Con 18 medallas y una delegación que mostró determinación y liderazgo, el Team Olimpiadas Especiales Chile superó todas las expectativas en los Juegos Mundiales de Invierno de Turín. Una cosecha que trasciende el podio y que anticipa un país dispuesto a transformar la inclusión en acción real.

No fueron solo medallas. Tampoco solo tiempos y marcas personales. En Turín, el Team Olimpiadas Especiales Chile demostró que el deporte es, sobre todo, un lenguaje para narrar historias que interpelan a toda una sociedad. Durante una semana de intensas competencias, Chile firmó la actuación más destacada de su historia en un mundial de invierno: 18 medallas, con un saldo de 8 oros, 4 platas y 6 bronces.

“Estos Juegos superaron todas las expectativas”, reconoce Carolina Picasso, presidenta de Olimpiadas Especiales Chile. “Fuimos la delegación más exitosa de Latinoamérica y eso habla de un trabajo profundo y sostenido. Después de ocho años sin participar en un Mundial de Invierno, la meta no era solo volver, sino hacerlo con un mensaje; si trabajamos unidos, los resultados llegan”.

La nieve fue escenario de grandes historias. El equipo de raqueta de nieve se transformó en protagonista inesperado. Elizabeth Contreras se colgó el oro tras un sprint de 28 segundos que la consolidó como la mejor de su categoría. A su lado, José Espinosa obtuvo bronce con un crono de 19 segundos. Y el cierre fue de película: en la posta 4×100, el equipo compuesto por Contreras, Espinosa, Nicolás Moreno y Josefina Sole detuvo el cronómetro en 1:41 minutos, regalándole a Chile un nuevo oro.

El camino no fue sencillo. Chile llevaba mucho tiempo sin competir en un Mundial de Invierno. Entre pandemia y conflictos internacionales que obligaron a suspender sedes, el regreso era una incógnita. “Hace 8 años que no asistíamos a los Juegos Mundiales de Invierno, por la pandemia, luego por la guerra en Rusia donde era el evento y fue suspendido, entonces era difícil ver cómo los atletas habían evolucionado durante este tiempo”, recuerda Picasso.

En ese contexto, cada medalla chilena toma un peso simbólico. Pero la gran figura mediática fue la snowboarder Teresita Lira, quien además de sumar dos oros y un bronce, entregó uno de los discursos más inspiradores del evento.

“Para mí como deportista de snowboard y atleta con discapacidad intelectual con necesidad de apoyo leve, vivir esta experiencia fue gratificante y de verdad fue cumplir un sueño. Desde un inicio ya fue un logro porque clasifiqué en los Juegos Nacionales que se realizaron en Nevados de Chillán y ahí partió todo”, explica Lira, con la serenidad que solo da haber conquistado algo mucho más grande que un podio.

Un viaje que significó mucho más que competir

Teresita Lira cuenta que «fue un viaje inolvidable junto a nuestra delegación, formada por 18 personas. Todos y todas compartimos la emoción de conocer Italia, disfrutar cada momento, crear nuevas amistades y representar a Chile con todo el corazón».

Profundiza que “la competencia estuvo marcada por la intensa nieve que cayó casi todos los días, pero eso no fue impedimento para darlo todo en la pista: gracias a ese esfuerzo, logré dos medallas de oro y una de bronce. Estoy profundamente orgullosa de todo el Team Olimpiadas Especiales Chile, porque en total conseguimos 18 medallas y fuimos la delegación con más logros de Latinoamérica”.

Lira subraya el valor colectivo de este logro y también sus conquistas personales. “Uno de los momentos más emocionantes de mi vida fue cuando las autoridades me entregaron la bandera oficial de Special Olympics, que ahora está en Chile para los próximos Juegos Mundiales de Santiago 2027. Al recibirla, di un discurso muy inspirador, especialmente dirigido a las mujeres. Lo viví con mucha adrenalina, porque nunca antes había hablado frente a tantas personas”, sostiene.

Con una lucidez serena y a la vez firme, Lira aprovecha el espacio para enviar un mensaje directo a la sociedad: “Quiero enviar un mensaje a todas y todos los que leen esta importante revista. Nosotros somos personas igual que todos, solo que nos cuesta un poco más. Si nos conocen, aprenderán mucho de las personas con discapacidad intelectual. Nosotros, los atletas, somos protagonistas, somos agentes de cambio. La inclusión la hacemos todas y todos. Visibilizar es el primer paso para incluir, por ello les agradecemos que nos hayan elegido para este reportaje”.

Pero, su historia no termina en Turín. Después de un breve descanso, Lira ya piensa en volver a entrenar para su otra pasión: el tenis. “Luego de vivir la gran experiencia de Turín, espero poder seguir realizando mi otra pasión deportiva que es el tenis. Por ello, me estoy preparando y entrenando para ver si puedo clasificar a los Juegos Mundiales de verano donde Chile será sede”.

El trabajo técnico detrás del Team Chile fue clave. La preparación en los Juegos Nacionales, el apoyo del Ministerio del Deporte y el compromiso de sedes como Nevados de Chillán construyeron la base de este éxito. “Esto no se improvisa. Es un proceso largo, donde cada atleta avanza a su ritmo. La paciencia y la confianza son fundamentales”, explica Carolina Picasso.

El gran desafío que viene: Santiago 2027

El horizonte próximo se llama Santiago 2027. Chile será sede de los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales, un compromiso que va más allá de la logística y la organización.

La presidenta lo resume con claridad: “El mundo mira a Chile… Y no solo por sus paisajes o su historia, sino por su decisión de ser protagonista de un cambio global. Ser sede de los Juegos Mundiales es mucho más que un hito deportivo; es pasar de la declaración a la acción, como país. Enfatiza que este evento significa abrir las puertas a una sociedad más justa, donde cada persona sea valorada y celebrada por quien es. Es una invitación a transformar la inclusión de un simple concepto a una realidad cotidiana, donde el deporte se convierte en un puente que une diferencias y nos recuerda que todos tenemos un lugar para brillar. 

Hoy Chile enfrenta una oportunidad histórica: dejar atrás la inclusión simbólica para adoptar una valoración auténtica y profunda de las personas con discapacidad intelectual. No se trata únicamente de integrar, sino de reconocer plenamente su dignidad, celebrar sus capacidades y empoderarlas para que sean protagonistas activos de nuestra sociedad”, reflexiona. 

Y concluye con la esencia de lo que significa realmente el deporte: “Creemos en una sociedad donde cada persona tenga un lugar para brillar. Y el deporte es nuestro lenguaje común. Con cada entrenamiento y cada competencia, no solo formamos atletas: construimos puentes de inclusión, respeto y orgullo compartido”. 

Turín marcó un punto de inflexión en la historia de la inclusión en Chile. Fue el escenario donde se evidenció que la verdadera transformación no se logra con discursos ni aplausos, sino con acciones concretas y sostenidas en el tiempo. Ahora, Santiago 2027 se perfila como la oportunidad definitiva para que Chile no solo organice unos Juegos Mundiales, sino que consolide un modelo genuino de inclusión que inspire a toda la región y al mundo. El equipo que regresó de Italia sabe que su legado trasciende las medallas; se trata de una misión colectiva de visibilizar, empoderar y cambiar percepciones, construyendo una sociedad en la que cada persona, sin importar sus capacidades, tenga un lugar para brillar y contribuir plenamente.

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