nuevo impulso.

«Esta nueva era de Rider Girls comenzó gracias a una chica llamada Josefa, que con su alegría, paciencia y ganas, no quiso que la comunidad quedara estancada luego de la pandemia, dándole vida a lo que ella misma llama esta ‘nueva era’. Y fue ahí donde entré yo», cuenta Catalina Grubcic, quien se sumó como administradora del proyecto. La conexión entre ambas fue inmediata: «Solo bastaron un par de conversaciones para que explotáramos en ideas y proyectos en torno al mundo de la bici».

Un espacio seguro para crecer y aprender

Más allá de ser un punto de encuentro digital, Rider Girls Chile busca consolidarse como un espacio seguro para que las mujeres puedan aprender, caerse y levantarse sin miedo al juicio. «Nuestro objetivo principal es crear, desde el inicio, un ambiente seguro donde sepas que te puedes equivocar y aprender de otras, porque todas partimos sin saber mucho», explican. En este sentido, la comunidad promueve un ambiente de confianza en el que el error no es visto como un obstáculo, sino como parte del proceso de aprendizaje.

«No solo se trata de salir a pedalear, sino también de aprender: mecánica, limpieza, técnicas, resolver dudas y conocer nuevos lugares para practicar este deporte». – Catalina Grubcic

«Nosotras mismas hemos pasado por ese proceso, sabemos lo difícil que puede ser dar el primer paso, lanzarte a una bajada o atreverte a salir con más ciclistas cuando estás empezando. Pero lo más importante es que nadie te juzga y siempre habrá alguien para apoyarte», sostiene Catalina.

La iniciativa no solo se enfoca en quienes ya dominan la bicicleta, sino que también pone énfasis en aquellas que recién comienzan. «Queremos que estas experiencias no se queden solo en el círculo femenino, sino que las lleven consigo y las compartan en todo el mundo del MTB», añade Catalina. Para ello,  visibilizan en sus redes sociales tanto a riders experimentadas como a aquellas que están dando sus primeros pasos, con el fin de inspirar y demostrar que cualquiera puede progresar con perseverancia y motivación.

La comunidad  ha logrado concretar eventos y actividades en distintos puntos de Chile, abriendo la posibilidad para que más mujeres se sumen y se sientan acompañadas en su proceso de aprendizaje. «Generamos instancias donde puedas conocer a más chicas a través de actividades adaptadas a distintos niveles», comentan . Estos encuentros no solo se limitan a salidas en bicicleta, sino que incluyen talleres de mecánica, limpieza de bicicletas y técnicas de conducción, entre otros.

«Queremos que las chicas aprendan de todo. No solo de cómo bajar una pista, sino también de cómo cuidar su bici, de cómo solucionar problemas mecánicos cuando están solas en el cerro. Porque una rider independiente es una rider segura», explica Josefa.

La importancia de estos espacios va más allá del deporte. «Queremos que estas actividades sean una oportunidad para crear nuevas amistades, que trasciendan más allá del MTB», destacan. La comunidad ha logrado consolidar vínculos que van más allá de la bicicleta, construyendo una red de apoyo donde la confianza y la sororidad son fundamentales.

Un espacio necesario en el MTB chileno

Con una base sólida y una comunidad en crecimiento, el desafío ahora es seguir expandiéndose y consolidando su impacto. Uno de los objetivos para este año es ampliar la cantidad de actividades en diferentes regiones del país, permitiendo que más mujeres puedan acceder a estos espacios sin importar su ubicación.

Además, la búsqueda de alianzas con marcas y patrocinadores sigue siendo un pilar importante para potenciar las iniciativas. Desde sus inicios, Rider Girls ha trabajado con diferentes empresas para realizar sorteos y colaboraciones, lo que ha permitido fortalecer la comunidad y brindar más oportunidades a sus integrantes.


«Sabemos que hay muchas mujeres con ganas de aprender y mejorar, y queremos estar ahí para acompañarlas en cada paso. No importa si estás empezando o si llevas años pedaleando, aquí todas sumamos». – Josefa San Martín

«Creamos un ambiente entretenido, con premios y sorpresas para que siempre les den ganas de seguir aprendiendo y mejor aún si es junto a nosotras», señala Catalina. Este enfoque lúdico y motivador ha sido clave para atraer a más mujeres y generar un impacto positivo en el mundo del MTB femenino.

«Sabemos que hay muchas mujeres con ganas de aprender y mejorar, y queremos estar ahí para acompañarlas en cada paso. No importa si estás empezando o si llevas años pedaleando, aquí todas sumamos», agrega Josefa.

En un contexto donde el ciclismo de montaña femenino sigue en crecimiento, iniciativas como Rider Girls Chile se vuelven fundamentales para fomentar la participación de más mujeres en este deporte. Lo que comenzó como un proyecto espontáneo hoy se consolida como una comunidad en expansión, con objetivos claros y una misión que va más allá de la bicicleta: crear un entorno de apoyo, aprendizaje y crecimiento para todas aquellas que se atreven a dar el primer pedalazo.