jueves, agosto 27, 2026
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Femme Challenge: Elevando la voz del ciclismo femenino en Chile

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La tercera edición del Wahoo Femme Challenge by Ford volvió a hacer historia. Más de 200 mujeres enfrentaron nieve, altura y frío para conquistar los cerros y visibilizar el poder del ciclismo femenino en Chile. Una competencia exigente y una comunidad en movimiento. 

Un frío domingo, cuando los primeros rayos del día apenas iluminaban la ruta que se extendía hacia la cordillera, en Mall Sport se dio el mavos al Wahoo Femme Challenge 2025, una carrera que no es solo deportiva, sino también simbólica: desafiar la pendiente, resistir la nieve y elevar la voz del ciclismo femenino en Chile.

Más de 200 ciclistas aceptaron ese doble desafío. Las condiciones climáticas fueron extremas: bajas temperaturas y nieve en la cima del centro de ski La Parva, el punto final del recorrido. Pero en la ruta no hubo espacio para el miedo. Solo para la determinación.

“Fue una carrera desafiante, pero ver la determinación y energía de cada ciclista fue inspirador”.

La ganadora fue Valentina Pinilla Jara, del equipo Santiago Pista. Una ciclista de técnica limpia, mirada aguda y piernas entrenadas para responder en la altura. Con firmeza y coraje, lideró un pelotón que nunca perdió el espíritu competitivo ni la sororidad. “No estamos aquí por invitación. Estamos porque nos lo ganamos, a punta de piernas, frío y convicción”, declaró al cruzar la meta.

El segundo y tercer lugar fueron para Ailyn Salvo Pino y Claudia Escobar Herrera, ambas representantes del equipo Maipú Cycling. Un dato no menor: su presencia en el podio demuestra que el talento también florece en comunas que históricamente han estado al margen del alto rendimiento.

Detrás del recorrido había un trabajo de articulación clave. Las municipalidades de Las Condes y Lo Barnechea facilitaron la logística, y Carabineros de Chile escoltó la competencia tramo a tramo. Un esfuerzo que permitió desarrollar la carrera con seguridad y fluidez. Pero también reveló algo más profundo: cuando las instituciones se alinean con iniciativas que promueven igualdad y deporte, los resultados trascienden lo técnico.

“Fue una carrera desafiante, pero ver la determinación y energía de cada ciclista fue inspirador. Queremos seguir impulsando este tipo de instancias para fortalecer la presencia femenina en el ciclismo de ruta”, señalan desde la organización.

“La mayor visibilidad en medios y la transmisión en vivo del evento serán cruciales para atraer más atención”.

Y no es una frase vacía. Porque el ciclismo de ruta femenino no crece en abstracto: crece en rutas seguras, en espacios organizados, en carreras como esta. Crece cuando se le permite existir, sin estereotipos ni barreras.

“La ruta del Femme Challenge de hoy era desde Mall Sport hasta La Parva. Cuando me inscribí, no sabía si sería capaz de lograrlo. Tenía dudas, pero decidí atreverme. Me lancé, no quise que el miedo o el ‘no puedo’ me ganaran”, cuenta María Jesús Carvajal, participante del desafío.

“Quizás no estaba completamente preparada, quizás fue la lluvia, el frío o simplemente las condiciones del día… no lo sé. Pero aun así no dejé de intentarlo. Pedaleé a mi ritmo, conté mi respiración, me fijé metas pequeñas y me concentré en disfrutar el paisaje que el día me regalaba”, relata.

“Y con eso me bastó”, agrega. “Me bastó saber que todo lo que aprendí en la academia y junto a mis queridas Wocch hoy lo puse en práctica. Alcancé la curva 18, en Farellones. Fueron 25 kilómetros de una subida dura, exigente, pero en la que el apoyo femenino estuvo siempre presente”.

Aunque no logró completar el recorrido hasta la cima, María Jesús se muestra segura: “Ya se va a lograr. Estoy convencida. Como dijo alguna vez la Mariana: ‘Le gané a la que se quedó en su casa, a la que miró hacia afuera y prefirió quedarse acostada, a la que le dio lata y a la que simplemente no se atrevió’. Yo sí me atreví. Y me atrevería cien veces más hasta lograrlo”.

Pensada por y para mujeres

Lo que distingue al Femme Challenge de otras competencias no es solo su ruta escénica ni su nivel técnico. Es su esencia: ser una carrera pensada por y para mujeres, que construye comunidad y rompe silencios históricos dentro del deporte.

“El verdadero premio no es el podio, es que cada vez más mujeres se atrevan a subirse a la bicicleta”

Cada ciclista que enfrentó el desnivel hasta La Parva llevó algo más que su propio esfuerzo. Llevó historias. Las que pedalean entre turnos de trabajo y crianza. Las que entrenan sin equipo ni sponsor. Las que se abren paso en clubes donde todavía se les llama “las niñas”. Y, sobre todo, las que no quieren pedir permiso para ocupar su lugar en el pelotón.

“El verdadero premio no es el podio, es que cada vez más mujeres se atrevan a subirse a la bicicleta”, dijo Ailyn Salvo al finalizar. Una frase resume bien el espíritu del evento: no se trata solo de velocidad o resistencia, sino de visibilidad, autonomía y derecho al deporte.

“El éxito de esta edición reafirma el lugar que ha ganado el ciclismo femenino en Chile y refleja el creciente interés y participación de las mujeres en este deporte. Sin duda, este evento será recordado como un hito en el ciclismo nacional”, sostienen sus organizadoras.

Esta edición 2025 dejó un nuevo punto de partida: expandir, diversificar y profesionalizar el evento para el próximo año. La organización ya proyecta estrategias para fortalecer el Femme Challenge 2026: abrir nuevas categorías para distintos niveles, facilitar el acceso a mujeres de otras regiones, generar alianzas con clubes de ciclismo femenino y asegurar una mayor presencia mediática.

Además, el llamado a marcas patrocinadoras es claro. No solo para financiar el evento, sino para apoyar concretamente el desarrollo de las atletas. La participación femenina no puede seguir dependiendo de la voluntad o el autofinanciamiento.

Sumar actividades complementarias como talleres mecánicos, clínicas de ciclismo o charlas sobre nutrición y entrenamiento femenino también podría convertir al evento en una instancia de aprendizaje, empoderamiento y pertenencia.

“La mayor visibilidad en medios y la transmisión en vivo del evento serán cruciales para atraer más atención y apoyo tanto para la competencia como para el ciclismo femenino en general. Con estas estrategias, el Wahoo Femme Challenge 2026 podrá consolidarse como uno de los principales eventos de ciclismo femenino en América Latina”, concluyen las organizadoras del evento.

Fernanda Gildemeister: Entre el vértigo y la perseverancia

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La rider chilena de downhill y enduro sueña con la Copa del Mundo mientras supera obstáculos en el camino. Su historia es una mezcla de pasión, sacrificio y velocidad.

Por mucho que el downhill y el enduro sean disciplinas donde la velocidad y la técnica definen a los mejores, en la historia de Fernanda Gildemeister hay algo aún más poderoso: la capacidad de sobreponerse a las caídas, tanto dentro como fuera de la pista. Su camino en el mountain bike ha estado marcado por la adrenalina, el amor por la naturaleza y la dureza de un deporte donde las caídas no son solo parte del recorrido, sino también una lección de vida.

«Estar conectada con la naturaleza y el deporte en la montaña es lo que me llevó a practicar mountain bike, junto con sentir control y adrenalina sobre la bici», cuenta Fernanda. Su relación con la bicicleta es algo más que una actividad competitiva: es una forma de vida que la ha llevado a recorrer el mundo y a desafiarse constantemente.

«Estuve a un puesto de clasificar a la final en mi primera Copa del Mundo Elite. Ahí me di cuenta de lo que quería y lo difícil que iba a ser».

Su carrera ha estado llena de desafíos. En 2023, mientras entrenaba en Europa para competir en las Copas del Mundo, recibió una de las noticias más duras de su vida: su hermano había sufrido un accidente y falleció. «Tuve que volver a Chile para estar con mi familia y luego regresar a Europa para seguir compitiendo. Fue muy duro correr con esa carga emocional», recuerda.

A esto se suman las lesiones, parte inevitable de su disciplina. «He tenido varias operaciones. Un año me quebré dos veces una clavícula y una muñeca. Pero todo eso es un aprendizaje y enseñanza que te hacen crecer y madurar», reflexiona.

Pero hay dos momentos que han marcado su trayectoria. El primero, su debut en la Copa del Mundo en Snowshoe, Estados Unidos. «Fue una carrera muy exigente, con mucho barro y lluvia, contra las mejores del mundo. Quedé en el puesto 16 en las clasificaciones, a solo uno de llegar a la final. Ahí me di cuenta de lo que quería y lo difícil que iba a ser», cuenta.

El segundo hito fue su participación en Valparaíso Cerro Abajo, uno de los eventos urbanos más icónicos del downhill. «Gané un Wildcard en un campamento de Red Bull y fui la única mujer en participar en los entrenamientos después de años sin presencia femenina. Fue un gran momento porque me ayudó a conseguir uno de mis main sponsors, el Banco de Chile», explica.

La pasión por el mountain bike

Para Fernanda, la bicicleta es más que un deporte: es una experiencia de libertad. «Lo que más me gusta es estar en la naturaleza y bajar rápido, o ir a una sesión de saltos con amigos», dice. Esa conexión con el entorno y la sensación de velocidad son el motor que la impulsa a seguir buscando nuevos desafíos.

«Espero que más mujeres quieran competir y que pronto se abra la categoría en Red Bull Cerro Abajo».

Su sueño es claro: «En los próximos años quiero correr la temporada completa de la Copa del Mundo con un soporte de carrera de primer nivel, estar en las finales y quién sabe, lograr un podio». Para esto, sabe que necesita una estructura sólida, desde un equipo técnico especializado hasta apoyo logístico y financiero que le permita enfocarse al 100% en la competencia. La preparación física y mental es clave, y cada temporada es una oportunidad para afinar su técnica, ganar experiencia y enfrentarse a las mejores riders del mundo en los circuitos más exigentes.

Además, busca consolidarse en el circuito mundial urbano de Red Bull Cerro Abajo, un desafío que combina velocidad, técnica y precisión en escenarios urbanos de alto riesgo. Su meta es no solo destacar en esta modalidad, sino también abrir espacio para más mujeres en la disciplina, fomentando la participación femenina en un ámbito donde históricamente han predominado los hombres. «Espero que más mujeres quieran competir y que pronto se abra una categoría femenina en estos eventos», señala. La visibilización de las riders es fundamental para inspirar a nuevas generaciones y generar cambios en el deporte.

A las nuevas generaciones, Fernanda les deja un mensaje claro: «Disfruten lo que hacen, sean apasionados, porque al final de eso se trata, de pasarlo bien y perseguir sus sueños». Para ella, la clave no está solo en el talento o en la disciplina, sino en la actitud con la que se enfrenta cada desafío. Sabe que el camino del deporte, como en la vida, está lleno de obstáculos, pero también de recompensas. «Nada es fácil, pero la vida se trata de luchar, ser feliz y agradecer», agrega, enfatizando la importancia de valorar cada experiencia, aprender de los fracasos y disfrutar del proceso tanto como de los logros.

Los próximos meses serán intensos. Emprenderá viaje a Europa, donde se enfocará en su preparación física y técnica para afrontar el exigente calendario internacional. En mayo, alineará en la parrilla de salida de las cinco primeras fechas de la Copa del Mundo, midiéndose con las mejores riders del planeta en circuitos que pondrán a prueba su destreza y resistencia. Además, sumará un desafío extra al competir en un evento urbano en Les Deux Alpes, donde el control y la precisión en terrenos impredecibles serán clave. Su camino está trazado y, como en cada descenso, lo enfrentará con decisión y velocidad, confiando en la experiencia acumulada y en el impulso de su pasión por el mountain bike.

Fernanda Gildemeister no solo busca consolidarse como una referente en el downhill y el enduro, sino también abrir nuevas puertas para las mujeres en el deporte. Con cada desafío superado, demuestra que los límites están para romperse y que la perseverancia, combinada con el amor por lo que se hace, puede llevar más lejos de lo imaginable.