Desde pequeña sintió una apasionante atracción por la naturaleza que definitivamente nunca cesó. A lo largo de su vida, Catalina Claro, hoy fotógrafa outdoor dice que siempre estuvo presente esa conexión, tanto así que de las artes visuales pasó drásticamente a profesionalizarse en la fotografía, lo que la unió con dos mundos que desde siempre encontró atractivos.
Catalina hoy tiene una naciente carrera, pero con principios claros que son la base para dedicarse a la fotografía y a través de ella, dejar una huella en torno al cuidado del medio ambiente y la vida al aire libre.

¿Siempre estuviste ligada al deporte, a la naturaleza?
De chica siempre fui bien dispersa con los deportes, probé varios e hice distintas cosas, pero cuando entré a la universidad me fui a Australia de intercambio y ahí me enamoré del buceo, volví a Chile con ganas de certificarme, y fue cuando me compré la carcasa para sacar fotos bajo del mar.
Siento que ahí comencé a tomar mi rumbo, pero también en paralelo me puse a escalar porque uno de mis partners, que era mi primo quien estaba dedicado a la montaña, tuvo un accidente y falleció.

Lo que más rescato de él es su pasión por vivir y su profundo mensaje, fue una fuente de inspiración para hacer lo que realmente hoy me gusta. Desde ahí me puse a escalar mucho, me puse a entrenar y orienté la fotografía a la montaña.
¿Por qué decidiste orientar tu vida profesional a la fotografía?
Quería hacer de mi oficina lo que estaba pasando afuera, no me podía quedar quieta, es donde mejor me siento: en paz, más conectada a lo simple de la vida.
A las cosas que me hacen sentido y la fotografía me entregaba todo eso.

¿Y qué cosas son las que te hacen sentido?
Volver a lo básico y simple de la vida. Siento que estamos demasiado alejados de nosotros mismos, necesitamos apoyarnos, conectarnos y vivir con más amor, siento que el mundo está lleno de necesidades creadas, y eso nos hace transformarnos en una especie de robot.
El contacto con la naturaleza hace volver a sentirte como una hormiga y acordarte que eres parte de un sistema natural perfecto, que somos parte de una coexistencia. Eso es lo que más sentido me hace estando al aire libre, y ese es mi mensaje: vivamos en equilibrio, cuidemos y respetemos el planeta y todo ser que habita en él.
Respecto a tu participación en la escalada, ¿cuál es tu propósito como fotógrafa?
En términos deportivos, me llama mucho la atención mostrar el avance que está teniendo Chile en relación a la presencia de la mujer en la escalada, ahí hay un tremendo potencial, y como fotógrafa quiero visibilizarla más. Espero de esa manera aportar mi granito de arena para hacer crecer a la mujer en este deporte.
¿Cuál es tu principal motivación para dedicarte a la fotografía outdoor?
Espero poder mostrar cada vez más los tremendos lugares que hay acá en Chile y potenciarlos.

Al salir a la naturaleza, la responsabilidad que tenemos es enorme, al final el planeta es el motor de todo, sin él y sin las especies que existen nada funcionaría, y nosotros somos solamente uno más en medio de todo el ecosistema.
La idea es mostrar eso y bajar la arrogancia que muchas veces tiene el ser humano cuando se encuentra afuera, ese es mi motor, además de concientizar todo esto a través de las imágenes.






