Lo que comenzó como una apuesta por organizar una competencia de estándar internacional terminó transformándose en una plataforma que ha contribuido al crecimiento del freeski y el snowboard en Sudamérica.

Hace no muchos años, el calendario competitivo del freestyle sudamericano era fragmentado. Las oportunidades para competir al más alto nivel eran escasas y los deportistas debían salir del continente para enfrentarse a circuitos capaces de acelerar su desarrollo. En ese escenario, Chile comenzó a consolidar una estructura que, temporada tras temporada, ha permitido fortalecer el crecimiento del freeski y el snowboard.

Parte importante de ese proceso ha sido Andes Cup, un circuito internacional impulsado por Snow Animal junto a la Federación Deportiva Nacional de Ski y Snowboard de Chile y Valle Nevado. El campeonato ha buscado convertirse en una plataforma donde atletas, entrenadores y federaciones encuentren un espacio para seguir elevando el nivel del freestyle sudamericano.

Nicolás Carvallo, Socio de Snow Animal e impulsor del circuito, explica que «Andes Cup nace con la convicción de que Chile tiene la infraestructura para acoger eventos de deportes de invierno de nivel mundial. Valle Nevado ha apostado fuerte durante los últimos años por desarrollar un snowpark a la altura y esa alianza virtuosa generó el escenario ideal para proyectar este campeonato. El freestyle en Chile y Sudamérica viene creciendo y contar con competencias exigentes y bien organizadas es una condición básica para que ese desarrollo continúe».

«Chile ha logrado ofrecer un sistema estable de competencias».

El crecimiento del campeonato también ha ido de la mano con la evolución del propio freestyle chileno. Durante los últimos años, el país ha logrado consolidar un calendario que permite a los deportistas avanzar desde las categorías formativas hasta competencias internacionales sin perder continuidad en su proceso deportivo.

«Chile ha logrado ofrecer un sistema estable de competencias. Por un lado está Freeride Chile con sus circuitos junior y adulto; por otro, junto a la Federación impulsamos Titanes y Andes Cup. Eso permite construir una ruta lógica para el desarrollo del freeski y el snowboard. Yo vengo del ski alpino, pero siempre tuve la convicción de que lo importante era crear plataformas sólidas para el desarrollo de los deportes de invierno, independiente de la disciplina», señala Carvallo. .

Un campeonato que también construye comunidad

Para Nicolás Carvallo, organizar una competencia internacional implica mucho más que preparar un salto o definir un recorrido. Detrás de cada edición existe un trabajo que comienza muchos meses antes y que involucra a equipos técnicos, especialistas en nieve, jueces internacionales, federaciones, equipos de comunicación y operaciones de montaña.

«Organizar una competencia de este nivel significa trabajar muy coordinadamente con el área de operaciones del centro de ski para construir un snowpark que responda a los estándares que buscamos”, afirma.  

Profundiza que “después viene la coordinación con jueces internacionales, directores técnicos, federaciones de distintos países y todo el trabajo de comunicación. El equipo humano lo es todo y, en la montaña, hay una regla que nunca cambia: lo único constante es el cambio». 

«Lo importante era crear plataformas sólidas para el desarrollo de los deportes de invierno».

Esa capacidad de adaptación ha permitido que Andes Cup siga creciendo y consolidándose como uno de los principales encuentros del freestyle sudamericano. Para la próxima edición ya está confirmada la participación de deportistas provenientes de más de ocho países, quienes llegarán anticipadamente a entrenar en Valle Nevado antes del inicio del campeonato.

Más allá del espectáculo deportivo, esa presencia internacional también genera un intercambio de experiencias que beneficia directamente a los riders nacionales, quienes pueden compartir sesiones de entrenamiento y competir frente a algunos de los mejores exponentes de la región.

En paralelo, el campeonato ha contribuido a posicionar a Chile como un destino capaz de albergar competencias de alto nivel, aprovechando la infraestructura desarrollada durante los últimos años y la calidad de la cordillera de los Andes como escenario natural para los deportes de invierno.

Según Carvallo, sin embargo, el verdadero legado de Andes Cup no se mide únicamente por la cantidad de países participantes o por el nivel de los trucos que se ven en competencia. También se refleja en las oportunidades que hoy tienen los jóvenes para proyectar una carrera deportiva sin depender exclusivamente de circuitos internacionales.

«En Andes Cup buscamos construir una marca propia, un espacio donde freeskiers y snowboarders encuentren su lugar y puedan demostrarle a Sudamérica y al mundo que en la cordillera de los Andes existe un nivel capaz de competir con cualquiera», concluye.

En cada nueva edición el circuito sigue ampliando ese propósito. Andes Cup ha ayudado a consolidar un ecosistema donde deportistas, entrenadores, clubes y federaciones avanzan en una misma dirección. Un trabajo silencioso que hoy comienza a posicionar a Chile como uno de los motores del freestyle en Sudamérica.

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