A sus 59 años, es una leyenda del skate. Fundador del primer team de sudamérica y descubridor del clásico Parque Bustamente, el legendario Tony nos cuenta sus historias en la gestación de este deporte en Chile.
Finales de los 70’, Chile en plena dictadura militar. Los espacios para las expresiones juveniles fueran recreativas, deportivas o artísticas, totalmente mermadas y, en ciertos casos, censuradas y perseguidas. En este duro contexto, tres amigos patinaban por la calle Las Flores en Los Domínicos. De pronto, se atraviesa violentamente un vehículo policial (la “cuca”) y se bajan dos carabineros con una metralleta, ¡sí una metralleta! Apuntan a uno de ellos; le gritan que está detenido. Lo suben y se lo llevan.

“¡Yo quedé para adentro! En California me habían detenido un par de veces por andar en propiedad privada; una vez en una piscina de una casa y otra en un colegio, pero nunca nos apuntaron con armas y menos metralletas. ¡Welcome to Chile!”, relata Tony Sarroca, fundador del team de skate SKF en 1978, el primero en Chile.
“Después, bajando por el Cerro San Cristóbal, otra “cuca” nos persiguió hasta encerrarnos en un borde del cerro. Yo corrí cerro abajo hasta llegar al borde del Mapocho, que venía con harta agua. Pero eso no fue lo que me impidió seguir arrancando, sino el grito de un carabinero que apuntándome con su revólver de servicio me dijo: ‘Alto o disparo’. Nuestra pinta; pelo, ropa, tablas, onda, etc., no era políticamente correcto. Pero la sacamos barata comparado con otros”, cuenta.
Pero la historia de este precursor del skate en el país con las tablas comienza en 1972, en California, Estados Unidos. “Yo cumplía 10 años. Vivíamos en Los Ángeles y nos acabábamos de mudar a Santa Mónica, en la costa. Recién llegado, agarré mi bicicleta para recorrer el barrio. Pedaleo un par de metros y me topo con un grupo de skaters que se estaban tirando cerro abajo por Marine St., que es una calle empinada que baja hasta la playa. Bajaban surfeando, zigzagueando de un lado a otro. Entremedio, haciendo trucos con derrapes bajos y mucho estilo. En ese momento me dije, quiero hacer eso”.
Hoy a sus 59 años, Tony Sorroca es un destacado y premiado publicista. Radicado en Maitencillo, esta verdadera leyenda del skate tiene historias y anécdotas por montones. Incluso, nos cuenta cómo “descubrió” el Parque Bustamente, enclave fundamental para los amantes del skate, en esa época “el único lugar que en algo se asemejaba a un bowl”, relata.

En Santa Mónica debes haber tenido contacto con varios deportes, ¿por qué el skate?
Tuve un acercamiento con el bicicross, pero el skate fue más fuerte; no fue una decisión consciente, más bien 100% emocional. Después de ver a estos skaters fuera de mi casa, jodí hasta que mis viejos me compraron una tabla. Una Black Knight de 24 pulgadas, con ruedas de cerámica y rodamientos sueltos, no sellados, y trucks de no más de 2 pulgadas de ancho. Era prehistórica.
Apenas la conseguí, me tiré calle abajo y no paré más. Después de las calles pasamos a las piscinas; a las rampas y a los parques. El skate tiene eso, el spot siempre va cambiando, es súper versátil.
¿Cuál es para ti el espíritu del skate?
Libre. Cada uno lo vive y expresa como quiere. En mi caso es pasarlo bien, superarse, compartir, pero sobre todo la emoción que te entrega cuando estás arriba de la tabla.
¿Cuál fue tu especialidad?
En la época de los 70’ y 80’ la mayoría de los skaters eran versátiles: downhill, freestyle, slalom y vert en piscinas y rampas. Algunos se especializaron, pero los skaters eran bien completos. Le hacíamos a todo lo que viniera. En mi caso, le pegaba a todo eso, pero siempre el vert ha sido donde más he sentido el golpe adrenalínico del skate.

Tienes mucha historia sobre la tabla, ¿cuáles consideras que son tus principales logros e hitos?
Haber patinado en Santa Mónica y Venice, California, en el momento en que el skate explotó, en medio de toda la cultura Dogtown. En Chile descubrir el Parque Bustamante, hoy un spot clásico de Santiago. Haber formado parte del Team SKF, el primero en Sudamérica. Recorrer Chile haciendo exhibiciones. Ganar el primer campeonato nacional Pro, en el primer skate park de Chile, el Hitsport de Estoril. Haber traspasado la cultura de las tablas a mis hijos. Y actualmente seguir patinando y formar parte de fundaciones y asociaciones ligadas al skate.
¿Qué música escuchaban los skater en esa época?
Rock y Punk Rock. Led Zepellin, Black Sabbath, Queen, Boston, Eagles, Lynyrd Skynyrd, Aerosmith. Después The Clash, DEVO, The Ramones, Black Flag, Agent Orange, Suicidal Tendencies (ver lista de reproducción).
¿Cuáles son tus principales referentes, con qué figuras pudiste compartir?
Tengo varios referentes, pero uno sobre todos: Jay Adams, al cual puede conocer y compartir. Otras leyendas a las que conocí son Stacy Peralta, Dennis “Polar Bear” Agnew, Eric “Froggy” Anderson, Solo Scott, “Baby” Paul Cullen, Craig Moore, etc. En Chile con todos los riders del equipo SKF, y de varios otros de esa época. Con los Oldzheimers, un grupo de mayores de 40 y 50 que siguen patinando. Y muchos otros entremedio, de las generaciones de los 80’, a las más presentes.
La gestación SKF, el primer team de skate de Sudamérica y el nacimiento del Parque Bustamante
A finales de los 70, el fabricante alemán de rodamientos SKF había lanzado en Europa su línea de tablas y accesorios Calypso de SKF. Heinz Klotz era el gerente general en Chile y su hijo Matías se enteró y lo motivó a replicar lo mismo en Chile. “Hubo una clasificatoria para el equipo en el Estadio Manquehue, donde se presentaron varios riders, quedando 10 ó 12 en el equipo. Así partió todo. Después surgieron los equipos de la Coca-Cola y también de Pepsi, entre otros”, explica Tony.
Relata además que “volví a Chile a finales de los 70’ y acá no pasaba mucho, prácticamente nada. Conocí unos esquiadores en La Parva que tenían tablitas bien básicas. Me invitaron a patinar con ellos a La Reina, Los Domínicos y Lo Curro, donde había gente tirándose por las calles para abajo, como hacía yo años antes en California. Para mí fue un retroceso, pero fue la manera de seguir patinando y al mismo tiempo conocer gente. Todos los fines esa era la escena”.
Después -cuenta- descubrió el Parque Bustamante, “el único lugar que en algo se asemejaba a un bowl. Ahí se armaron unas buenas sesiones”.
La culminación vino con la inauguración del skatepark Hitsport de Estoril. Con los SKF lo inauguramos con una exhibición a las autoridades y la prensa. Hubo campeonatos ahí y también en otras ciudades de Chile, como Viña del Mar. En una exhibición en Viña en la rampa que había construido Pepsi, casi pierdo el ojo, por una tabla que salió disparada directo a mi ojo.
Cuando apareció el skate lamentablemente fue por moda, y como todas las modas pasó y murió. Y el skatepark también. Se acabó la escena y solo quedamos los que andábamos de verdad. Ahí surgieron las rampas en las calles y en las casas y las sesiones de downhill en el Cerro San Cristóbal, otro capítulo muy bonito que le pasó la posta a una nueva generación de skaters, que comenzaron a andar firme en Street.
¿Cuál es tu visión del momento actual del skate en Chile y en mundo?
En Chile se ha masificado harto. Hay muchos parques. Andan hombres y mujeres. Las marcas auspician a los riders. Se ve mucho más y está más normalizado, aunque sigue habiendo grados de estigmatización. El nivel cada vez está mejor. Hay riders compitiendo afuera y Jose Tapia nos representó hace poco en las Olimpiadas.
Lo que Chile necesita para subir aún más su nivel son spots de nivel internacional y que los riders se codeen afuera. Pero tanto en Chile como en el mundo el skate ya se afirmó. Pasó por su muerte y resurrección en los 60, los 70, los 80 y 90, pero desde entonces se afirmó. Los X Games lo internacionalizaron y ahora las Olimpiadas van a continuar llevándolo a un nuevo nivel. El skate no para más.
¿Qué opinas que sea haya sido deporte olímpico?
Hay detractores y partidarios. Para mí el skate es libre y cómo se expresa depende de cada uno. Si no te gusta que esté en las Olimpiadas, no lo mires. Si quieres competir en ellas, haz todo para subir tu nivel y participar. La motivación y la emoción es súper personal. Mi deseo, como el de muchos, es que permanezca como una expresión libre y auténtica, donde la superación, la pasión y el pasarlo bien con tus amigxs conociendo nuevos spots sean su principal motivación, más que su lado competitivo o comercial, que también son necesarios para su subsistencia.
El Parque Bustamante: “El único lugar en Chile que en algo se asemejaba a un bowl”
Tony destaca entre sus hito el haber descubierto el Parque Bustamente como spot para patinar. “En Estados Unidos tuve la suerte de patinar en piscinas vacías y viví el surgimiento de los primeros skateparks. Fue cuando el skate pasó de practicarse en el piso a las paredes verticales.
Fue un cambio radical. Cuando llegué a Chile el bajón fue muy grande porque supe que acá las piscinas están hechas con paredes rectas, a diferencia de Estados Unidos donde están hechas con paredes que tienen una transición curva (como un bol de frutas), que permite subirlas y bajarlas”, explica.

Entonces, a su vuelta a Chile, tuvo que descartar las piscinas y se puso a buscar terrenos que asemejaran bowls: ”Así fui a grandes parques públicos como el O’Higgins donde hay una laguna artificial hecha de concreto, pero nunca estuvo vacía. Fui al Intercomunal de la Reina y ahí no había nada. También investigué las zanjas o evacuaciones de aguas que bifurcan en el Mapocho ya que en muchos lugares del mundo estas zanjas están hechas con altas paredes en 45 grados, enfrentadas de lado a lado, que también sirven para subirlas y bajarlas”
Lamentablemente, dice, la búsqueda fue en vano. “Cuando estuve a punto de tirar la toalla, encontré el Parque Bustamante. Aunque es una laguna artificial hecha de cemento, y con paredes con transición curva en todo su perímetro, que permitía subirlas y bajarlas, no era muy profunda, ni tampoco su superficie muy suave. ¡Pero era algo! ¡Lo único! Al día siguiente de encontrarlo, llevé a algunos skaters a conocerlo”.
“Ahí armamos unas buenas sesiones durante meses. Incluso prolongamos en una sección la altura del bowl agregándole una extensión de madera que guardábamos en la casa de un chico que vivía en el barrio a pasos del Bustamante”, cierra.
La Playlist de Tony Sarroca para patinar:
The Clash – “White Riot”
Nirvana – “All apologies”
Everclear – “Santa Monica”
The Doors – “Tell all the People”
REM – “It’s the end of the world as we know it”
Joe Walsh – “Rocky Mountain Way”
Aerosmith – “Toys in the attic”
Manfred Mann – “Blinded by the light”
Lynyrd Skynyrd – “Sweet home Alabama”
Talking Heads – “Burning down the house”






