A pesar de venir de una familia acomodada y la presión que ejercían por dedicarse al mundo del retail, Álvaro Solari decidió dedicar gran parte de su vida a las dos cosas que más le apasiona: el surf y el apoyo a los deportistas emergentes.

“Estás loco. Acá no hay olas, ¿Cómo se te ocurre? Solo te iría bien en Hawai o en Australia. Dedícate a estudiar, eres el único hombre de la familia”. Esas fueron las duras palabras que recibió un joven llamado Álvaro que pretendía contarle a su padre su aspiración por emprender en el mundo del surf.

Alvaro Solari previo a entrar al agua
Alvaro Solari previo a entrar al agua

Hoy, empresario, con estudios en Administración de Empresa e Informática, Álvaro Solari, CEO de Solari Brand and Retail, nunca ha querido dejar su amor por los deportes, en especial el surf. A pesar de tener las presiones familiares en seguir el legado de los Solaris en las empresas de Retail.

Aunque él ve que cada año su deporte favorito va perdiendo más fuerza en la gente, continúa y ya lleva más de 35 años como Gerente General de Oahu Surf CO, en donde apoya a jóvenes promesas a cumplir sus sueños sobre las olas. En esta conversación con HD SPORTS, Álvaro se muestra crítico con la organización de este deporte y el bajo apoyo que se recibe por parte de las autoridades.

Hoy con su faceta de empresario
¿En qué momento te diste cuenta que te apasionaba el surf? Cuéntanos un poco de tu historia con el surf.

Desde niño siempre estuve involucrado con el deporte. Venía de una familia de deportistas y dirigentes de deportes. Desde chico yo veía esto y mis primeros deportes fueron tenis, ski, deportes de nieve, de agua, buceo, la pesca, el windsurf, luego el surf. Me apasionaba el mar y las montañas, eran mis dos grandes amores. Transitaba en esos dos mundos. Ahí fui conociendo gente y fui aprendiendo la disciplina, el rigor, el entrenar, educarse, trabajar la técnica. Y de esa manera ir mejorando el nivel competitivo.

Desde joven ha estado involucrado en potenciar este deporte. ¿A qué se debe esta misión de apoyar y educar a surfistas?

Siempre fui líder. Cuando iba al colegio, solía ser el líder del curso, en mi grupo de amigos, con mis primos, era como un viejo chico. Y sin darme cuenta eso me ha perseguido toda la vida. Hay algo que me encanta, que es ayudar. Simplemente me nace del alma y me hace feliz. Esta posibilidad que tuve de tener una vida más cómoda que me permitió viajar, me atraía poder ayudar al deporte y al mismo tiempo ayudar a la gente con menos recursos o personas que no pueden hacer un deporte, a pesar de su talento. Y encuentro que eso es injusto.

«Me encanta cuando a un niño, que tiene menos recursos, lo puedes ayudar, enseñar, dar un consejo o regalarle algún implemento como un traje o una tabla, y así él se pudo desarrollar y hacer su propia vida».

¿Crees que debería ser una institución estatal la que se preocupe del financiamiento de los deportistas de escasos recursos?

Desde un principio fue difícil convencer a los municipios y auspiciadores de que en Chile había olas. Esa época no fue fácil, fue una locura, en realidad. Pero de tanto insistir con rebeldía, fue la base de mi motivación en revelarme contra los deportes tradicionales como el fútbol y la poca apertura de la gente a ver y conocer otros deportes. Esto me generó rebeldía que me hizo tocar y abrir las puertas del surf. A pesar de que mi familia no estaba de acuerdo.

«Mi crítica va hacia las políticas públicas relacionadas al deporte, finalmente los recursos que se destinan no llegan a los deportistas que los necesitan, llegan a operadores entre medio».

Mucha gente habla del desarrollo económico, del desarrollo en la industria, pero espero que ese desarrollo se traduzca en apoyo al deporte, a lo social y a los que menos tienen.

¿Qué logros puedes destacar en tu rol como impulsor del surf en Chile?

Desarrollé, junto a los equipos de trabajo que he tenido en las empresas, la industria del surf. Abrimos muchas puertas en municipios, desarrollamos la posibilidad de acceder a mejores productos, abrimos las puertas para que los deportistas viajen, Armamos un equipo de bodyboarders que fueron a competir a Hawai, nunca se había hecho algo similar. Luego fuimos con ellos a Portugal y Australia. Logramos traer el primer circuito internacional de surf a Chile en 1993. Fue una locura. Hacer una etapa del circuito mundial regulado, que requería un gran financiamiento, en Iquique que hasta ese entonces no había mucho surf, fue verdaderamente de locos. Y yo solo tenía 21 años.

Solari en plena acción

Hoy ya llevo 53 campeonatos, hemos hecho películas, expediciones ecológicas, auspicio a 100 riders, organizamos un mundial de Bodyboard en Hawai, realizamos el campeonato Big Wave en Indonesia, hasta hemos diseñado Bodyboards especializados para nuestros alumnos.

¿Cómo crees que ha evolucionado el surf en Chile a través de los años?

Creo que este deporte se ha estancado en los últimos años. Hace 20-30 años estábamos en un tren, donde de a poco íbamos agarrando más vuelo, más marcas se sumaban a los eventos, había más competencias, más circuitos, más competidores. Encuentro que ahora se ven otros deportes. Pero ya no siento la organización que había antes en el surf. No existe un compromiso ni una estrategia entre las corporaciones, fundaciones, centros deportivos, Federación Chilena, empresarios o el estado, en que puedan trabajar en conjunto.

«Este deporte trae un retorno muy grande a la sociedad, ayuda a sacar a los niños que están postrados, al sedentarismo, ayuda también a evitar los vicios como los videojuegos y las drogas. Es una herramienta clave, que ayuda a la sociedad a integrarse».

 

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