Este proyecto comenzó en octubre de 2021, gracias a la inquietud de un grupo de mujeres que sienten una increíble atracción por la bicicleta, el espíritu femenino competitivo y las ganas de crear espacios inclusivos en torno a este deporte.

Para algunos subirse a una bicicleta puede ser solo un hobbie, pero para otros se transforma en libertad, empoderamiento, felicidad, en PASIÓN. Es justamente así como lo viven las chicas del equipo femenino de ciclismo Cyclingwolf, quienes en poco tiempo han logrado ocupar cada vez más espacios dentro de las competencias profesionales a nivel nacional, espacios que aseguran, están más enfocados en el ciclismo masculino.

Cyclingwolf nace como un proyecto personal del reconocido ciclista profesional de ruta Wolfang “Lobito” Burmann, que se encarga de entregar un servicio de entrenamiento personalizado adaptable, con el objetivo de que cualquier persona con interés en el deporte pueda realizarlo, en conjunto con un equipo multidisciplinario que se encarga de mejorar la calidad de vida.

Fue así como a medida que Lobito iba recibiendo alumnas, un grupo de ellas comenzaron con la inquietud de querer profundizar ese entrenamiento y comenzar a construir un equipo femenino que tuviese las capacidades para competir de forma profesional en el circuito ciclístico, “fuimos trabajando con las chicas y empezamos a ver que había un tremendo potencial de deportistas, y a creer que realmente se podía crear un equipo, ir a correr a un nivel de competencia profesional, y bueno, ese es el enfoque y la idea que hemos apoyado. Este no es un proyecto personal, es de todas y yo me sumo como un colaborador más a él”, comenta Lobito.

Ema Shires, una de las principales impulsoras de este proyecto, nos cuenta su experiencia “Yo llegué a Lobito porque necesitaba un entrenador, de a poco se comenzaron a sumar más mujeres al grupo y se comenzó a armar algo súper bonito. Lo que tenemos ahora es muy especial, no somos solo un club de ciclismo formado por mujeres, somos un grupo de mujeres muy protagonistas. Lobito nos ayuda mucho, muchos de los equipos más competitivos acá en Chile están formados por hombres que incorporan a una que otra mujer y van a un par de carreras, pero lamentablemente las competencias están pensadas principalmente en el hombre”.

El camino no ha sido fácil, al ingresar al circuito profesional estas chicas se han encontrado con más de una dificultad y han podido vivir en primera persona cómo es el ciclismo profesional en nuestro país: “Aún no se normaliza que las carreras femeninas tengan las mismas condiciones que las masculinas, y eso se nota.

Yo creo que los organizadores de estas competencias están acostumbrados a que el hombre es el competitivo, pero todavía es un poco tabú ver a la mujer competitiva, en muchas carreras nos miran en menos, creo que se desmerecen nuestros esfuerzos, el trabajo que hay detrás de cada una de nosotras”.

En ese sentido, ¿cuál es la motivación que tienen para continuar este proyecto?

Queremos ser partícipes en todas las competencias que se desarrollen a nivel nacional en la que exista una instancia donde haya mujeres, queremos ser promotoras y motivadoras para que existan muchas más instancias para eso. Además, creemos que este grupo tiene la particularidad de motivar mucho y de mover a la gente, y eso es súper importante, es la única forma es mostrar que existe un ciclismo competitivo en mujeres, que no quieren solo ir a pasear arriba de una bicicleta.

¿Cómo se preparan, cuál es su rutina?

Lobito se encarga de la preparación física de manera bien personal con cada una, ya que todas tenemos tiempo, situaciones y vidas distintas. Entonces esa preparación va de acuerdo a lo que se quiera hacer, vamos adaptando el entrenamiento en función de las necesidades y objetivos de cada una. Todas tenemos un potencial, y el desarrollo de ella es un complemento perfecto para el equipo.

¿Cuáles creen que son los potenciales que tienen como equipo?

Compartir con mujeres significa un pedaleo más comprometido, las mujeres somos más de apoyarnos, de enseñarnos, de darnos lecciones, de trabajar en conjunto.

¿Qué significa para ustedes concretar este proyecto y reunir a un grupo de mujeres unidas con un mismo propósito?

Tener un equipo como este es un sueño. Llevábamos años buscando de manera independiente un equipo así, donde las mujeres quieren hacer cosas, somos muy disciplinadas y ordenadas. No es fácil tener que levantarse temprano todos los días a entrenar, pensar en que tenemos el apoyo de Lobito es fundamental, pero también es fundamental tener un equipo de mujeres que está en un nivel parecido, eso nos permite hacer grandes cosas, ya que estamos todas enfocadas en esto. Es rico compartir e ir logrando cosas juntas, es demasiado bonito.

¿Por qué creen que a pesar del poco tiempo que llevan ha podido perdurar?

Porque creemos que esto nos hace tener un sentido de pertenencia que no habíamos encontrado en otro lugar. Piensa que nuestra idea de tener un equipo femenino parte del descontento de participar de campeonatos donde las mujeres éramos un agregado, en que nuestra participación era algo que no se consideraba mucho y llegar a tener esto, donde somos protagonistas y haber iniciado esto, es soñado.

¿Cuáles son las expectativas que tienen?

Algo que es fundamental, es que hay una energía en este grupo que no hemos sentido en otros lados, y esa energía viene de Lobito y también de las demás integrantes, se nota que hay una pasión enorme entre todos, y creo que es por eso que seguimos dando lo mejor de nosotras a pesar de las rutinas cotidianas que pueda tener cada una. Acá hay un sacrificio, pero se hace por esa motivación y esa energía que se vive en este grupo.

¿En qué ha consistido hasta ahora esa logística que implica ir y preparase para una competencia?

Ir a correr no es solo ponerse con la bicicleta en la carrera, hay mucha logística detrás que muchas veces es súper difícil. Hay que tomar en cuenta que no todas nos dedicamos 100% al ciclismo, hay que considerar una serie de cosas y hacer compatibilizar con una vida familiar y personal. Al principio funcionaba todo muy auto sustentado, Lobito ponía las horas hombre necesarias para que funcionara, e ir compartiendo responsabilidades. De todas maneras, ahora que ya estamos un poco más organizadas, nos gustaría presentar un proyecto formal, conseguir auspiciadores, porque llega un momento en el que tienes muchas ganas, pero también hay un costo económico asociado.

Lobito, ¿y para ti qué ha significado para ti conocer este nuevo mundo que las chicas te han mostrado?

Ellas me mostraron un ciclismo que no sabía que existía, ha sido sorpresa tras sorpresa y estoy seguro que se vienen muchas más, quiero que sigan avanzando, que todos los meses se sume una mujer más al equipo, más gente que quiera estar en este equipo competitivo, porque ven que lo pasan bien, que están haciendo lo que les gusta. A mí me motiva que más gente sienta lo que el ciclismo me ha entregado, esto es lo que me ha hecho más feliz en el mundo, y ver a estas chicas que vibran con el ciclismo al igual que yo, es increíble. Esto va en serio, está claro que lo que nos propongamos se va hacer.

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