La particular iniciativa tuvo como objetivo realizar un llamado para la protección de los océanos, entregar un mensaje de unión cultural, hermandad y conservación de las tradiciones ancestrales a través del deporte y destacar el rol de las mujeres.

Con éxito se realizó el Desafío Hokimai, una inédita travesía en la que 12 remeros recorrieron, en turnos de seis y sin detenerse, una distancia de 500 kilómetros en canoa polinésica para llegar al parque Motu Motiro Hiva, en la Isla Salas y Gómez.

Desafío Hokimai

En el tiempo previsto, los 12 remeros seleccionados (10 provenientes de distintos lugares del triángulo polinésico y dos miembros de la Armada de Chile) completaron el recorrido de la iniciativa, cuyo objetivo fue realizar un llamado para la protección de los océanos, entregar un mensaje de unión cultural, hermandad y conservación de las tradiciones ancestrales a través del deporte.

Gilles Bordes, coordinador de la iniciativa, la evalúa como:

“un verdadero sueño hecho realidad”. “Todo salió muy bien, incluso mejor de lo que habíamos planificado, porque hubo una disciplina tremenda por parte de todos los involucrados».

Pero lo más importante, resalta Bordes, es que:

“se generó una unión total entre los participantes; una unidad cultural de visiones y de aceptar al otro en su diferencia».

«Fortaleció el trabajo con una energía única para lograr los objetivos”.

Uno de los objetivos principales del histórico viaje fue rendir un homenaje a las mujeres de todo el mundo y en particular a las rapanui, reconociendo su aporte al bienestar de los pueblos. Esto quedó plasmado con el tallado de la primera moai ‘vahine’ (moai mujer), una estructura de 1,60 metros de altura que representa justamente la lucha de cientos de mujeres por mantener la cultura, valores e identidad de sus culturas.

Todo comenzó con varios rituales típicos. Se celebró una Misa en el AHU del Moai Te Ata Hero, en la caleta Hanga Piko. Posteriormente, los organizadores y participantes alentaron a los remadores y agradecieron por todos los apoyos que se iban a efectuar (ONGs, empresas privadas y organismos públicos), para luego efectuar la Ceremonia Ancestral de bendición “Umu Hatu”.

La canoa “Motiro Hiva” partió en dirección al Motu Motiro Hiva, escoltado por distintas embarcaciones de la isla, que acompañaron a los remeros, entre ellas el “Comandante Toro” de la Armada de Chile que mantuvo una permanente vigilancia de la canoa para resguardar la seguridad de los remeros, cumpliendo con la tarea de salvaguardar la vida humana en el mar; una de las misiones del organismo.

La preparación fue clave

Gilles Bordes, coordinador de la iniciativa, explicó con respecto a la preparación previa de los participantes que los remeros entrenaron 5 horas cada día y en condiciones muy duras, “ya que en esta época tenemos un tiempo muy fuerte en la isla, con mucho viento, por lo que el entrenamiento no es fácil”.

“Hubo una canoa que tuvo que volver la última vez porque se llenó de agua en medio del entrenamiento y nos asustamos un poco. Pero bueno, eso es parte del entrenamiento”, agregó Bordes.

Por su parte, Petero Pakarti, uno de los remeros participantes señaló a su llegada que “estábamos preparados física y sicológicamente, por lo que pudimos hacer la ruta muy bien. Todo esto acompañados de las fuerzas armadas, con quienes nos afiatamos muy bien e hicimos muy rápido el trabajo”.

Durante la travesía se efectuaron relevos de remadores, cada 4 horas, tanto diurnos y nocturnos, los que se realizaron con la embarcación del buque de la Armada que los acompañó en todo momento.

Al respecto, el Gobernador Marítimo de Hanga Roa, Capitán de Fragata Rodrigo Morales señaló que: “la travesía estaba planificada para ser realizada a 4 nudos de velocidad, pero gracias al esfuerzo de los remeros, las excelentes condiciones de viento y ola, la destreza en la ejecución de las maniobras y las condiciones de luna y visibilidad, permitieron que el avance se realizará a una velocidad de 6 nudos, acortando el tiempo en casi un tercio respecto de lo programado”.

Una iniciativa para destacar a las mujeres

El Desafío Hokimai contempló una importante arista que tiene que ver con destacar el rol de las mujeres rapanui y de todo el mundo, a través del tallado de un moai vahiné (mujer) que representa la lucha de cientos de mujeres por el bienestar de sus pueblos.

El tallado estuvo a cargo del escultor Pablo Hereveri. La figura se proyecta como una estructura de 1,60 metros de altura, 60 cm. de ancho y un peso de 350 a 400 kilos.

“Lo más importante de la simbolización que está realizando, es la nueva era y que se va a tallar no solo en representación de las mujeres polinésicas, sino también de todo el mundo”, indicó Verónica Tuki-Hito.

Un gran hito para la preservación de la cultura de estos pueblos, que demostró que con el trabajo mancomunado entre la comunidad, organismos públicos y privados se pueden realizar grandes proyectos en este sentido. Esta es una reflexión que fortalece Gilles Bordes, su principal impulsor.

“Demostramos que se pueden hacer este tipo de desafíos aceptando nuestras diferencias y trabajando sobre ellas».

«Es muy importante también el apoyo de las empresas, ya que con un pequeño gesto se pueden hacer realidad grandes sueños”.

“Lo más satisfactorio de todo es ver la felicidad de todos los jóvenes cuando llegamos al Mutu, logrando un sueño de unión de hace mucho tiempo”, concluye.

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