jueves, agosto 27, 2026
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«El MTB es para todas»: Renata Wiese y su misión de empoderar a las mujeres

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La rider chilena impulsa el MTB femenino en Chile, inspirando y formando nuevas generaciones a través de Girls Bike Camp, un espacio de aprendizaje, conexión y empoderamiento sobre dos ruedas.

En un deporte históricamente dominado por hombres, Renata Wiese ha sabido abrirse camino con determinación y talento. Desde sus inicios en el mountain bike (MTB), acompañando a su padre en los cerros, hasta consolidarse como una de las referentes nacionales, su historia es un testimonio de pasión, esfuerzo y resiliencia.

Pero su impacto va más allá de las pistas y las competencias. Con Girls Bike Camp, Renata ha creado un espacio donde las mujeres pueden aprender, conectar y ganar confianza, no solo sobre la bicicleta, sino también en la vida. Su objetivo es claro: inspirar y empoderar a nuevas generaciones de riders, demostrando que el MTB es para todos.

“Quería crear un espacio exclusivamente para mujeres, pero no solo dar clases, sino ofrecer una experiencia completa”.

A lo largo de su carrera, ha enfrentado desafíos físicos y emocionales, incluida una grave fractura en Austria. Sin embargo, su visión optimista la ha llevado a transformar cada obstáculo en una oportunidad de crecimiento. Hoy, Wise sigue apostando por su carrera competitiva y sueña con expandir Girls Bike Camp a nivel internacional.

La destacada biker chilena nos habla de sus inicios, los momentos más significativos de su trayectoria, las barreras que ha derribado en un mundo dominado por hombres y sus planes para el futuro.

¿Cómo fueron tus inicios en el mountain bike y qué te motivó a dedicarte a esta disciplina?

Me inicié en el MTB gracias a mi papá. Él andaba en los cerros hace muchos años y siempre quiso que yo también lo hiciera, pero por alguna razón nunca me llamó la atención. Hasta que a los 15 años decidí acompañarlo y me di cuenta de que me encantaba. Me gustaba desafiar mis miedos, ir cada vez más rápido y compartir logros juntos, porque siempre fuimos muy competitivos.Con el tiempo, entendí que la bicicleta era parte de mi vida y que quería hacer historia en el MTB chileno. Sabía que costearlo todo por mi cuenta era imposible, así que busqué auspiciadores para seguir compitiendo. Eso me llevó a plantearme un camino profesional en este deporte.

Has enfrentado desafíos importantes, como la grave fractura que sufriste en Austria. ¿Cómo fue el proceso de recuperación y qué aprendiste de esa experiencia?

He tenido muchas lesiones a lo largo de mi carrera: espalda, clavícula, tobillo… pero esta última ha sido la más desafiante. Con el tiempo, aprendí que cada lesión es una oportunidad para mejorar, no solo físicamente, sino también como persona. Es el momento para fortalecer el cuerpo, aprender cosas nuevas y replantear objetivos.De esta experiencia entendí que el cuerpo es una máquina perfecta: si lo cuidas, te responde. Y también confirmé que todo pasa por algo, aunque a veces nos cueste entenderlo en el momento.

“Lo que más me ha emocionado fue recibir un mensaje de un padre diciéndome que soy un ejemplo para sus hijas. Saber que inspiro a las nuevas generaciones me llena el corazón”.

En un deporte históricamente dominado por hombres, ¿cómo ha sido tu camino y qué barreras has tenido que superar?

Ha sido interesante y desafiante. Muchas veces nos miran en menos por ser mujeres o asumen que logramos cosas por nuestra apariencia y no por nuestro esfuerzo. También he enfrentado desigualdades en premios de competencias y contratos de auspicio. Sin embargo, dentro del circuito siempre me he sentido apoyada por mis amigos y compañeros. Lo más difícil ha sido abrir camino para que más mujeres tengan mejores oportunidades en la industria del MTB en Chile.

¿Cuál ha sido el momento más significativo de tu carrera hasta ahora?

Tengo dos momentos que marcaron mi carrera: el primero fue firmar contrato con marcas internacionales que me pagan un sueldo por hacer lo que amo. Y el segundo, clasificar a un Crankworx, donde solo las ocho mejores del ranking mundial pueden competir. Pero lo que más me ha emocionado fue recibir un mensaje de un padre diciéndome que soy un ejemplo para sus hijas. Saber que inspiro a las nuevas generaciones me llena el corazón.

¿Cómo nació la iniciativa Girls Bike Camp y cuál es su principal objetivo?

Quería crear un espacio exclusivamente para mujeres, pero no solo dar clases, sino ofrecer una experiencia completa. Así nació Girls Bike Camp, un proyecto para que las mujeres aprendan MTB en un ambiente cálido y de confianza, mientras conocen nuevos lugares y se atreven a desafiarse a sí mismas. Más que enseñar técnica, me interesa empoderarlas. Que sepan que pueden lograr cualquier cosa, no solo en la bicicleta, sino también en su vida. Compartimos no solo en las pistas, sino también en desayunos, conversaciones sobre sus sueños, sus miedos y sus metas.

“Mi enfoque ahora es competir en todo el circuito mundial de slopestyle estos dos años y conseguir buenos resultados”.

¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan las niñas y mujeres que quieren iniciarse en el MTB?

El mayor obstáculo suele ser el entorno: la familia, los comentarios, el miedo de los padres a que se lastimen. Muchas niñas escuchan que el MTB es un deporte de hombres o que ya son muy grandes para intentarlo. Pero este deporte te da una confianza inigualable. Te enseña a superar miedos, a confiar en tu capacidad y a levantarte tras cada caída, literal y metafóricamente.

¿Cómo ves el futuro del MTB femenino en Chile y qué cambios te gustaría impulsar?

Lo veo creciendo cada vez más y eso me emociona. Hay más mujeres compitiendo, haciendo contenido, tomando clases y viajando. También hay más apoyo de los padres y más instancias de formación.Si pudiera impulsar un cambio, sería lograr una mayor equidad en auspicios y premios. Todavía hay una gran brecha en la industria.

¿Tienes alguna historia de una participante de Girls Bike Camp que te haya marcado?

Sí, dos historias me impactaron mucho. La primera, cuando una chica viajó desde otro país solo para participar en el camp. Fue un recordatorio de que estamos creando algo grande. La segunda, una mujer adulta que apenas andaba en bici y cuya familia no la apoyaba. Al terminar el camp, se replanteó muchas cosas sobre su vida y sus sueños. Ver cómo Girls Bike Camp genera estos cambios es increíble.

¿Cuáles son tus próximos desafíos deportivos y qué objetivos tienes para Girls Bike Camp?

Mi enfoque ahora es competir en todo el circuito mundial de slopestyle estos dos años y conseguir buenos resultados. También quiero trabajar con marcas que realmente me representen y producir contenido potente para la comunidad en Chile. Con Girls Bike Camp, quiero llevar la experiencia a distintas regiones del país y, eventualmente, atraer a mujeres de todo el mundo.

Si pudieras dar un consejo a las niñas y mujeres que sueñan con hacer carrera en el MTB, ¿cuál sería?

Que nunca se rindan. Si algo no las deja dormir de emoción, si se les eriza la piel al imaginarlo, si su mente gira en torno a eso, es por algo. No dejen que los miedos o los comentarios las detengan. Siempre busquen oportunidades y sigan adelante, incluso cuando el camino se ponga difícil. Si todo fuera fácil, no tendría sentido. El MTB es para todas. 

Una mención especial a Cerveza Royal Guard por su constante apoyo a la carrera deportiva de Renata.

Andrés Tagle: resistencia y pasión que llevan al límite

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El camino del bicampeón del Across Andes ha estado marcado por la determinación y el amor por la bicicleta. Con títulos en las principales competencias de gravel y resistencia en Chile, y destacadas actuaciones internacionales, su historia es la de un deportista que no solo busca ganar, sino también inspirar a otros a desafiar sus propios límites.

Desde el triatlón hasta convertirse en una de las figuras más destacadas del ultraciclismo en Chile, Andrés Tagle ha forjado su camino a base de esfuerzo, disciplina y una inquebrantable pasión por el deporte. Su trayectoria lo ha llevado a conquistar algunos de los desafíos más exigentes del ciclismo de resistencia, destacando sus dos títulos consecutivos en Across Andes, una de las competencias de ultraciclismo más duras de Sudamérica.

Sus inicios en el mundo deportivo estuvieron marcados por las carreras de aventura y el triatlón. Aunque en un principio no figuraba entre los más destacados, su dedicación y la guía de entrenadores como Renzo Corsini lo ayudaron a desarrollar una fortaleza clave: el ciclismo. “Al principio en el triatlón era uno más del montón, pero cuando empecé a entrenar la bicicleta, comencé a marcar diferencia”, recuerda.

“El deporte te enseña demasiado en muchos aspectos y no solo para su desarrollo, sino para la vida. Hoy no existe decir un ‘no puedo’ sin haberlo intentado al menos un par de veces”.

Su transición al ultraciclismo se dio casi por casualidad, cuando en 2019 su amigo Canuto Errázuriz lo invitó a correr en duplas el Across Andes. Con la experiencia acumulada en competencias de larga distancia y la resistencia mental desarrollada en el trail running y el triatlón, Tagle encontró en esta disciplina un terreno natural para explotar su potencial. «Aguantar varias horas sin parar me resultaba bastante cómodo», dice.

Más allá de los títulos, lo que realmente impulsa a Tagle es la pasión por el deporte y la constante búsqueda de superación. «El ciclismo no es solo ganar una carrera o tener la mejor bicicleta. Se trata de aprender, conocer y vivir experiencias. Hoy en día, muchos están más preocupados por demostrar lo que tienen en vez de disfrutar lo que hacen. Yo prefiero enfocarme en lo que me apasiona: desafiar mis propios límites y disfrutar cada pedalada».

¿Cómo comenzó tu pasión por el ciclismo y qué te llevó a especializarte en ultraciclismo y gravel?

Comenzó hace muchos años, incluso antes de empezar a practicarlo. Desde niño me fascinaba ver el Tour de Francia, y fue en 2013 cuando finalmente adquirí mi primera bicicleta de montaña para participar en carreras de aventura, algo que hasta el día de hoy sigo haciendo junto a Andrés Miller. En 2015 compré mi primera bicicleta de ruta con el objetivo de prepararme para mi primer triatlón, que serviría como entrenamiento para el Ironman 70.

¿Cómo descubriste el ultraciclismo?

El año 2016 descubrí el ultraciclismo y, gracias a mi experiencia en la ruta y en carreras de aventura, me sentí muy cómodo enfrentando largas distancias sin parar. Paralelamente, el gravel comenzó a tomar fuerza en Chile y tuve la oportunidad de competir en diversas distancias, desde 100 km hasta 320 km, obteniendo muy buenos resultados. Incluso participé en Unbound, una de las carreras más importantes de la disciplina en EE.UU., donde no tuve la mejor experiencia, pero sin duda volveré por la revancha.

“El ciclismo no es solo ganar una carrera, es aprender, conocer y vivir experiencias. No necesitas la mejor bicicleta para ser bueno; lo importante es intentarlo y disfrutar el proceso”.

¿Cuál fue el camino previo al bicampeón del Across Andes?

Como mencioné antes, comencé en las carreras de aventura y luego di el salto al triatlón. Al principio, mis resultados eran bastante promedio, pero en 2016 empecé a entrenar ciclismo con Renzo Corsini y ahí comencé a marcar la diferencia en esta disciplina. Esto, a su vez, me permitió mejorar mi rendimiento en la carrera a pie. Durante esos años participé en algunas competencias de ruta, aunque sin destacar demasiado. Sin embargo, tras dejar el triatlón en 2019, empecé a obtener mejores resultados en el ciclismo de ruta, ganando algunas carreras y posicionándome en la punta del pelotón.

¿Qué significa para ti haber logrado el bicampeonato en Across Andes?

Ha sido el resultado de una combinación de disciplina, muchas horas de entrenamiento, sacrificio y estrategia, además de un poco de suerte. En este tipo de competencias, cualquier imprevisto en medio de la nada puede dejarte fuera, así que ganar dos veces es realmente un honor.También destaco lo que logramos junto a Canuto Errázuriz. En la primera edición de Across Andes ganamos la general en la categoría duplas, y en la tercera edición volvimos a llevarnos el título en esa modalidad. No solo valoro mis logros en solitario, sino también lo que hicimos juntos, porque eso marcó un camino fundamental en mi evolución como ciclista y en todo lo que he conseguido hasta ahora.

¿Cómo describirías el hecho de haber ganado esta competencia dos veces consecutivas y la experiencia de recorrer más de 1.000 km en autosuficiencia?

Ganar Across Andes dos veces consecutivas es un gran orgullo, pero el verdadero valor está en todo lo que implicó lograrlo: trabajo, entrenamiento, sacrificio y experiencia en largas distancias. Más allá de los títulos, esta travesía me ha dejado grandes aprendizajes y amigos como Andrés Miller, Canuto Errázuriz y Renzo Corsini. También me enseñó a equilibrar el deporte con mi familia—la Lore, Marito, Elena y Mirta—, el trabajo y la vida social, lo que hace que esta experiencia sea aún más significativa.

Además de tus victorias en Across Andes, ¿cuáles consideras los hitos más importantes de tu carrera deportiva?

No me considero un corredor con una gran lista de victorias, pero sí hay algunas carreras de gravel en Chile que han sido muy significativas para mí, como La Saga y Gravel Coast en sus versiones de 240 km y 320 km. Uno de los hitos más importantes fue mi primera participación en Unbound. Hasta el kilómetro 220 de los 320 km iba muy bien posicionado, peleando dentro del top 15 o top 20 en un grupo competitivo. Sin embargo, algunos problemas —quizás falta de experiencia, nerviosismo o un error propio— me impidieron mantenerme en la pelea hasta el final, a pesar de que físicamente me sentía fuerte y con ganas de seguir. Aun así, logré llegar a la meta en un muy buen lugar.

Esa carrera me marcó porque tuve la oportunidad de competir de igual a igual con ciclistas de renombre como Lachlan Morton, Cameron Wurf y Ian Boswell, entre muchos otros. Fue una experiencia que me dejó muchas enseñanzas y, sin duda, quiero volver por la revancha.

El verdadero valor del deporte 

Para el bicampeón de Across Andes, el ciclismo es mucho más que victorias y podios. Su camino ha estado marcado por desafíos, aprendizajes y una pasión inquebrantable por el deporte.»El mayor reto de mi carrera quizás no es uno en particular, sino el querer superarme a mí mismo, sostiene.  

“Ganar algunas carreras, fracasar en otras… el deporte te enseña demasiado, no solo para competir, sino también para la vida. Mi mayor aprendizaje es que no existe un ‘no puedo’ sin haberlo intentado al menos un par de veces», explica con convicción. 

Más allá de los resultados, lo que realmente lo motiva a seguir pedaleando es la conexión con su pasión y la oportunidad de inspirar a otros: «Me gusta buscar los límites del cuerpo, mis propios límites. Disfruto salir a pedalear, solo o con amigos, y tener ese espacio para desconectarme”. 

Profundiza que «hoy día, veo que muchos están más preocupados de demostrar lo que tienen que de disfrutar lo que hacen. Las redes sociales han influido mucho en esto, haciendo que muchos busquen validación en lugar de enfocarse en su propio crecimiento y disfrute. Mi mensaje es que el deporte no es solo ganar, sino aprender, conocer y vivir experiencias. Se trata de desafiarte a ti mismo, de descubrir hasta dónde puedes llegar y de disfrutar cada etapa del camino”

“No necesitas la mejor bicicleta para ser bueno; lo importante es intentarlo, comprometerte con el proceso y encontrar satisfacción en cada pedalada, más allá del reconocimiento o los resultados», concluye.