La primera mujer chilena en llegar a la cumbre del Manaslu sin oxígeno ni guías, asimila este hito con responsabilidad y humildad. Junto a su cordada y compañero de montaña, Nicolás Horta, explican cómo lograron esta hazaña que les proporciona la posibilidad de inspirar a otros a perseguir sus sueños más audaces.

Audaz, valentía, determinación y humildad; son tres conceptos que definen a la perfección a Janice Rot, la llamada “Girl of the Altitudes”, deportista nacional que a sus 26 años se convirtió en la primera mujer chilena en alcanzar la cima del imponente Manaslu, en septiembre de 2023, nada menos que la octava montaña más alta del mundo, prescindiendo de oxígeno y guías. 

Junto a su compañero de montaña, Nicolás Horta (cordada), el dúo rompe con convenciones y desafía lo establecido; el guía de montaña también se convirtió en el chileno más joven en subir una montaña de 8,000 m de altura. Ambos jóvenes han llevado la bandera de Chile a nuevas alturas. En esta epopeya de resiliencia y superación, compartieron sus experiencias, desde la preparación rigurosa hasta los momentos críticos en la ruta desconocida, y nos revelaron sus planes para inspirar a otros a soñar en grande.

En los remotos picos del Himalaya, donde la majestuosidad de las cumbres se mezcla con la cruda realidad de la naturaleza extrema, «alcanzar la cima del Manaslu sin oxígeno ni guías ha sido un viaje emocional y físico intenso. Desde la admiración ante la majestuosidad de las altas cumbres hasta el desafío constante de superar los límites personales, cada paso ha sido una mezcla de éxtasis y concentración», comparte Janice Rot. Este hito monumental va más allá de la simple conquista de una montaña; es un testimonio de coraje y determinación que desafía los límites preexistentes.

Para Janice Rot y su compañero de cordada, Nicolás Horta, la atracción por las altas cumbres no es simplemente una búsqueda de logros deportivos; es un llamado que resuena desde la infancia. «Creciendo con cuerdas y equipo de escalada como juguetes, realicé mi primera maniobra de Rappel autónoma a la edad de 6 años, hecho que marcó mi vida para la toma de decisiones futuras que, impulsado por el aprendizaje constante, me llevó a ser formado bajo el rigor y profesionalismo como guía en la Escuela de Montaña del Ejército de Chile», comparte Nicolás Redolfi. Un relato que desentraña cómo la pasión por lo vertical se convierte en un viaje de toda la vida.

La decisión de emprender esta expedición autónoma en una ruta desconocida se convierte en un desafío que va más allá de la resistencia física. «La gestión de estos desafíos se basó en la planificación exhaustiva, la toma de decisiones conjunta y la confianza en la capacidad de la cordada», señala Janice. 

Janice y Nicolás comparten la complejidad detrás de la planificación minuciosa, las decisiones adaptativas en condiciones impredecibles y la confianza inquebrantable que sustentó su ascenso. Cada paso, cada elección estratégica, se convierte en un pilar esencial para superar los desafíos desconocidos y allanar el camino hacia la cima.

Rompiendo barreras, Inspirando sueños

Ser la primera mujer chilena en lograr la cima del Manaslu en esta modalidad no es solo un logro personal para Janice Rot; es un faro de inspiración para mujeres de todo el mundo. «A través de mi experiencia, quiero transmitir el mensaje de que los límites son, en gran medida, construcciones mentales y que las mujeres son capaces de desafiar y superar estos límites en cualquier campo», expresa Janice. 

«Ser la primera chilena en lograr este hito es un honor y una responsabilidad que llevo con humildad”.

En este relato revelador, Janice comparte su esperanza de que este logro trascienda géneros y nacionalidades, animando a todas las mujeres a desafiar las expectativas y alcanzar alturas que solo parecían existir en sus sueños. La montaña no discrimina, y Janice se erige como un ejemplo viviente de que los sueños más audaces pueden convertirse en realidad.

¿Cuáles son tus sensaciones luego de haber logrado la hazaña de ser la primera chilena en subir el Manaslu sin oxígeno ni guías?

Janice: Alcanzar la cima del Manaslu sin oxígeno ni guías ha sido un viaje emocional y físico intenso. Desde la admiración ante la majestuosidad de las altas cumbres hasta el desafío constante de superar los límites personales, cada paso ha sido una mezcla de éxtasis y concentración. Este hito es un honor y una responsabilidad que llevo con humildad. Nunca busqué posicionarme como la primera de nada, ya que para mí este deporte no se trata de una competencia, pero si siento que este logro no solo representa mi propia dedicación y esfuerzo junto con mi compañero de montaña Nicolás, sino también la posibilidad de inspirar a otros a perseguir sus sueños más audaces, y principalmente a mi género. El camino fue arduo, pero cada desafío superado ha sido una victoria en sí misma. A medida que reflexiono sobre esta experiencia, estoy llena de gratitud por el apoyo y la oportunidad de ser parte de la historia del montañismo chileno. 

¿Cuándo y cómo empezó su interés en los deportes de montaña y, más específicamente, en la escalada de alta montaña?

Nicolás: A raíz de una inspiración familiar, comencé en el montañismo y la escalada desde que podía caminar. Siendo impulsado por mi madre y tío a relacionarme con el mundo vertical, conocer las montañas mientras disfrutaba de la naturaleza con su flora y fauna.Hacer esta ascensión sin oxígeno es un desafío impresionante. 

¿Cómo se prepararon física y mentalmente para enfrentar esta tarea única?

Nicolás: La preparación para enfrentar la ascensión al Manaslu sin oxígeno ni sherpas fue intensa, abarcando aspectos físicos y mentales. Realizamos evaluaciones diarias de condiciones meteorológicas y salud, ajustando nuestra estrategia según fuera necesario.

¿Cómo gestionaron los desafíos de realizar una expedición autónoma en una ruta desconocida? 

Janice: Implicó enfrentar diversos desafíos, pero la autonomía y la colaboración efectiva fueron clave. La gestión se basó en la planificación exhaustiva, la toma de decisiones conjunta y la confianza en la capacidad de la cordada.En el proceso de armar/desarmar campamento, cocinar y derretir nieve.

«Espero que este logro sea un faro de inspiración. Las mujeres pueden desafiar y superar límites en cualquier campo»

¿Cómo equilibraron las responsabilidades logísticas con el enfoque en alcanzar la cumbre?

Janice: Gestionar este proyecto sin sherpas representó un desafío monumental desde el momento en que tomamos la decisión consciente de asumir toda la responsabilidad de nuestra expedición. Armar y desarmar campamento, cocinar y derretir nieve eran tareas esenciales para nuestra supervivencia, y cada día se convertía en una prueba más dura que el anterior.

¿Pueden compartir algún momento específico durante la expedición que haya sido especialmente desafiante o memorable para ti?

Nicolás: Siendo los primeros en salir para nuestro día de cumbre, me vi obligado a “abrir ruta” en una gran pendiente con ángulo superior a 50° generando la huella por la que avanzarían los montañistas en ese tramo. Durante la ascensión, enfrenté complicaciones en mi equipo personal, y lamentablemente, tuve que prescindir de los mitones que proporcionaban calefacción a mis manos. Esto resultó ser una decisión crítica, ya que, enfrentando temperaturas de alrededor de -20°C, la insuficiente irrigación sanguínea en mis manos llevó rápidamente a la congelación. Los intentos de recuperación resultaron en procesos dolorosos y aparentemente interminables. Finalmente Janice demostrando el espíritu de cordada, brindó su apoyo para salir de ese problema. Este episodio no solo resalta la extrema naturaleza de los desafíos que enfrentamos en Manaslu, sino que también subraya la importancia de la solidaridad y el trabajo en equipo en condiciones tan adversas. 

¿Qué representa personalmente para ti ser el Chileno más joven en alcanzar una montaña de 8.000 msnm?

Nicolás: La montaña y el deporte son pilares fundamentales en mi vida, y ser el chileno más joven en alcanzar una altitud de 8,000 metros es más que un logro deportivo; es el fruto del esfuerzo y la evidencia de un compromiso inquebrantable. También es una evidencia de lo que podemos lograr sin las barreras mentales que tanto nos cuesta ignorar. Mi objetivo no solo fue llegar a la cumbre, sino también inspirar a otros, especialmente a la juventud. 

¿Cómo esperan que este logro inspire a otros en Chile y a mujeres en el mundo del alpinismo?

Janice: A través de mi experiencia, quiero transmitir el mensaje de que los límites son, en gran medida, construcciones mentales y que las mujeres son capaces de desafiar y superar estos límites en cualquier campo. A las mujeres interesadas en deportes extremos, les diría que no hay sueño demasiado grande y que la única barrera real es la que se crea en la mente. El mundo de los deportes de alto rendimiento no tiene género; es un espacio abierto para aquellos que están dispuestos a comprometerse y desafiar lo convencional. Es simple: no hay límites para lo que las mujeres pueden lograr. Puede que el camino sea difícil, pero cada paso es una afirmación de la fuerza y ​​la resistencia femenina. 

¿Cuáles son sus planes y metas futuras en el mundo de los deportes de montaña? ¿Hay alguna otra montaña o desafío que tengan en mente?

Janice y Nicolás: Nuestra visión es trascender nuestras fronteras locales y llevar la esencia y estilo de montaña a objetivos de alcance mundial. Este viaje no solo es personal; es un compromiso de representar a Chile en los escenarios internacionales, trabajando de la mano con las marcas que ya han confiado en nosotros y estableciendo nuevas colaboraciones para explorar metas ambiciosas que desafiarán los límites preexistentes.

Como equipo, hemos dedicado los últimos meses a concebir y dar forma a un proyecto significativo, que no solo es el fruto de nuestro deseo intrínseco de superación, sino también el resultado de un meticuloso estudio técnico y logístico.

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