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José Angel Rubio

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Volver a competir luego de una lesión grave

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En la montaña hay lesiones que finalizan carreras. La historia nos dice que existe un alto porcentaje de personas que nunca vuelven a competir luego de sufrir un traumatismo grave, pero ¿cuáles son los factores que juegan a favor para recuperarse? ¿qué es lo que hace que sólo algunos lo logren? Obviamente, no tenemos respuesta a esas preguntas, pero sí sabemos un par de cosas que hacen la diferencia.


Lo primero, y lo más importante, es lograr enfocarse en el objetivo. Una mentalidad optimista, pero realista: la convicción de que estaremos bien si seguimos cada uno de los pasos indicados. Una mezcla entre perseverancia y obediencia; disciplina y confianza; determinación y compromiso. En mi experiencia, la gente que logra mejorarse es capaz de confiar en el proceso, controlando la ansiedad.
Lo segundo es contar con un equipo capacitado y experimentado en el manejo de deportistas: profesionales que sepan empujar los límites más allá del dolor o la falta de fuerza; tomar riesgos controlados y dar la seguridad de que todo estará bien. Gente capaz de reconocer cuando algo no funciona y enmendar el curso del tratamiento, adaptarse rápido, trabajar en equipo y poner siempre al paciente en el centro. Personas que hablen el idioma de los entrenadores, conozcan los trucos y sepan comunicar de manera transparente los avances o retrocesos propios de una rehabilitación.
Tercero, es vital que el atleta tenga un grupo de apoyo fuera del deporte, que le hable de otros temas y le ayude a poner en perspectiva su lesión, y el impacto de ésta en su carrera y su vida privada. Una familia y amigos de verdad son tanto o más importantes que los doctores, kinesiólogos o preparadores físicos para devolver al deportista a cumplir su rol en la sociedad.
Finalmente, las instituciones, clubes, equipos, federaciones y selecciones nacionales debemos entender que somos también responsables de la lesión del deportista; que el sufrimiento ocurre en parte ante un esfuerzo por representar nuestros colores y bandera, y que tal como celebramos los triunfos, tenemos que sufrir con las caídas. Debemos llamarlos y preguntarles cómo se sienten; darles tiempo y recursos para recuperarse; acompañarlos en el hospital y en la pista el día en que vuelven a correr nuevamente. Debemos hacer nuestra la batalla que es volver a enfrentar aquello que tanto daño nos hizo.
La tarea no es fácil, pero tenemos grandes ejemplos que nos llevan a pensar que sí se puede.

Por José Angel Rubio
Kinesiólogo, Director
Physio Health & Fitness Studio

Reintegro deportivo

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Cada año es más la gente que se acerca a la montaña para practicar deportes como el ski o el snowboard y, lamentablemente, cada año son más las personas que se lesionan dentro y fuera de las pistas. Este incremento es natural y responde a estadísticas que se comportan de forma relativamente similar en todos los centros de ski del mundo. Actualmente sabemos que por cada 1.000 días de esquiador, tendremos entre 2 y 4 lesiones. Sabemos más o menos qué tan graves serán esas lesiones; dónde se ubicarán, así como la edad, sexo y nivel de ski de quienes las padezcan. Incluso sabemos que columnas como ésta, o charlas de seguridad para esquiadores disminuyen hasta un 60% el número de lesiones que nos alejan de la montaña. Tenemos estadísticas de sobra.

Afortunadamente, luego de la lesión y la rehabilitación viene el reintegro deportivo. La nieve tiene la capacidad de hacernos olvidar lo doloroso y desagradable que fue el proceso, e invitarnos a intentarlo nuevamente, esperando correr una mejor suerte. Pero, ¿cómo sabemos si estamos listos para volver a las pistas? ¿Cómo puedo estar seguro de que no me voy a lesionar de nuevo?… son preguntas que me hacen casi a diario en la clínica y, la verdad, no pueden ser respondidas de manera sencilla. La clave está en conocer bien nuestro cuerpo y sus capacidades.

Las evaluaciones físicas permiten determinar valores como nuestra fuerza, agilidad y simetría, para luego ajustar el nivel de entrenamiento, reducir accidentes y acelerar el retorno a las pistas tras lesionarnos. Además, han demostrado ser efectivas para disminuir el número de lesiones, mejorar el rendimiento deportivo y perfeccionar la planificación del deporte. Antiguamente, debíamos asistir a un Centro de Alto Rendimiento para acceder a este tipo de estudios, y solo estaban disponibles para deportistas de élite. El desarrollo de nuevas tecnologías ha permitido hoy día la masificación de estos exámenes, y los ha puesto al alcance de la mayoría de los deportistas de todos los niveles, diferenciándose casi únicamente en la frecuencia de las evaluaciones: debiendo realizarse una vez al año en esquiadores recreativos, y 4 anuales en deportistas profesionales, antes y después de cada invierno.

Al ser el ski un deporte de temporadas, muchas veces pasan varios meses desde la última vez que esquiamos. Conocer nuestras condiciones físicas desde el primer día, nos permitirá aprovechar de mejor manera la temporada, y sentirnos más seguros.

Por José Angel Rubio
Kinesiólogo, Director
Physio Health & Fitness Studio