sábado, julio 18, 2026
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Cyclingwolf: “pasión de mujeres en la ruta”

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Este proyecto comenzó en octubre de 2021, gracias a la inquietud de un grupo de mujeres que sienten una increíble atracción por la bicicleta, el espíritu femenino competitivo y las ganas de crear espacios inclusivos en torno a este deporte.

Para algunos subirse a una bicicleta puede ser solo un hobbie, pero para otros se transforma en libertad, empoderamiento, felicidad, en PASIÓN. Es justamente así como lo viven las chicas del equipo femenino de ciclismo Cyclingwolf, quienes en poco tiempo han logrado ocupar cada vez más espacios dentro de las competencias profesionales a nivel nacional, espacios que aseguran, están más enfocados en el ciclismo masculino.

Cyclingwolf nace como un proyecto personal del reconocido ciclista profesional de ruta Wolfang “Lobito” Burmann, que se encarga de entregar un servicio de entrenamiento personalizado adaptable, con el objetivo de que cualquier persona con interés en el deporte pueda realizarlo, en conjunto con un equipo multidisciplinario que se encarga de mejorar la calidad de vida.

Fue así como a medida que Lobito iba recibiendo alumnas, un grupo de ellas comenzaron con la inquietud de querer profundizar ese entrenamiento y comenzar a construir un equipo femenino que tuviese las capacidades para competir de forma profesional en el circuito ciclístico, “fuimos trabajando con las chicas y empezamos a ver que había un tremendo potencial de deportistas, y a creer que realmente se podía crear un equipo, ir a correr a un nivel de competencia profesional, y bueno, ese es el enfoque y la idea que hemos apoyado. Este no es un proyecto personal, es de todas y yo me sumo como un colaborador más a él”, comenta Lobito.

Ema Shires, una de las principales impulsoras de este proyecto, nos cuenta su experiencia “Yo llegué a Lobito porque necesitaba un entrenador, de a poco se comenzaron a sumar más mujeres al grupo y se comenzó a armar algo súper bonito. Lo que tenemos ahora es muy especial, no somos solo un club de ciclismo formado por mujeres, somos un grupo de mujeres muy protagonistas. Lobito nos ayuda mucho, muchos de los equipos más competitivos acá en Chile están formados por hombres que incorporan a una que otra mujer y van a un par de carreras, pero lamentablemente las competencias están pensadas principalmente en el hombre”.

El camino no ha sido fácil, al ingresar al circuito profesional estas chicas se han encontrado con más de una dificultad y han podido vivir en primera persona cómo es el ciclismo profesional en nuestro país: “Aún no se normaliza que las carreras femeninas tengan las mismas condiciones que las masculinas, y eso se nota.

Yo creo que los organizadores de estas competencias están acostumbrados a que el hombre es el competitivo, pero todavía es un poco tabú ver a la mujer competitiva, en muchas carreras nos miran en menos, creo que se desmerecen nuestros esfuerzos, el trabajo que hay detrás de cada una de nosotras”.

En ese sentido, ¿cuál es la motivación que tienen para continuar este proyecto?

Queremos ser partícipes en todas las competencias que se desarrollen a nivel nacional en la que exista una instancia donde haya mujeres, queremos ser promotoras y motivadoras para que existan muchas más instancias para eso. Además, creemos que este grupo tiene la particularidad de motivar mucho y de mover a la gente, y eso es súper importante, es la única forma es mostrar que existe un ciclismo competitivo en mujeres, que no quieren solo ir a pasear arriba de una bicicleta.

¿Cómo se preparan, cuál es su rutina?

Lobito se encarga de la preparación física de manera bien personal con cada una, ya que todas tenemos tiempo, situaciones y vidas distintas. Entonces esa preparación va de acuerdo a lo que se quiera hacer, vamos adaptando el entrenamiento en función de las necesidades y objetivos de cada una. Todas tenemos un potencial, y el desarrollo de ella es un complemento perfecto para el equipo.

¿Cuáles creen que son los potenciales que tienen como equipo?

Compartir con mujeres significa un pedaleo más comprometido, las mujeres somos más de apoyarnos, de enseñarnos, de darnos lecciones, de trabajar en conjunto.

¿Qué significa para ustedes concretar este proyecto y reunir a un grupo de mujeres unidas con un mismo propósito?

Tener un equipo como este es un sueño. Llevábamos años buscando de manera independiente un equipo así, donde las mujeres quieren hacer cosas, somos muy disciplinadas y ordenadas. No es fácil tener que levantarse temprano todos los días a entrenar, pensar en que tenemos el apoyo de Lobito es fundamental, pero también es fundamental tener un equipo de mujeres que está en un nivel parecido, eso nos permite hacer grandes cosas, ya que estamos todas enfocadas en esto. Es rico compartir e ir logrando cosas juntas, es demasiado bonito.

¿Por qué creen que a pesar del poco tiempo que llevan ha podido perdurar?

Porque creemos que esto nos hace tener un sentido de pertenencia que no habíamos encontrado en otro lugar. Piensa que nuestra idea de tener un equipo femenino parte del descontento de participar de campeonatos donde las mujeres éramos un agregado, en que nuestra participación era algo que no se consideraba mucho y llegar a tener esto, donde somos protagonistas y haber iniciado esto, es soñado.

¿Cuáles son las expectativas que tienen?

Algo que es fundamental, es que hay una energía en este grupo que no hemos sentido en otros lados, y esa energía viene de Lobito y también de las demás integrantes, se nota que hay una pasión enorme entre todos, y creo que es por eso que seguimos dando lo mejor de nosotras a pesar de las rutinas cotidianas que pueda tener cada una. Acá hay un sacrificio, pero se hace por esa motivación y esa energía que se vive en este grupo.

¿En qué ha consistido hasta ahora esa logística que implica ir y preparase para una competencia?

Ir a correr no es solo ponerse con la bicicleta en la carrera, hay mucha logística detrás que muchas veces es súper difícil. Hay que tomar en cuenta que no todas nos dedicamos 100% al ciclismo, hay que considerar una serie de cosas y hacer compatibilizar con una vida familiar y personal. Al principio funcionaba todo muy auto sustentado, Lobito ponía las horas hombre necesarias para que funcionara, e ir compartiendo responsabilidades. De todas maneras, ahora que ya estamos un poco más organizadas, nos gustaría presentar un proyecto formal, conseguir auspiciadores, porque llega un momento en el que tienes muchas ganas, pero también hay un costo económico asociado.

Lobito, ¿y para ti qué ha significado para ti conocer este nuevo mundo que las chicas te han mostrado?

Ellas me mostraron un ciclismo que no sabía que existía, ha sido sorpresa tras sorpresa y estoy seguro que se vienen muchas más, quiero que sigan avanzando, que todos los meses se sume una mujer más al equipo, más gente que quiera estar en este equipo competitivo, porque ven que lo pasan bien, que están haciendo lo que les gusta. A mí me motiva que más gente sienta lo que el ciclismo me ha entregado, esto es lo que me ha hecho más feliz en el mundo, y ver a estas chicas que vibran con el ciclismo al igual que yo, es increíble. Esto va en serio, está claro que lo que nos propongamos se va hacer.

“AmaNacer”: un relato audiovisual de superación y motivación

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Te invitamos a adentrarte en las historias de este proyecto audiovisual que une las historias de resiliencia de dos deportistas amantes de la nieve y la montaña: Antonia Gálmez y Francisca Navarro, junto al filmer Xabier Azcarate. Un relato que surge desde lo más oscuro del dolor de una lesión, en un sentimiento de vulnerabilidad y debilidad, que lentamente transmuta a una inmensa luz imparable.

“Nuestro propósito es compartir motivación a personas que necesitan ayuda profunda o tan solo un empujón, poder mostrarles al resto que renacer de la oscuridad es un gran regalo. Porque todos podemos encontrar eso que nos hará levantarnos diariamente, y nuestra invitación más simple: buscar el sol, porque él con su luz puede sanar cualquier herida en el camino”, con esas palabras Antonia Galmez, una de las protagonistas de “AmaNacer”, describen el leitmotiv de este proyecto.

Es que pocas cosas en la vida pueden unir más que el deporte y este cortometraje, que cuenta una emotiva historia de Antonia y Francisca, dos amantes de la nieve y las montañas, es una prueba de ello.

“AmaNacer”, es un film de snowboard y recuperación, amor y amistad que presenta la historia de dos mujeres que tuvieron diferentes accidentes en la montaña y, a pesar de ella, deciden volver a sanarse a ella. Acercarse a lo que las desafía será lo que romperá el miedo de volver a hacer lo que más aman: moverse en la montaña, vivirla y respirarla.

“Entenderemos que el sol es nuestra principal fuente de energía. El sol que nace al amanecer y el sol que está en el interior de las personas. Porque toda la luz que generan esas dos cosas es lo que motiva el motor del cuerpo para sanar, caminar y, claro, andar en snowboard”, establece Fran Navarro.

Las deportistas nacionales comparten con HD SPORTS una cronología sobre la génesis de este relato íntimo que, a través de historias entrelazadas, logra plasmar de manera cautivante unos de los aspectos primordiales del deporte; el espíritu de superación y de desafiarse constantemente para poder seguir avanzando.

“Existen oportunidades en que la vida te enfrenta a incidentes que hay que superar y salir adelante con gran esfuerzo. Al mismo tiempo, aparecen en tu camino personas especiales, que si les das la mano y recorren juntas los momentos difíciles, todo se torna más sencillo”, relata Xabier Azcarate.

Esta es la historia de personas a quienes la vida las enfrentó a una situación delicada y sensible, que las hizo unirse. Juntas recorrieron y pintaron de colores un camino de dificultades, para salir adelante en un entorno positivo.

Diciembre, 2019. Chillán.

Fran despierta en Santiago, a la espera de un día de escalada. Toma desayuno con su abuela, un avenazo como le gusta. Tiene ansias de hacer algo; salir afuera, pero no hay quién esté disponible. Recibe un llamado de su amigo quien le dice que viajará siete horas hacia donde ella vive y se precipita a preguntar si puede viajar con él. Las ganas de volver a casa a escalar se apoderan de ella; traga rápidamente, se despide de su abuelita y parte al sur.

Al llegar, sus amigos la invitan a escalar. Acercándose las últimas luces del día, comparten unos mates y agradecen estar ahí juntos nuevamente. Llovió hace unos días y el bosque sigue húmedo, pero hoy todos tienen ganas de disfrutar un día de sol en la roca.

Es el turno de Fran, y la ruta que tiene que escalar casi la logró fluidamente la semana anterior, una fisura delicada. Comienza con la escalada y sus pensamientos giran en torno a su abuela: unos momentos antes de comenzar, supo que tuvo contacto estrecho con una persona contagiada de Covid, y eso tiene nublada su mente. En un parpadear de ojos resbala y cae. El seguro que la sostiene es muy pequeño y se sale con el vuelo, cayendo desde ocho metros al suelo.

Todo fue muy rápido, ella dice que no se golpeó la columna ni la cabeza. Sus amigos la sacan del lugar en brazos y viaja una hora hacia hospital de Chillán y luego tres hacia Concepción. En ese lugar, le practican tres cirugías en una semana, por fractura explosiva de tobillo y muñeca izquierdas. Entiende que comenzó algo difícil y que vienen meses de recuperación. Por ahora, no puede apoyar el pie o la mano durante las siguientes nueve semanas.

Marzo, 2020. Mammoth California.

Anto lleva siete días en California disfrutando del invierno. Es su primera vez en Estados Unidos esquiando. Ya lleva cuatro días andando en snowboard sin parar con amigos locales. Es una mañana de tormenta, y se dirigen a las afueras del centro de esquí para disfrutar de la nieve virgen.

Después de un par de horas sale el sol. Es un día con nieve fresca perfecto para estar en la montaña. Anto comienza a bajar en snowboard una ladera que nunca había visitado antes. Son las 17:00 y es la última bajada. Sus piernas están cansadas y durmió incómoda la noche anterior. Comienza a descender y se da cuenta que la nieve en ese lugar es muy variable.

En un momento, la base cambia tan rápido que sus piernas no aguantan: a gran velocidad choca fuertemente con un árbol. Todo se va a negro. Anto pierde el conocimiento por un par de minutos. Abre sus ojos y no sabe dónde está, con quiénes, ni qué pasó. No entiende nada. Tiene sangre en sus manos y en su cara, y no puede mover las piernas, al menos el dolor ya no se siente.

Llegan los paramédicos al lugar, le hacen preguntas y no es capaz de contestar; esto es grave y la evacuan en camilla del lugar. Anto está entregada a manos desconocidas. Es trasladada al hospital donde le realizan los primeros exámenes. Hemorragia en la cabeza, corte profundo en la cara, fractura de pelvis y peroné. Nuevamente es trasladada en avión ambulancia a una ciudad, donde le realizan cirugía en el corte de su cara y observan la inflamación de su cerebro: “Tu casco te salvó la vida”, le repiten.

“Bienvenida a este viaje”

“Bienvenida a este viaje”, es lo primero que le dice Francisca a Antonia cuando hablan ya de vuelta en Chile. En ese momento comienzan juntas un viaje emocional de recuperación, y la búsqueda de esa luz positiva que necesitarán para energizar los meses que vienen.

Comprenden que juntas, de la mano, saldrán adelante más fuertes, más felices y con la inquietud de inspirar a otros a través de un mensaje de superación.

“AmaNacer” surge desde lo más oscuro del dolor de una lesión, en un sentimiento de vulnerabilidad y debilidad, que lentamente transmuta a una inmensa fortaleza imparable.

En el camino aparece otra alma: Xabier, el director tras de este proyecto, quien a pesar de no haber sufrido ningún accidente físico, tiene una profunda herida que sanar, puesto que perdió a su papá hace unos meses y su corazón necesita también de luz positiva.

Es así como Anto, Fran y Xabi, juntos motivan este camino. Sanándose juntos al compartir energía positiva unos a otros y con ganas de apoyar a quienes más necesiten.

Julio, 2020. Maule.

Fueron varias las salidas al Maule para reencontrarse con la montaña. Volver a un entorno donde nos dañamos no es fácil. Pero vamos juntos, e iremos en busca de la luz. Eso nos motiva.

En varias jornadas tuvimos que subir a la montaña previo a la tormenta, antes de que la mina cerrara el camino. Pasamos días acampando sobre la nieve y a veces aguantando vientos de más de 80 km/hr. Largas aproximaciones con nuestros splitboards, cargando todo el peso del campamento en nuestros cuerpos. Aliados llamados “trineos” terminaron siendo nuestros enemigos momentáneos y, con ello, infinidad de risas que nos hacen recordar estos días con mucha alegría.

Nos hicimos llamar “ratoncitos” porque fuimos capaces con gran destreza de infiltrarnos a lugares y pasar desapercibidos. Sobrellevamos climas extremos y tuvimos la capacidad de encontrar madrigueras donde no se imaginan. Los ratones son animales nocturnos, por lo que gustábamos de madrugar y despertar antes de las 3:00 am para poder disfrutar de los primeros rayos de sol subiendo la montaña. Fue así como, después de varias salidas, fue gestándose el proyecto.

Hicimos un corto cinematográfico donde quisimos contar nuestra historia. Mostrar que no todo es siempre alegre y positivo, poder plasmar cómo fue nuestro proceso de recuperación, lo qué nos hizo levantarnos cada día para seguir luchando contra nuestras bajas de ánimo, y también lo que nos mantuvo la frente en alto sin rendirnos estos meses.

Nuestro propósito es compartir motivación a personas que necesitan ayuda profunda o tan solo un empujón, poder mostrarles al resto que renacer de la oscuridad es un gran regalo. Porque todos podemos encontrar la motivación que nos hará levantarnos diariamente, y nuestra invitación más simple: buscar el sol, porque él con su luz puede sanar cualquier herida en el camino.

“Poder inspirar al resto a buscar su propia luz es nuestro propósito. Nuestras oportunidades de sanación se encuentran en nuestro alrededor, solo tenemos que ir a buscarlas. Es importante saber que sin oscuridad no hay luz. Nosotros quisimos mostrar nuestros momentos oscuros después de un accidente, todos tenemos el poder de lograr salir adelante, de poder comenzar de nuevo, de renacer. Este proyecto audiovisual fue el proceso más importante de mi recuperación, el más lindo y el que repetiría mil veces más”, concluye Antonia.