miércoles, julio 15, 2026
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Constanza Albayay: Poder femenino en la arena

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Pionera y referente del sandboard en Chile, esta deportista ha llevado esta disciplina al reconocimiento internacional, desafiando límites y mostrando el talento nacional en las arenas del mundo. Hoy nos comparte su historia, sus logros y sus futuros desafíos para inspirar a nuevas generaciones.

Constanza Albayay nunca imaginó que una duna en Copiapó cambiaría su vida para siempre. Su primer encuentro con la “Ballena” fue un momento donde no solo se encontró con el imponente paisaje de arena, sino que halló una forma de escapar del caos que vivía el mundo durante la pandemia. Aquel instante, cuando se subió a una tabla de snowboard modificada con fórmica, se transformó en el punto de partida de su carrera en sandboard.

Cuenta con emoción cómo ese primer deslizamiento fue solo el inicio de un vínculo profundo con el deporte, que la llevó a descubrir el potencial de la arena de Copiapó, que hoy le sirve de campo de entrenamiento. “Fue para mí un escape del caos del mundo en ese momento. No podría creer tener estas grandiosas dunas todo el año a solo 30 minutos de Copiapó y no haberlo conocido antes. Disfruto muchísimo las dunas largas e inclinadas, y aquí tenemos algunas con características excepcionales”, sostiene.

Hoy, la deportista es reconocida como una pionera en el sandboard chileno, especialmente en un deporte que aún se considera minoritario en el país. Ha demostrado no solo su habilidad, sino también su valentía al ser la primera mujer en ejecutar el truco «tamedog» en una competencia de sandboard, un logro que, según ella, «significa un gran paso para el crecimiento del deporte y la representatividad femenina. Quería motivar a más mujeres a atreverse, mostrarles que pueden sentirse orgullosas del nivel femenino en el sandboard».

«Quería motivar a más mujeres a atreverse, mostrarles que pueden sentirse orgullosas del nivel femenino en el sandboard

A lo largo de su carrera, Constanza ha enfrentado numerosos desafíos. En un deporte que no cuenta con federación y donde se conocen prácticamente todos los competidores, el apoyo ha sido escaso y, en ocasiones, se ha sentido como una amenaza para algunos. Sin embargo, este sentimiento no ha debilitado su determinación. Por el contrario, la deportista sigue “enfocada en su meta de unificar, potenciar y profesionalizar” el sandboard en Chile. Su objetivo de crear una federación refleja su visión de unificar la disciplina, algo que requiere no solo habilidad en la arena, sino también una tenacidad inflexible para superar obstáculos.

Uno de los logros más significativos en su trayectoria fue su participación en el Campeonato Europeo de Sandboard, donde obtuvo el segundo lugar. «Me preparé en alto rendimiento, entrenando en las dunas 4-5 días a la semana. Al enfrentar la duna de Alemania, me di cuenta de que era totalmente diferente a lo que había entrenado. Lograr el segundo lugar fue épico y significó una prueba de resiliencia y adaptación», relata.
Entrenar en la duna de Alemania, con arena más gruesa y competidoras de alta experiencia en el snowboarding, fue un reto que superó con días de ensayo y error. Con el segundo lugar, Constanza dejó a Chile en el mapa de este deporte en Europa. “Fue muy lindo sentir esa vibra en una comunidad muy acogedora”, recuerda, orgullosa de haber representado a su país en un ambiente tan demandante.

Poder femenino y liderazgo

Ser una de las 30 mujeres más poderosas según Forbes fue un reconocimiento que Constanza valora enormemente. “Vieron en mí la convicción que tengo en mi propósito y los esfuerzos detrás de cada logro”, explica. Su compromiso con el deporte y la visibilización del sandboard la han posicionado no solo como una deportista destacada, sino como una líder que inspira a otras mujeres a seguir sus pasos en deportes minoritarios.

Sus logros no solo han dejado huella en las competencias. Ha trabajado arduamente para cambiar la percepción del sandboard en Chile, logrando que el deporte gane reconocimiento no solo en la región de Atacama, sino a nivel nacional. “Antes, el sandboard era casi desconocido, y en la región de Atacama ni siquiera se escuchaba hablar de él”, explica. Sin embargo, sus esfuerzos en difusión, participación en competiciones y múltiples apariciones en medios de comunicación han hecho que más personas sepan dónde y cómo se practica este deporte, y que descubran las posibilidades de Chile como un terreno privilegiado para su desarrollo.

“Enfocada en su meta de unificar, potenciar y profesionalizar” el sandboard en Chile

Constanza también se ha convertido en un referente internacional. Participar en el Freeride World Qualifier en Chile y Sudamérica durante la temporada de nieve fue una oportunidad que aprovechó para dar a conocer el sandboard en competencias de nieve. Allí, su ejecución del tamedog causó tal impacto que la reconocieron como la primera mujer en Freeride Sudamérica en realizar ese truco. Además, sus logros en comerciales internacionales, como el que grabó en Dubái y su trabajo con Ford Europe para un documental que saldrá en Amazon Prime, le han permitido difundir el sandboard y posicionarse como una de las voces más importantes de esta disciplina a nivel mundial.

Como un paso más en su misión de fortalecer el sandboard en Chile, inauguró la primera Escuela de Sandboard enfocada en el alto rendimiento, un sueño que se convirtió en realidad. En este espacio, ofrece a jóvenes promesas la oportunidad de aprender el deporte en un ambiente que promueve el respeto, el trabajo en equipo y la dedicación. Cuenta con el respaldo de un equipo multidisciplinario de profesionales, entre los que se incluyen psicólogos deportivos, nutricionistas y entrenadores acrobáticos. Los estudiantes no solo entrenan en la duna, sino que también asisten a charlas motivacionales de campeones internacionales, una experiencia completa que busca preparar a las nuevas generaciones para representar al país con la misma pasión.

Además de su influencia en el deporte, fue seleccionada para portar la antorcha Panamericana, un momento que ella describe como “muy valioso” y que representó para ella el reconocimiento de su trayectoria y el esfuerzo de toda una comunidad. Al ser elegida como Líder de Atacama, siente la responsabilidad de ser un ejemplo, no solo en el sandboard, sino como una figura que, a través de su deporte, aporta al desarrollo de la sociedad y las futuras generaciones.

Inspirada por sus logros y consciente de los desafíos que enfrenta, Constanza tiene claro su mensaje para las mujeres que aspiran a ser deportistas: “Que conviertan sus sueños en metas y crean en su proyecto”. Para ella, cada desafío que ha superado es una lección en resiliencia y una muestra de que cualquier meta puede lograrse con esfuerzo y convicción. Su próxima meta: organizar el primer Campeonato Nacional de Sandboard en Chile, abrir la categoría junior para las nuevas promesas y seguir creciendo para llevar a este deporte a un nuevo nivel en Chile.

Una travesía ancestral: Celeste Luna, consolidando la tradición del canotaje polinésico

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Desde Maitencillo, esta joven de 19 años abraza un deporte que conecta con la naturaleza y las raíces culturales del Pacífico. Conoce más sobre su historia y este deporte que esfuerzo físico con una conexión espiritual.

Celeste Luna, originaria de Maitencillo, ha encontrado en el canotaje polinésico un estilo de vida que la desafía y la conecta con sus orígenes. En sus propias palabras, el “Va’a” (palabra polinesia para referirse a un “bote”, “canoa” o “barco”) le permite entender y respetar los ciclos del mar; un maestro constante que le enseña a adaptarse a sus cambios y a encontrar equilibrio en sus ritmos. A diferencia de otras disciplinas, esta práctica ancestral combina esfuerzo físico con una conexión espiritual y cultural única, que Celeste considera esencial para crecer como persona y deportista.

A pesar de ser un deporte menos conocido en Chile, el canotaje polinésico está ganando terreno gracias a deportistas como Celeste, quienes trabajan por visibilizar su riqueza y su impacto. Su participación en campeonatos internacionales como el Mundial de Velocidad en Londres y el Panamericano en Brasil son un ejemplo del potencial de esta disciplina en el país.  

La deportista se enorgullece de haber representado a Chile en estos escenarios, pero también busca inspirar a las nuevas generaciones a explorar el Va’a como un espacio de aprendizaje, compañerismo y conexión con el entorno. “El camino no fue fácil, hubo muchos altos y bajos, pero logré posicionar a Chile en un lugar destacado”, sostiene. 

“El camino no fue fácil, hubo muchos altos y bajos, pero logré posicionar a Chile en un lugar destacado”,

La vida en Maitencillo ha sido clave en el desarrollo de su carrera. La cercanía con el mar le ha permitido entrenar y entender mejor sus dinámicas, transformándolo en un aliado indispensable para su éxito. Además, esta localidad costera le recuerda constantemente la importancia de cuidar y respetar el océano, un mensaje que también busca transmitir como promotora del deporte. Para ella, el canotaje polinésico no solo fortalece el cuerpo, sino que cultiva una relación íntima con la naturaleza y su historia.

Celeste sueña con que esta disciplina ancestral se consolide como un deporte reconocido en Chile y que más personas descubran su profundidad. Con su ejemplo, espera dejar un legado que inspire a otros a aventurarse en el mar, aprender de sus lecciones y compartir las historias que estas aguas han llevado consigo por siglos. 

¿Cómo comenzó tu camino en el canotaje polinésico y qué te motivó a elegir este deporte?

Comencé en el canotaje polinésico gracias a Matías Ortega, quien fue mi entrenador durante años y profesor de educación física en mi colegio. En sus clases, una de las materias era el canotaje, y aunque solo lo practiqué un par de veces, me dejó fascinada. Desde ese momento sentí una conexión especial con esta disciplina. A pesar de que durante mi etapa escolar lo practiqué de forma muy esporádica, después de la pandemia decidí retomarlo de manera constante. Fue ahí cuando realmente me di cuenta de lo mucho que me apasiona este deporte y de las posibilidades que podía explorar en él.

¿Cuáles son tus principales logros en competencias nacionales e internacionales que más orgullo te generan?

Uno de los logros que más me enorgullece son las dos medallas de bronce que gané en el Mundial de Velocidad en Londres 2022. Lo que hace especial este hito es que llevaba menos de un año entrenando y logré una clasificación directa para este campeonato, que además fue mi primera experiencia internacional. Ese momento marcó un antes y un después en mi carrera deportiva. Otro de mis grandes orgullos son los podios que he obtenido en los tres Panamericanos en los que he competido, tanto en Chile como en Brasil. Cada uno de esos triunfos representa un esfuerzo enorme y me motiva a seguir creciendo.

«Cada uno de esos triunfos representa un esfuerzo enorme y me motiva a seguir creciendo.».

¿Cuál consideras el mayor desafío o momento más difícil de tu trayectoria deportiva?

Sin duda, el mayor desafío ha sido dar visibilidad a un deporte que no es olímpico y que muchas veces no cuenta con el reconocimiento que merece. A nivel personal, los entrenamientos también han implicado grandes retos, como aprender a interpretar el comportamiento del mar durante todo el año. El mar es un entorno vivo, cambiante y a veces impredecible, y adaptarse a sus condiciones requiere mucha paciencia y experiencia. Esa conexión y entendimiento son parte esencial de lo que significa practicar canotaje polinésico.

¿Cuáles son tus metas a corto y largo plazo dentro del canotaje polinésico?

A corto plazo, quiero compartir mis conocimientos con niños y jóvenes que estén interesados en esta disciplina. Mi meta es que ellos puedan aprender a amar este deporte tanto como yo y, ojalá, en el futuro, logren subirse a un podio representando a Chile. A largo plazo, mi sueño es participar en el Te Aito, una de las competencias más prestigiosas del mundo en la modalidad V1 (canoa individual), que se realiza todos los años en Tahití. Es un desafío enorme y requiere estar al nivel de los mejores del mundo, pero es una meta que me inspira a seguir entrenando con dedicación.

¿Qué significó para ti representar a Chile en el Campeonato Mundial en Hilo, Hawái?

Representar a Chile en Hilo fue una de las metas más grandes que me he planteado como deportista. Después de haber participado en el Mundial de Velocidad, ya tenía una mejor idea de qué hacer y qué evitar en una competencia de esta envergadura. El camino no fue fácil, hubo muchos altos y bajos, pero logré posicionar a Chile en un lugar destacado, dentro del top 15 mundial. Saber que llevé mi bandera a un campeonato de ese nivel y obtuve resultados positivos me llena de orgullo y satisfacción.

¿Qué representa para ti el canotaje polinésico como deporte ancestral y cultural?

El canotaje polinésico, o Va’a, es mucho más que un deporte para mí; es una conexión profunda con la naturaleza, con la historia y con mis raíces. Es una disciplina que no solo me ha permitido crecer como deportista, sino también como persona. Gracias a ella, he conocido comunidades que valoran y respetan esta tradición ancestral, y he entendido mejor de dónde venimos y por qué el mar y la naturaleza se manifiestan de la manera en que lo hacen. Es un aprendizaje constante que va más allá de lo físico.

¿Cómo describes la conexión espiritual y cultural que se vive al practicar este deporte?

Es algo único que no he experimentado en ninguna otra actividad. Cada vez que entro al mar y remamos kilómetros mar adentro, siento una conexión que no puedo describir con palabras. Es un momento de introspección, de respeto por el entorno y de agradecimiento por lo que la naturaleza nos da. Además, compartir esta experiencia con otros practicantes que también valoran las raíces y la esencia del canotaje polinésico lo hace aún más especial.

¿Cómo ves el crecimiento del canotaje polinésico en Chile y su impacto en la comunidad deportiva?

Es emocionante ver cómo este deporte ha crecido en Chile en los últimos años. Cada vez más personas se interesan en practicarlo y en entender su significado cultural. Lo que más me llena de esperanza es observar a las nuevas generaciones. Vienen con una mentalidad disciplinada, con ganas de aprender y con el compromiso de disfrutar y dar lo mejor de sí mismas. Estoy segura de que este deporte seguirá ganando más espacio en la escena deportiva nacional.

¿Qué mensaje le darías a las nuevas generaciones interesadas en practicar este deporte?

Mi mensaje sería que no le tengan miedo al mar; al contrario, es el lugar más seguro y pacífico donde pueden estar. Les aconsejo que pasen el mayor tiempo posible en el agua, que aprovechen cada oportunidad de aprender y que escuchen a quienes tienen más experiencia. Este deporte les enseñará mucho más que técnica; les dará lecciones de vida.

¿Qué legado le gustaría dejar como deportista y promotora del canotaje polinésico?

Me gustaría que quienes sigan este camino aprendan a valorar y cuidar la costa tan rica y extensa que tenemos en Chile. Es un recurso increíble que debemos proteger. También quiero inspirar a otros a que aprovechen cada oportunidad que se les presente y a que, cuando decidan emprender un camino, lo hagan con el compromiso de ser los mejores en lo que elijan. Espero dejar un legado de pasión por este deporte y de respeto por la naturaleza y nuestras tradiciones.