Publicidad

Revista HD

Inicio Revista HD Página 3

Montenbaik 2026: El enduro nacional acelera hacia el futuro

0

El Campeonato Nacional de Enduro 2026 transita hacia la consolidación, incorporando bicicletas eléctricas y una base juvenil sólida marcan el presente y futuro de un deporte que se expande en nuestro país.

El enduro en Chile ya no es una moda pasajera. Lo que alguna vez fue una disciplina de nicho hoy vive un proceso de consolidación deportiva y organizativa, con circuitos cada vez más técnicos, presencia internacional, nuevas categorías y una base sólida de pilotos juveniles. Con la mirada puesta en el Campeonato Nacional 2026, la escena se prepara para un salto cualitativo que podría posicionar a Chile como una potencia regional y futura sede de competencias de alto nivel.

En conversación con Ignacio Barbosa, fundador de Enduro Series y uno de los principales impulsores de este crecimiento desde la organización del campeonato nacional, exploramos la evolución de este deporte, el impacto de las bicicletas eléctricas, el trabajo formativo con niños y niñas, el rol de las comunidades locales y la proyección que viene.

Hace algunos años, el enduro explotó en Chile con cientos de ciclistas nuevos tras la pandemia. Hoy, esa masificación dio paso a un momento más estable y profesional. “El enduro en Chile ha madurado. Entró en una etapa de estabilización después de un momento de auge. Esa masificación ayudó a consolidar la modalidad y hoy estamos en una fase de mayor profesionalismo”, explica Barbosa.

“El enduro en Chile ha entrado en una etapa de madurez. Ya no es solo una moda: es una disciplina que se profesionaliza y crece con fuerza”.

Actualmente, cada fecha reúne cerca de 400 pilotos. El calendario nacional se ha convertido en un referente regional, con una organización que busca elevar el estándar competitivo año tras año.

¿Cómo crees que ha evolucionado el enduro en Chile en los últimos años?

Yo creo que el enduro en Chile ha madurado. Entró en una etapa de estabilización después de un momento de auge, sobre todo tras la pandemia, cuando llegábamos a tener 500 o 600 pilotos por fecha. Esa masificación ayudó a que la modalidad se consolidara y hoy estemos en una fase de mayor profesionalismo. Actualmente tenemos alrededor de 400 pilotos por fecha y el deporte ha alcanzado un equilibrio interesante entre lo competitivo y lo recreativo.

¿Cómo definirías esta etapa?

En este momento, el enduro chileno atraviesa una etapa de madurez, con miras a lo que viene en el futuro. También estamos viviendo una evolución con la integración de las bicicletas eléctricas, que como toda nueva tecnología, está en constante cambio y redefine el deporte.

¿Qué novedades traerá el Campeonato Nacional 2026?

El Campeonato Nacional 2026 traerá nuevos escenarios, siguiendo la línea que ya iniciamos en 2025 con fechas en Placilla, San Fernando y Curicó. Queremos incluir más lugares y avanzar hacia un formato con “especiales ciegas”, donde los pilotos no conocen los tramos antes de competir. Además, buscamos profesionalizarlo aún más, entregando mejores premios en dinero para las categorías élite, tanto eléctricas como análogas, e incorporar de forma más decidida las bicicletas eléctricas. Tendremos seis fechas en lugar de cinco y regresará la fecha en Illapel, con grandes sorpresas. Otro punto muy importante será la inclusión del Junior Series, donde ya tenemos más de 300 menores de 18 años participando. Esto amplía la base del deporte y fortalece su futuro.

¿Qué rol están teniendo las bicicletas eléctricas en el enduro?

Las bicicletas eléctricas están entrando con mucha fuerza. Es un mercado que evoluciona constantemente, casi como los teléfonos: cada año aparece una innovación que deja atrás la anterior. Nosotros hemos sido pioneros en Chile en desarrollar carreras con este formato, algo que en Europa aún se está definiendo. Actualmente usamos un formato tradicional de enduro, combinando pruebas especiales hacia abajo y power stages cortas que incluyen tramos de subida y bajada, lo que da más espectáculo al público.

“La bicicleta eléctrica ha democratizado la montaña. Abre la puerta a nuevas personas y rompe barreras físicas y geográficas”.

¿Cómo se adapta este tipo de bicicletas a nuestra geografía?

Creo que Chile, por su geografía, está hecho para las bicicletas eléctricas. Nuestros cerros son empinados y técnicos, y las e-bikes han democratizado la montaña, permitiendo que más personas, incluso quienes vienen del motociclismo o quienes no tienen tanta preparación física, puedan disfrutar del cerro. Obviamente hay que normar y educar su uso, pero es una realidad que llegó para quedarse. En pocos años, las bicicletas eléctricas podrían reemplazar por completo a las análogas en esta modalidad.

¿Cómo apoyan la formación de nuevos pilotos y niños?

Lo hacemos a través del Mountain Bike Junior Series, que este año tuvo tres fechas con gran éxito y para el próximo año tendrá cuatro. Partimos con 276 niños y ya llegamos a 376 competidores menores de 18 años. Las categorías más fuertes están entre los 9 y 13 años. Es muy bonito ver cómo los niños comparten con sus padres, quienes incluso pueden acompañarlos en ciertos tramos. En estas competencias no se permite el uso de bicicletas eléctricas, porque creemos que mantener la formación análoga es importante. También trabajamos con colegios y escuelas privadas de mountain bike, lo que ha fortalecido mucho la base del deporte.

¿Ha crecido la participación femenina en el campeonato?

Se ha mantenido estable, con entre 25 y 40 mujeres por fecha. Tenemos categorías femeninas en todos los niveles: Experience, Expertas y Elite, tanto en análogo como en eléctrico. Es un deporte exigente físicamente, y por eso la e-bike ha permitido abrir más oportunidades. El espacio para las mujeres está y es cada vez más valorado. Estoy seguro de que seguirá creciendo.

¿Cómo enfrentan los desafíos logísticos y ambientales de cada fecha?

Cada fecha implica un gran desafío logístico. Chile está caro y los traslados son complejos, pero nos esforzamos por hacerlo bien. En el aspecto ambiental, cuidamos que nuestras actividades no generen erosión ni impacto innecesario: usamos senderos existentes, huellas de animales o de motos antiguas, y recuperamos esos caminos. También involucramos mucho a las comunidades locales, para que aprendan y se beneficien del desarrollo sustentable del evento. Por ejemplo, utilizamos más de 300 kilos de cinta de marcaje que luego retiramos el mismo día y enviamos a reciclar para transformarla en nuevo material. Buscamos ser lo más responsables posible dentro de las condiciones del país.

¿Qué importancia tiene el evento Andes Pacífico para el enduro chileno?

El Andes Pacífico es el gran desafío, el sueño de todo endurero. Es una prueba que exige física y técnicamente, porque los pilotos van descubriendo los senderos día a día, sin conocerlos antes. Hoy el evento está en una etapa de renovación, incorporando bicicletas eléctricas y una nueva logística. Queremos volver a conectar esta iniciativa con el campeonato nacional: el campeón obtiene cupos y beneficios para participar, como un premio final tras toda la temporada. Es una forma de coronar el esfuerzo de los mejores pilotos del país.

¿Qué beneficios genera el campeonato en las comunidades locales?

El enduro genera un gran impacto positivo. A diferencia de otras modalidades, no requiere infraestructura fija ni vehículos de apoyo; basta con los senderos naturales. Eso lo hace ideal para fomentar el turismo local. En cada sede trabajamos con clubes y comunidades, enseñándoles sobre el cuidado de los senderos y cómo aprovechar el flujo turístico que se genera. Cuando las localidades se comprometen, aparecen nuevos servicios, restaurantes, talleres, alojamientos. El enduro deja huella económica y cultural donde llega.

¿Cuál es la proyección del enduro chileno a futuro?

Queremos internacionalizar algún evento clásico chileno y recuperar la presencia que tuvimos cuando el Enduro World Series llegó a Chile. La idea es seguir profesionalizando el campeonato, entregar premios en dinero, ofrecer seguridad, cronometraje confiable y una organización sólida. Después de 15 años, el desafío es mantener la calidad y seguir creciendo. Chile tiene potencial para ser una potencia del enduro a nivel mundial.

¿Qué te motiva personalmente a seguir impulsando este deporte?

Me motiva el amor por el mountain bike. Es un deporte hermoso, sustentable y lleno de experiencias. El enduro te permite explorar, hacer descensos, llegar a lugares únicos y naturales. Las bicicletas eléctricas rompieron barreras de tiempo y espacio, y hoy se puede recorrer mucho más en menos tiempo. Lo que más me inspira es transmitir eso a mis hijos y a las nuevas generaciones. Ver a la gente disfrutar después de una carrera, agradecer por los lugares que visitan, trabajar con un equipo comprometido… todo eso me impulsa a seguir. Creo que Chile tiene todo para ser una potencia mundial en este deporte, y eso es lo que me motiva día a día. También quiero agradecer a mi familia, a la nueva empresa, Momentum sports Marketing Agency y a todo el equipo detrás de cada evento: sin ellos, nada de esto sería posible.

Matilde Schwencke: el sueño olímpico contado en primera persona

0

En su nuevo proyecto audiovisual “Camino a Cortina”, la joven esquiadora chilena abre una ventana íntima a su preparación hacia los Juegos Olímpicos de Invierno Cortina 2026, mostrando su día a día, los desafíos del alto rendimiento y cómo la resiliencia y el apoyo de su equipo la acompañan en cada paso del camino.

A sus 21 años, Matilde Schwencke atraviesa un momento clave en su carrera. La joven esquiadora chilena se prepara para los Juegos Olímpicos de Invierno y, al mismo tiempo, ha decidido compartir su camino a través de “Camino a Cortina” un registro que revela la rutina exigente, los desafíos diarios, las dudas inevitables y la convicción de que cada esfuerzo vale la pena cuando se persigue un sueño olímpico.

Relata que la idea surgió a partir de su proyecto anterior, “Camino hacia Santiago 2023”, con el que buscaba mostrar de forma humana y real a los deportistas del Team Chile que participaron en los Panamericanos. “Fue un proyecto muy desafiante y gratificante de llevar a cabo. Al finalizarlo me quedé con ganas de hacer algo más, y en ese proceso descubrí algo que parecía invisibilizado en los deportistas de alto rendimiento”.

“La resiliencia te enseña a enfrentar las curvas del camino y a valorar cada esfuerzo como parte de un proceso que nos lleva a ser mejores”.

“Muchas veces lo que vemos es solo el instante de gloria, ese momento casi de ficción en que un deportista entra a la pista o al estadio y despierta gritos o lágrimas en la gente. Pero lo que a mí me interesa es lo que queda oculto; el lado humano, lo real, el proceso que hay detrás. No solo la culminación, sino el camino mismo, con su día a día, sus ritos y las emociones que acompañan a quienes vivimos el alto rendimiento”, explica. 

“Quise mostrar lo que hay detrás del camino olímpico, no solo los logros o resultados, sino también las dificultades, los sacrificios y las emociones que acompañan el día a día”, cuenta Matilde, con la calma de quien ha aprendido que la vulnerabilidad también forma parte de la fortaleza.

La idea de grabar su camino no surgió como un plan de marketing ni como un registro oficial, sino como una manera de dar visibilidad a una experiencia que suele permanecer oculta. En un país donde los deportes de invierno todavía tienen poca vitrina, Matilde entendió que contar su historia también podía inspirar a nuevas generaciones.

“En ese contexto quise desarrollar un proyecto propio de acompañamiento y descubrimiento de deportistas. Y, quizás sin buscarlo, también terminé entendiendo más sobre mí misma, acompañándome mejor en el día a día, tomando conciencia de cada vaso de agua que tomo, de cada gota de sudor que cae. Encontrarle sentido a la rutina, a las restricciones sociales, familiares y de toda índole. Esta temporada preolímpica me dio la oportunidad de visibilizar un año especial, lleno de experiencias que normalmente no se ven. Poder darle luz a este lado de los deportistas que llevan nuestra bandera en el pecho es algo muy especial y nos entrega herramientas para entender y crecer de mejor manera”, comenta.

“Camino a Cortina”, además, refleja la maduración de una deportista que ya no solo compite para sí misma. Su historia se conecta con la de su familia, sus entrenadores, sus compañeros y la comunidad que la rodea en la montaña.

Cortina 2026: un horizonte que se acerca

El documental tiene un eje claro: el camino hacia Cortina 2026, donde se realizarán los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. En sus palabras, no se trata solo de llegar a la cita olímpica, sino de llegar preparada, fuerte y con una historia construida a pulso.

“Mi meta no es solo clasificar, quiero llegar con un nivel competitivo que me permita dar lo mejor. El proyecto audiovisual me acompaña como un espejo. Cada entrenamiento, cada viaje y cada competencia queda registrado, y eso también me motiva a exigirme más”, asegura.

En este sentido, el registro audiovisual le permite observarse a sí misma con una perspectiva más clara, reconocer sus avances y también enfrentar los momentos difíciles que a menudo quedan ocultos tras la competencia. Las imágenes se convierten en una herramienta de memoria que documenta no solo su rendimiento, sino su proceso de crecimiento como persona y deportista. Es una forma de autoconocimiento, que le permite tomar conciencia de sus esfuerzos, valorar sus sacrificios y aprender de las derrotas, entendiendo que los desafíos forman parte de un camino más amplio hacia su mejor versión.

Uno de los aspectos más potentes del proyecto es la honestidad con que se abre frente a la cámara. No solo hay imágenes de victorias, sino también de frustraciones, lesiones, cansancio y dudas. “No me interesa mostrar solo lo lindo del deporte. Creo que lo más inspirador es ver cómo se lidia con los momentos complicados, porque todos los deportistas los vivimos”, confiesa.

“Mostrar el lado B de mi deporte creo que tiene mucho poder. Puede inspirar a muchos deportistas a comprender lo humano y real que es el camino de cada uno. Siento que aún me falta mucho por crecer como atleta y persona, y hay mucho camino por recorrer. A mí me hubiese encantado que alguien me ayudara a humanizar más ese proceso, sin importar la etapa en la que estuviera”, sostiene. 

Esta decisión le da al documental un carácter auténtico y pedagógico: “El simple hecho de compartir lo real y lo rutinario tiene un valor enorme. Y más aún como mujer; contar estas historias y hacer más familiar el proceso puede motivar a muchas jóvenes a atreverse a ingresar al alto rendimiento y a perseguir carreras más profesionales en el deporte”. 

Aunque la protagonista es Matilde, ella misma insiste en que el proyecto no se trata únicamente de su experiencia. El audiovisual refleja también el papel de su familia, que la ha acompañado desde sus primeros pasos en la nieve, y de los equipos técnicos que han creído en ella. “Siempre digo que este camino nunca es individual. Sin mi familia, sin mis entrenadores, sin mis compañeros, sería imposible. El documental también es un homenaje a ellos”, señala.

De esta manera, el relato se convierte en una historia donde los sueños y desafíos de una joven deportista se entrelazan con los de todo un ecosistema que la acompaña, incluyendo entrenadores, familia, compañeros y mentores, quienes también luchan por abrirse camino en un deporte exigente y poco visibilizado. Juntos construyen un relato de esfuerzo, perseverancia y resiliencia que ilumina el recorrido hacia el anhelado sueño olímpico.

Inspirar mostrando la realidad

“Camino a Cortina” no solo busca inspirar a otras generaciones de deportistas, especialmente mujeres, sino también acercar al público a un deporte de nicho en Chile. Mostrar lo cotidiano, lo humano y lo real del alto rendimiento es una manera de educar, motivar y dejar un legado que trascienda el resultado final en la pista.

“Quiero que quienes vean el proyecto logren conectar con quien soy realmente, con mis pasiones y con el camino que elegí como persona. Que se sientan identificados con mis desafíos y mis victorias, y que puedan sacar algo positivo de mi recorrido para aplicarlo en sus propios caminos”, sostiene.

Matilde Schwencke no solo documenta su viaje hacia Cortina 2026. También invita a mirar detrás de cada logro deportivo y a comprender que, más allá de los podios, lo que realmente importa es la historia que construimos mientras perseguimos nuestros sueños.

“Me encantaría que quienes vean el proyecto puedan verse reflejados en mi historia y en la de otros invitados, que conecten con los desafíos del alto rendimiento, comprendan la humanidad de los deportistas detrás de la cámara y se inspiren a buscar su mejor versión”.

“Sé que esto es apenas el comienzo. Lo que me espera en Cortina representa un desafío enorme, pero me siento preparada para enfrentarlo con todo. Quiero que este registro quede como testimonio, no solo para mí, sino para todos aquellos que alguna vez han soñado con estar en ese lugar y recorrer un camino lleno de esfuerzo, pasión y aprendizaje”, concluye.