El eximio esquiador y empresario gastronómico, nos relata su vínculo con la nieve, y como basado en la idea de vivir en la montaña fundó El Montañés, clásico enclave gastronómico para reponer energías después de las extenuantes jornadas de deporte.
Buena comida y un lugar acogedor donde poder pasar a recuperar energías después de practicar algún deporte en la montaña. Una combinación ideal que entrega desde 2001 El Montañés, con su particular propuesta de refugio de nieve.

Cuenta la historia que los pioneros hacían “Ski de Poncho”, ascendían en mula o a pie hasta la gran bajada de Farellones. A chuzo y pala se construyó el camino hasta la montaña, y en 1949, el primer andarivel de ancla en la cancha El Embudo.
Ubicado a los pies de la pista El Embudo, el restaurante El Montañes, comenzó su historia aportando al desarrollo del turismo en la montaña chilena.
El local nació en Farellones como un proyecto familiar, inspirado en la alegría de los amantes de la montaña y las condiciones climáticas extremas, ambos elementos proporcionan el sello distintivo de este espacio culinario, y que Francisco Cortés, su creador, vive a concho.
“Desde los inicios de la historia de la montaña, se habla de hombres y mujeres valientes, movidos por la pasión que nos atrae a todos hacia este jardín de la naturaleza”.
Con esas palabras se define la esencia de este enclave gastronómico y también de Cortés, eximio esquiador y empresario gastronómico, quien nos relata su vínculo con la nieve.
Antes de embarcarse en el proyecto que marcaría su vida como empresario, Cortés se preparó para poder vivir en ella. “Comencé a esquiar a los 12 años, y a los 17 quedé en el primer grupo de esquí acrobático que hubo en Chile”, cuenta.

Agrega que “luego realicé el curso para profesor y entrenador. Viví en Farellones por 8 años, desde 2003 al 2015, fui director de la escuela de esquí y snowboard”.
Cortés hoy es campeón nacional de freeride sobre 40 años, y toda su pasión por la montaña y la nieve han quedado plasmados en la creación de su proyecto emblemático: El Montañes.
“Decidí embarcarme en este proyecto en Farellones con el objetivo de poder vivir en la montaña y adaptar a mi familia e hijos, y poder vivir el año en este lugar”, relata.
Lo que partió como una apuesta basada en el amor por la montaña y obedeciendo a la escasa oferta gastronómica del sector hoy es una marca reconocida. Un acogedor ambiente de refugio, donde los comensales pueden deleitarse con diversas especialidades. “Nuestras especialidades son las pizzas con la misma receta desde hace 21 años. También tenemos muy buenos cortes de carne y una variedad de postres, que son muy pedidos”.

Hoy, luego de un difícil periodo para el rubro gastronómico debido a la pandemia, Cortés espera repuntar durante esta temporada de nieve, manteniendo el mismo compromiso de siempre, “Nos vimos en la obligación de cerrar tres locales, pero fue un aprendizaje muy bueno. Creo que hoy valoramos más lo que tenemos”, dice.
Pero eso no es todo, ya que, haciendo gala de su lado más solidario y cariño por su entorno, el esquiador y empresario, junto a su gente, entregó más de 6.000 almuerzos gratuitos a la comunidad que más lo necesitaba. “Fue una experiencia muy motivadora y nos sentimos muy contentos de poder ayudar”, comenta.
“Todo lo que tengo es gracias a la nieve. La montaña es mi vida y me hizo ser lo soy desde joven”, cierra.







