Conoce la historia de esta iniciativa impulsada por Ignacio Rojo con el objetivo de formar a niños y jóvenes no solo como ciclistas, sino también como líderes, fomentando el trabajo en equipo, la vida saludable y el respeto por la montaña.
Ubicado en un entorno privilegiado en la cordillera de los Andes, el Colegio Farellones ha impulsado una iniciativa innovadora: un taller de Mountainbike (MTB) orientado a sus alumnos y alumnas. La idea, que surgió de la necesidad de aprovechar el entorno y fomentar el desarrollo deportivo en los estudiantes, ha crecido hasta convertirse en un espacio clave para la formación integral de niños y jóvenes.
La propuesta de crear un taller de MTB en el colegio surgió de múltiples factores, explica Ignacio Rojo, rider de gran trayectoria, instructor y fundador de la iniciativa: “El Colegio Farellones se encuentra en un lugar ideal para el desarrollo del MTB, con un entorno que ha sido sede del Campeonato Mundial de Enduro en 2018. Además, los estudiantes de este colegio viven o pasan gran parte de su tiempo en altura, lo que les otorga una capacidad física privilegiada para los deportes de montaña”.

El objetivo principal del taller no es solo deportivo, sino también formativo. “Queremos aportar a la formación integral de los alumnos, inculcando valores como liderazgo, solidaridad, trabajo en equipo, hábitos de vida saludable y compromiso con el medioambiente”, establece Rojo.
Desde su creación, el taller ha tenido una gran acogida y ha impactado positivamente en el desarrollo de los estudiantes: “Comenzamos con un pequeño grupo de alumnos de niveles superiores, pero con el tiempo hemos visto un gran interés de todos los niveles, desde los más pequeños hasta los más grandes. La instancia les permite superar dificultades, aumentar su autoestima y disfrutar de un entorno sano y colaborativo”.
El taller también ha fortalecido el sentido de pertenencia y la conexión con la comunidad de montaña. “Hemos notado una mayor vinculación con el territorio. Los niños y niñas comprenden mejor su entorno y desarrollan un sentido de responsabilidad y pertenencia”, explica Rojo.
Un método que va más allá del deporte
El proceso de enseñanza del MTB en el colegio sigue una metodología estructurada, basada en la experiencia del equipo de Ignacio Rojo en Rojo Racing, con más de 10 años de trayectoria en la formación de ciclistas.
“Además de desarrollar la técnica del MTB, abordamos temas como la tecnología de la bicicleta y el cuidado básico del equipamiento. Es un taller inclusivo, donde pueden participar desde 2° Básico, organizados por niveles según edad y experiencia”, cuenta.
Los niveles iniciales se enfocan en aspectos lúdicos, equilibrio y habilidades motrices básicas, mientras que los más avanzados trabajan en postura, control de frenado, cambios de dirección y condición física. De esta manera, explica Rojo, “Cada alumno avanza a su propio ritmo, con desafíos progresivos que permiten mejorar su control y seguridad en terrenos con mayor dificultad técnica.”
Para garantizar una práctica segura y efectiva, el colegio proporciona bicicletas y equipamiento de protección, incluyendo casco integral, guantes y protecciones. Además, el equipo de monitores cuenta con un mecánico encargado de la revisión y mantenimiento de las bicicletas.“Nos aseguramos de que cada bicicleta esté en óptimas condiciones para que los alumnos puedan desarrollar el deporte con seguridad”, sostiene el fundador.

El taller ha crecido a pasos agigantados y ya se han planteado nuevas metas para el futuro: “Desde el año pasado formamos un grupo de ‘Selección’ para participar en competencias interescolares y brindar la oportunidad de compartir con otros niños en un ambiente de sana competencia”
Asimismo, buscan apoyar a aquellos alumnos interesados en desarrollar una carrera en este deporte. Rojo explica que “queremos contribuir a su formación en áreas como guías e instructores de MTB, mecánica y construcción de pistas (shapers), ampliando así sus oportunidades laborales en este deporte”.
“Agradecemos al Colegio Farellones y a todos quienes han hecho posible este proyecto. Es gratificante ver su evolución y esperamos seguir contribuyendo a la formación de estos alumnos, pioneros de un colegio con sello de montaña en Chile”, concluye.






