jueves, agosto 27, 2026
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“AmaNacer”: un relato audiovisual de superación y motivación

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Te invitamos a adentrarte en las historias de este proyecto audiovisual que une las historias de resiliencia de dos deportistas amantes de la nieve y la montaña: Antonia Gálmez y Francisca Navarro, junto al filmer Xabier Azcarate. Un relato que surge desde lo más oscuro del dolor de una lesión, en un sentimiento de vulnerabilidad y debilidad, que lentamente transmuta a una inmensa luz imparable.

“Nuestro propósito es compartir motivación a personas que necesitan ayuda profunda o tan solo un empujón, poder mostrarles al resto que renacer de la oscuridad es un gran regalo. Porque todos podemos encontrar eso que nos hará levantarnos diariamente, y nuestra invitación más simple: buscar el sol, porque él con su luz puede sanar cualquier herida en el camino”, con esas palabras Antonia Galmez, una de las protagonistas de “AmaNacer”, describen el leitmotiv de este proyecto.

Es que pocas cosas en la vida pueden unir más que el deporte y este cortometraje, que cuenta una emotiva historia de Antonia y Francisca, dos amantes de la nieve y las montañas, es una prueba de ello.

“AmaNacer”, es un film de snowboard y recuperación, amor y amistad que presenta la historia de dos mujeres que tuvieron diferentes accidentes en la montaña y, a pesar de ella, deciden volver a sanarse a ella. Acercarse a lo que las desafía será lo que romperá el miedo de volver a hacer lo que más aman: moverse en la montaña, vivirla y respirarla.

“Entenderemos que el sol es nuestra principal fuente de energía. El sol que nace al amanecer y el sol que está en el interior de las personas. Porque toda la luz que generan esas dos cosas es lo que motiva el motor del cuerpo para sanar, caminar y, claro, andar en snowboard”, establece Fran Navarro.

Las deportistas nacionales comparten con HD SPORTS una cronología sobre la génesis de este relato íntimo que, a través de historias entrelazadas, logra plasmar de manera cautivante unos de los aspectos primordiales del deporte; el espíritu de superación y de desafiarse constantemente para poder seguir avanzando.

“Existen oportunidades en que la vida te enfrenta a incidentes que hay que superar y salir adelante con gran esfuerzo. Al mismo tiempo, aparecen en tu camino personas especiales, que si les das la mano y recorren juntas los momentos difíciles, todo se torna más sencillo”, relata Xabier Azcarate.

Esta es la historia de personas a quienes la vida las enfrentó a una situación delicada y sensible, que las hizo unirse. Juntas recorrieron y pintaron de colores un camino de dificultades, para salir adelante en un entorno positivo.

Diciembre, 2019. Chillán.

Fran despierta en Santiago, a la espera de un día de escalada. Toma desayuno con su abuela, un avenazo como le gusta. Tiene ansias de hacer algo; salir afuera, pero no hay quién esté disponible. Recibe un llamado de su amigo quien le dice que viajará siete horas hacia donde ella vive y se precipita a preguntar si puede viajar con él. Las ganas de volver a casa a escalar se apoderan de ella; traga rápidamente, se despide de su abuelita y parte al sur.

Al llegar, sus amigos la invitan a escalar. Acercándose las últimas luces del día, comparten unos mates y agradecen estar ahí juntos nuevamente. Llovió hace unos días y el bosque sigue húmedo, pero hoy todos tienen ganas de disfrutar un día de sol en la roca.

Es el turno de Fran, y la ruta que tiene que escalar casi la logró fluidamente la semana anterior, una fisura delicada. Comienza con la escalada y sus pensamientos giran en torno a su abuela: unos momentos antes de comenzar, supo que tuvo contacto estrecho con una persona contagiada de Covid, y eso tiene nublada su mente. En un parpadear de ojos resbala y cae. El seguro que la sostiene es muy pequeño y se sale con el vuelo, cayendo desde ocho metros al suelo.

Todo fue muy rápido, ella dice que no se golpeó la columna ni la cabeza. Sus amigos la sacan del lugar en brazos y viaja una hora hacia hospital de Chillán y luego tres hacia Concepción. En ese lugar, le practican tres cirugías en una semana, por fractura explosiva de tobillo y muñeca izquierdas. Entiende que comenzó algo difícil y que vienen meses de recuperación. Por ahora, no puede apoyar el pie o la mano durante las siguientes nueve semanas.

Marzo, 2020. Mammoth California.

Anto lleva siete días en California disfrutando del invierno. Es su primera vez en Estados Unidos esquiando. Ya lleva cuatro días andando en snowboard sin parar con amigos locales. Es una mañana de tormenta, y se dirigen a las afueras del centro de esquí para disfrutar de la nieve virgen.

Después de un par de horas sale el sol. Es un día con nieve fresca perfecto para estar en la montaña. Anto comienza a bajar en snowboard una ladera que nunca había visitado antes. Son las 17:00 y es la última bajada. Sus piernas están cansadas y durmió incómoda la noche anterior. Comienza a descender y se da cuenta que la nieve en ese lugar es muy variable.

En un momento, la base cambia tan rápido que sus piernas no aguantan: a gran velocidad choca fuertemente con un árbol. Todo se va a negro. Anto pierde el conocimiento por un par de minutos. Abre sus ojos y no sabe dónde está, con quiénes, ni qué pasó. No entiende nada. Tiene sangre en sus manos y en su cara, y no puede mover las piernas, al menos el dolor ya no se siente.

Llegan los paramédicos al lugar, le hacen preguntas y no es capaz de contestar; esto es grave y la evacuan en camilla del lugar. Anto está entregada a manos desconocidas. Es trasladada al hospital donde le realizan los primeros exámenes. Hemorragia en la cabeza, corte profundo en la cara, fractura de pelvis y peroné. Nuevamente es trasladada en avión ambulancia a una ciudad, donde le realizan cirugía en el corte de su cara y observan la inflamación de su cerebro: “Tu casco te salvó la vida”, le repiten.

“Bienvenida a este viaje”

“Bienvenida a este viaje”, es lo primero que le dice Francisca a Antonia cuando hablan ya de vuelta en Chile. En ese momento comienzan juntas un viaje emocional de recuperación, y la búsqueda de esa luz positiva que necesitarán para energizar los meses que vienen.

Comprenden que juntas, de la mano, saldrán adelante más fuertes, más felices y con la inquietud de inspirar a otros a través de un mensaje de superación.

“AmaNacer” surge desde lo más oscuro del dolor de una lesión, en un sentimiento de vulnerabilidad y debilidad, que lentamente transmuta a una inmensa fortaleza imparable.

En el camino aparece otra alma: Xabier, el director tras de este proyecto, quien a pesar de no haber sufrido ningún accidente físico, tiene una profunda herida que sanar, puesto que perdió a su papá hace unos meses y su corazón necesita también de luz positiva.

Es así como Anto, Fran y Xabi, juntos motivan este camino. Sanándose juntos al compartir energía positiva unos a otros y con ganas de apoyar a quienes más necesiten.

Julio, 2020. Maule.

Fueron varias las salidas al Maule para reencontrarse con la montaña. Volver a un entorno donde nos dañamos no es fácil. Pero vamos juntos, e iremos en busca de la luz. Eso nos motiva.

En varias jornadas tuvimos que subir a la montaña previo a la tormenta, antes de que la mina cerrara el camino. Pasamos días acampando sobre la nieve y a veces aguantando vientos de más de 80 km/hr. Largas aproximaciones con nuestros splitboards, cargando todo el peso del campamento en nuestros cuerpos. Aliados llamados “trineos” terminaron siendo nuestros enemigos momentáneos y, con ello, infinidad de risas que nos hacen recordar estos días con mucha alegría.

Nos hicimos llamar “ratoncitos” porque fuimos capaces con gran destreza de infiltrarnos a lugares y pasar desapercibidos. Sobrellevamos climas extremos y tuvimos la capacidad de encontrar madrigueras donde no se imaginan. Los ratones son animales nocturnos, por lo que gustábamos de madrugar y despertar antes de las 3:00 am para poder disfrutar de los primeros rayos de sol subiendo la montaña. Fue así como, después de varias salidas, fue gestándose el proyecto.

Hicimos un corto cinematográfico donde quisimos contar nuestra historia. Mostrar que no todo es siempre alegre y positivo, poder plasmar cómo fue nuestro proceso de recuperación, lo qué nos hizo levantarnos cada día para seguir luchando contra nuestras bajas de ánimo, y también lo que nos mantuvo la frente en alto sin rendirnos estos meses.

Nuestro propósito es compartir motivación a personas que necesitan ayuda profunda o tan solo un empujón, poder mostrarles al resto que renacer de la oscuridad es un gran regalo. Porque todos podemos encontrar la motivación que nos hará levantarnos diariamente, y nuestra invitación más simple: buscar el sol, porque él con su luz puede sanar cualquier herida en el camino.

“Poder inspirar al resto a buscar su propia luz es nuestro propósito. Nuestras oportunidades de sanación se encuentran en nuestro alrededor, solo tenemos que ir a buscarlas. Es importante saber que sin oscuridad no hay luz. Nosotros quisimos mostrar nuestros momentos oscuros después de un accidente, todos tenemos el poder de lograr salir adelante, de poder comenzar de nuevo, de renacer. Este proyecto audiovisual fue el proceso más importante de mi recuperación, el más lindo y el que repetiría mil veces más”, concluye Antonia.

Francisco Salas:“Quiero ver a los niños y niñas sonriendo en la montaña”

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Foto por Enrique Barrera. Yo dando tips a quienes participaron en la clínica de freestyle el 2022 en El Colorado. Contexto: Llegaron muchos participantes que nunca habían andado en un Snowpark, todos lograron llevarse aprendizajes y motivación para volver con más ganas la próxima temporada.

Uno de los deportistas más prometedores del país, con la mira puesta en los Juegos Olímpicos 2026, se la juega por transmitir sus experiencias a las nuevas generaciones para incentivar el desarrollo de los deportes de montaña.

 Tiene solo 21 años, pero una extensa trayectoria a cuestas. Es que Francisco Salas prácticamente nació con los esquíes puestos.

“Soy esquiador desde que tengo recuerdos. Partí apenas mis papás me pudieron poner los esquís, yo creo que desde los dos años”, cuenta.

Foto por Dominique Ohaco. Posando a la esquiadora chilena antes de ir a entrenar en Prime Park Session, Stubai. Contexto: Necesitaba sacar fotos “lindas” para mi portafolio de atleta.

Una de las figuras fundamentales en su vinculación con el deporte ha sido su madre, Pauline Kantor, campeona nacional en 1776 y 1978 e integrante del Equipo Nacional de Esquí entre 1979 y 1982, quien le inculcó el amor por la montaña desde pequeño. Una pasión que pretende traspasar a las nuevas generaciones.

A pesar de ser catalogado desde hace mucho como uno de los deportistas más prometedores del país, se lo toma con calma, no se deja presionar por factores más allá de su motivación propia. “La presión aumenta demasiado cuando existen presiones externas”, reflexiona.

En la actualidad está empeñado en mejorar su nivel y ser un atleta más completo, apuntando a participar en los Juegos Olímpicos del 2026. Sin embargo, piensa mucho más allá de lo competitivo y revela sus intenciones de entregar su legado: “Quiero ver a los niños sonriendo en la montaña. Verlos disfrutando, sacando sus trucos y pasándolo bien. Que lleguen los lunes al colegio contando lo bien que lo pasaron”.

 

 ¿Por qué te decidiste por el freestyle, qué tienen de especial para ti?

Comencé con el esquí alpino. Con el pasar del tiempo, conocí amigos que me mostraron el freestyle y calzaba mucho más con mi personalidad. Es menos estructurado, hay espacio para la creatividad y es más adrenalínico, así que la transición se dio de forma natural.

Foto por Matias Donoso. Realizando un switch cork 1080 lead cuban en la segunda fecha del SAC Big Air en El Colorado. Truco que permitió ganar el primer lugar.

¿Cuáles son tus metas en el mediano plazo?

A nivel competitivo, mi principal objetivo es clasificar a los Juegos Olímpicos 2026. El ciclo olímpico dura cuatro años. Estos primeros dos los enfocaré en entrenar; subir mi nivel y competir en copas mundiales y circuitos más pequeños a nivel continental para adquirir experiencias. Luego, me abocaré netamente a las clasificatorias para poder llegar a la cita olímpica.

¿Cómo tomas el hecho de ser considerado una de las grandes promesas de la disciplina?

La verdad es que no siento mucha presión por ese rótulo, ya que mi meta de llegar a los Juegos Olímpicos tiene que ver con motivaciones internas más que presiones externas. La motivación propia hace que me tome más a la ligera la presión y me da libertad para enfocarse en seguir mejorando.    

Tu vida ha estado marcada por las giras y viajes, en ese sentido ¿qué es lo más aprecias y lo que más te ha costado?

Definitivamente, lo que más aprecio es conocer gente. Creo que se van estableciendo conexiones únicas a lo largo del tiempo. Lo que más cuesta es el tiempo que no se pasa con la familia y amigos. Es harto sacrificio en ese sentido pero, para mí, vale la pena. No hay nada que se compare a lo que me ha tocado vivir y los aprendizajes que he tenido.

Foto por Prime Park Sessions. Yo realizando un Cork 360 en Prime Park. Contexto: Prime Park es un camp de entrenamiento en Noviembre donde hay saltos perfectos, es el mejor lugar para aprender trucos nuevos y prepararse para las competencias que vienen en la temporada.

¿Cuál crees que es el paso que falta para tu consolidación?

Subir mi nivel de esquí. Entre los mejores del mundo y yo todavía existe una brecha importante que acortar. Estoy avanzando, paso a paso, para poder mejorar. He estado trabajando de manera muy disciplinada y eso ha dado sus frutos. Esta temporada he tenido muy buenos resultados en el circuito norteamiericano y ahora me toca ir a Europa donde espero obtener también buenos logros.

Foto por Vicente Manterola. Compitiendo en un Red Bull Street League en El Colorado. Contexto: Los rail jam son una gran manera de potenciar el deporte, son dinámicos y convocan a muchos participantes.

En 2023, ¿cómo ves el desarrollo de Chile en el ámbito deportivo?

Teniendo la cordillera deberíamos estar mucho mejor, eso es un diagnóstico claro, pero veo este año con optimismo. Con muchos niños y niñas dando sus primeros pasos en este deporte. Es ahí donde entro yo y otros deportistas como referentes.

Transmitiendo la pasión al semillero de esquí nacional  

Con una trayectoria ganadora y mucho más por entregar en el ámbito competitivo, Francisco Salas tiene entre sus anhelos el ser un aporte para el desarrollo del deporte en Chile traspasando lo aprendido durante su carrera a las nuevas generaciones.

 “Siento que tengo el rol de transmitir lo que me enseñaron a mí las generaciones pasadas. Ellos me hicieron enamorar de este deporte y estoy tratando de hacer lo mismo con los que vienen”, explica.

Para ello, establece, la mejor manera es estar presente, guiando y apoyando a los potenciales nuevos talentos. “Estoy tratando de armar actividades, el año pasado hice algunas y este pretendo que sean más. La idea es, sobre todo, estar en los campeonatos de los más chicos y compartir con ellos. Hacer clínicas para que se vayan iniciando en el freestyle y generar un semillero. Sembrar la pasión para que ellos sigan su camino”, profundiza.

Foto por Vicente Manterola. Max Perez aprendiendo a deslizar fierros en la clínica de freestyle que se dictó el 2022. Contexto: Max viene de una escuela de esquí alpino, a su corta edad muestra mucha pasión y motivación por el freestyle.

“Mi legado es ojalá poder motivar e inspirar a los más chicos para que sigan esquiando y que se crean la película para que efectivamente podamos llegar a ser potencia. Con eso quedo contento, con saber que motive a un par de niños a que se metan en este deporte y que ellos, a su vez, motiven a otros”, concluye