Desde los senderos más hostiles de la Patagonia hasta los circuitos más exigentes del mundo, Florencia Espiñeira ha hecho de cada desafío una oportunidad para crecer. Su historia es la de una ciclista que no solo compite contra el cronómetro, sino contra los límites que otros creían inquebrantables.

El camino de una atleta de elite nunca es lineal. Muchas veces se construye a partir de decisiones arriesgadas, adaptaciones constantes y una pasión inquebrantable. Para nuestra protagonista, el enduro no fue la primera opción, pero sí se convirtió en su destino. Desde sus inicios en el cross-country hasta la consolidación como una de las referentes del enduro eléctrico a nivel mundial, su historia es la de una mujer que encontró su mejor versión desafiando los límites de la montaña.

«Empecé en el cross-country hasta los 22 años, pero ya desde antes había estado haciendo algunas carreras de enduro, en las cuales me iba bastante bien. Tenía buenos resultados sin que fuera mi disciplina principal, pero más que eso, en el enduro encontré esta nueva disciplina a nivel mundial, que en esos años era bastante nueva», recuerda. Lo que la enamoró del enduro fue su formato: carreras largas, recorridos extensos y la posibilidad de explorar montañas enteras, a diferencia de los circuitos cerrados del cross-country y el downhill. «El enduro te abre todo el cerro, recorres mucho, andas mucho en bici para arriba y para abajo, las carreras son largas, de seis a ocho horas», explica.

Copa del Mundo Aletsch Arena, Suiza de E – Enduro 2024 voy con el jersey del líder de la clasificación del Campeonato. Esa fecha la gané.

El cambio de disciplina no solo respondió a una cuestión de gusto personal, sino también a la evolución del mercado. «Había mucho apoyo para el enduro y en el cross-country las cosas estaban un poco difíciles en la industria nacional en ese entonces. Sopesando todos los factores, decidí dar el cambio y dedicarme al enduro. Creo que fue una buena decisión».

La ciclista chilena de 32 años, que hoy está radicada en Finale Ligure, Italia, no solo se consolidó en la disciplina, sino que logró posicionarse entre las mejores del mundo. Ha sido campeona nacional de enduro varias veces y ha tenido actuaciones destacadas en los Enduro World Series, logrando estar dos veces en el top10 del ranking mundial. Pero si hay un momento que atesora con especial cariño, es su podio en Whistler (Canadá) en 2022. «Fue una carrera muy competitiva, muy completa, muy difícil. No faltaba ninguna de las chicas que andan fuerte. Haber quedado en ese podio creo que es algo histórico para Chile y también para Latinoamérica. Además de haber vivido ahí durante cuatro años y compartir ese lugar con grandes amigos”. 

Podium en segundo lugar del Campeonato Mundial (World Championship) de E-Enduro, Val di Fassa 2024. Representando a Chile.

A esto se suman tres títulos mundiales en enduro eléctrico, una modalidad en la que ha demostrado ser una de las principales exponentes a nivel global, y un destacado segundo lugar en los World Championships de 2024, consolidándose en la élite de la disciplina. Este resultado, aunque meritorio, dejó en ella una sensación de tarea pendiente. “Espero poder ganarlo este año en Aletsch Arena, Suiza, también en la disciplina del enduro eléctrico”, afirma con determinación, consciente de que cada competencia representa un nuevo desafío y una oportunidad para seguir escribiendo su propia historia en el deporte. Con la experiencia acumulada y una preparación enfocada en la exigencia técnica y estratégica de la prueba, Florencia sabe que el título puede estar a su alcance y que su meta es superar sus propios límites.

Pinkbike Academy: La puerta de entrada al mundo factory

En la trayectoria de Florencia, una de las oportunidades más significativas llegó con su participación en Pinkbike Academy, un “reality” de mountain bike que no solo puso a prueba sus habilidades sobre la bicicleta, sino que también la catapultó al profesionalismo. Más que una simple competencia, el programa funcionó como un trampolín que le abrió las puertas al mundo factory, ese selecto círculo donde los ciclistas de élite cuentan con el respaldo integral de un equipo de alto rendimiento. 

«Fue un punto de inflexión porque me dio la oportunidad de entrar al mundo factory, de contar con el apoyo de un equipo que cubre todas tus necesidades. No solo en material e ingresos, sino también en recursos humanos. Es un equipo con más staff que competidores, todos enfocados en que rinda lo mejor posible», explica.

Durante los entrenamientos de la Copa del Mundo de Combloux 2024.

El contraste con su vida anterior como privateer –término que se usa para los ciclistas independientes que deben gestionar su propia carrera sin el soporte de una gran escudería– fue abismal. «Tú mismo tienes que hacer de cocinero, masajista, mecánico, logístico, manager… En un equipo, todo eso ya está resuelto, así que te puedes enfocar solo en rendir». 

La experiencia no solo le permitió centrarse exclusivamente en su desempeño deportivo, sino que también le dio una visión más amplia sobre la infraestructura, el financiamiento y el trabajo en la sombra que existe detrás de los equipos profesionales de élite. Lo que antes parecía un mundo lejano, ahora se convirtió en su realidad, una que le ha permitido evolucionar como atleta y consolidarse como una de las exponentes más destacadas del mountain bike a nivel internacional.

Con la mira puesta en el circuito europeo de e-mountain bike 

Enfocándose en el enduro eléctrico, una disciplina en evolución que ha planteado nuevos desafíos a nivel competitivo, explica que «es distinto porque la bici pesa más y la distribución del peso cambia. Además, las carreras incluyen tramos de subida cronometrados, lo que las hace muy exigentes tanto física como técnicamente». Estos tramos, llamados «power stages», son especialmente difíciles porque solo pueden entrenarse una vez antes de la carrera. «Es frustrante porque no es que puedas repetir secciones hasta que te salgan perfectas. Tienes solo una oportunidad».

Copa del Mundo de E-Enduro en Val di Fassa, Italia 2023. También llevo el jersey de líder de la clasificación general y esa fecha quede en 2° puesto.

A pesar de las dificultades, el enduro eléctrico le ha entregado grandes satisfacciones y la desafía constantemente. «Estoy expectante a ver qué pasa este año con el circuito europeo de e-mountain bike. Se habla de agregar nuevas variantes para gestionar mejor la batería, lo que puede cambiar la estrategia de carrera».

Para esta temporada, su foco estará en el circuito europeo de e-mountain bike y en los World Championships, donde buscará mejorar sus resultados del año pasado. Sin embargo, también tiene claro que su carrera deportiva se acerca a un punto de inflexión. «Este año cumplo 33, me siento muy bien, pero la idea de transicionar a otra etapa ya está en mi cabeza».

Su visión a futuro está ligada a apoyar a las nuevas generaciones de riders chilenas. «Me gustaría ayudar concretamente a las chicas que quieran venir a competir a Europa. Ponerme en esa vereda de mentora más que de atleta». La idea de crear un proyecto para facilitar la llegada de riders chilenas al circuito internacional es algo que ya está en desarrollo. «Puede que haga alguna prueba piloto este año, pero aún estoy dándole forma».

Su legado no solo se medirá en títulos y podios, sino también en el impacto que deje en quienes vengan después. «Creo que la gracia de la progresión generacional es que cada nueva camada llegue un poco más adelante que la anterior. Si yo rompí algunas barreras, quiero que las que vengan después puedan ir aún más lejos».

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