La rider chilena de downhill y enduro sueña con la Copa del Mundo mientras supera obstáculos en el camino. Su historia es una mezcla de pasión, sacrificio y velocidad.

Por mucho que el downhill y el enduro sean disciplinas donde la velocidad y la técnica definen a los mejores, en la historia de Fernanda Gildemeister hay algo aún más poderoso: la capacidad de sobreponerse a las caídas, tanto dentro como fuera de la pista. Su camino en el mountain bike ha estado marcado por la adrenalina, el amor por la naturaleza y la dureza de un deporte donde las caídas no son solo parte del recorrido, sino también una lección de vida.

«Estar conectada con la naturaleza y el deporte en la montaña es lo que me llevó a practicar mountain bike, junto con sentir control y adrenalina sobre la bici», cuenta Fernanda. Su relación con la bicicleta es algo más que una actividad competitiva: es una forma de vida que la ha llevado a recorrer el mundo y a desafiarse constantemente.

«Estuve a un puesto de clasificar a la final en mi primera Copa del Mundo Elite. Ahí me di cuenta de lo que quería y lo difícil que iba a ser».

Su carrera ha estado llena de desafíos. En 2023, mientras entrenaba en Europa para competir en las Copas del Mundo, recibió una de las noticias más duras de su vida: su hermano había sufrido un accidente y falleció. «Tuve que volver a Chile para estar con mi familia y luego regresar a Europa para seguir compitiendo. Fue muy duro correr con esa carga emocional», recuerda.

A esto se suman las lesiones, parte inevitable de su disciplina. «He tenido varias operaciones. Un año me quebré dos veces una clavícula y una muñeca. Pero todo eso es un aprendizaje y enseñanza que te hacen crecer y madurar», reflexiona.

Pero hay dos momentos que han marcado su trayectoria. El primero, su debut en la Copa del Mundo en Snowshoe, Estados Unidos. «Fue una carrera muy exigente, con mucho barro y lluvia, contra las mejores del mundo. Quedé en el puesto 16 en las clasificaciones, a solo uno de llegar a la final. Ahí me di cuenta de lo que quería y lo difícil que iba a ser», cuenta.

El segundo hito fue su participación en Valparaíso Cerro Abajo, uno de los eventos urbanos más icónicos del downhill. «Gané un Wildcard en un campamento de Red Bull y fui la única mujer en participar en los entrenamientos después de años sin presencia femenina. Fue un gran momento porque me ayudó a conseguir uno de mis main sponsors, el Banco de Chile», explica.

La pasión por el mountain bike

Para Fernanda, la bicicleta es más que un deporte: es una experiencia de libertad. «Lo que más me gusta es estar en la naturaleza y bajar rápido, o ir a una sesión de saltos con amigos», dice. Esa conexión con el entorno y la sensación de velocidad son el motor que la impulsa a seguir buscando nuevos desafíos.

«Espero que más mujeres quieran competir y que pronto se abra la categoría en Red Bull Cerro Abajo».

Su sueño es claro: «En los próximos años quiero correr la temporada completa de la Copa del Mundo con un soporte de carrera de primer nivel, estar en las finales y quién sabe, lograr un podio». Para esto, sabe que necesita una estructura sólida, desde un equipo técnico especializado hasta apoyo logístico y financiero que le permita enfocarse al 100% en la competencia. La preparación física y mental es clave, y cada temporada es una oportunidad para afinar su técnica, ganar experiencia y enfrentarse a las mejores riders del mundo en los circuitos más exigentes.

Además, busca consolidarse en el circuito mundial urbano de Red Bull Cerro Abajo, un desafío que combina velocidad, técnica y precisión en escenarios urbanos de alto riesgo. Su meta es no solo destacar en esta modalidad, sino también abrir espacio para más mujeres en la disciplina, fomentando la participación femenina en un ámbito donde históricamente han predominado los hombres. «Espero que más mujeres quieran competir y que pronto se abra una categoría femenina en estos eventos», señala. La visibilización de las riders es fundamental para inspirar a nuevas generaciones y generar cambios en el deporte.

A las nuevas generaciones, Fernanda les deja un mensaje claro: «Disfruten lo que hacen, sean apasionados, porque al final de eso se trata, de pasarlo bien y perseguir sus sueños». Para ella, la clave no está solo en el talento o en la disciplina, sino en la actitud con la que se enfrenta cada desafío. Sabe que el camino del deporte, como en la vida, está lleno de obstáculos, pero también de recompensas. «Nada es fácil, pero la vida se trata de luchar, ser feliz y agradecer», agrega, enfatizando la importancia de valorar cada experiencia, aprender de los fracasos y disfrutar del proceso tanto como de los logros.

Los próximos meses serán intensos. Emprenderá viaje a Europa, donde se enfocará en su preparación física y técnica para afrontar el exigente calendario internacional. En mayo, alineará en la parrilla de salida de las cinco primeras fechas de la Copa del Mundo, midiéndose con las mejores riders del planeta en circuitos que pondrán a prueba su destreza y resistencia. Además, sumará un desafío extra al competir en un evento urbano en Les Deux Alpes, donde el control y la precisión en terrenos impredecibles serán clave. Su camino está trazado y, como en cada descenso, lo enfrentará con decisión y velocidad, confiando en la experiencia acumulada y en el impulso de su pasión por el mountain bike.

Fernanda Gildemeister no solo busca consolidarse como una referente en el downhill y el enduro, sino también abrir nuevas puertas para las mujeres en el deporte. Con cada desafío superado, demuestra que los límites están para romperse y que la perseverancia, combinada con el amor por lo que se hace, puede llevar más lejos de lo imaginable.

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