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Paula Jara Bianchi, “El camino al triunfo es lo más valioso, no el resultado”
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Paula Jara Bianchi, “El camino al triunfo es lo más valioso, no el resultado”

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La ciclista de Enduro, asegura que el proceso y el camino para lograr el éxito fue mucho más enriquecedor que el campeonato mismo. Tras haber logrado ganar el torneo nacional de enduro, en la categoría Elite, Paula ha enfocado su energía en su proyecto audiovisual “Hijas del Volcán” y su iniciativa social “Spartanos Bikers”.

Desde los 19 años que Paula Jara Bianchi fue una asidua escaladora y montañista. Su amor por los deportes en tierra la llevó a ascender varias cumbres sin que en su cabeza estuviera la intención de competir ni de conseguir medallas. Eso, hasta que en 2016 incursionó en el mundo de la bicicleta, tras comprarse una bici rígida para ir al cerro, luego de una experiencia rutera en un Triatlón. “La montaña fue entonces la llave que me abrió el camino hacia el mundo del mountainbike, siendo mi primera pasión el freeride, que practicaba con amigos acá en la región de Coquimbo”, cuenta la Paula, quien agrega que luego de ese amor a primera vista con la MTB, nunca más pensó en conquistar altas cumbres, hacer trekking y acampar sin la compañía de su amado transporte de dos ruedas. La conexión fue inmediata e inquebrantable, con la inmensidad de los cerros y sus mantos de colores, que te permiten descender a toda velocidad por una ladera fuera de pista.

Su inicio en las carreras se dio el 2017, en La Parva, donde pudo correr con una bici Rocky Mountain, en la categoría amateur de mujeres. “Yo ese año, iba con el plan de hacer turismo y a conocer gente. Quería disfrutar de la simplicidad de subirme a una bici y sentir el viento en la cara con un poco de adrenalina”, asegura.

Luego vino una competencia en Valdivia, arriba de una bici de doble suspensión. “Me caí en todas las pistas, pero lo pasé increíble. Era un disfrute de principio a fin”. Si bien para Paula fueron carreras light, la deportista no tardó mucho en alcanzar los primeros podios, tal vez anticipando un éxito mayor que estaba pronto a llegar. La empresa Extremezone de La Serena se fijó en su talento y la apoyó con algunas bicicletas de doble suspensión, cascos y protección de alta gama para que pudiera competir. No tardó mucho en ganarse la confianza absoluta de la tienda de bicicletas, luego de buenos resultados en una competencia en la localidad de Ninhue, terminando como la flamante embajadora de Extremezone ese mismo 2017.

Fue entonces cuando su amigo Felipe Vásquez la instó a cambiarse a una categoría superior, única forma, a su juicio, para trabajar con un equipo más pro. Ese consejo la llevó a decidirse finalmente por integrar la categoría Elite. Sus podios no cesaron y el 2018, logró ingresar al team de Extremezone como piloto oficial. “Ellos fueron mi máximo apoyo como deportista, me costearon todo y formaron un equipo en torno mío”, cuenta Paula, quien ese mismo año volvió a Coquimbo a entrenar de a poco. Le siguieron un tercer lugar a nivel nacional y el 2019, tras empezar a trabajar con el psicólogo deportivo Abdón Gallardo, Paula se consagra como campeona nacional.

Tras ese éxito nace Hijas del Volcán, un proyecto muy querido por Paula  e inspirado por su amor por la montaña y por el hambre de conquistar cumbres. La iniciativa cuenta con campamentos, una logística de expedición más atractiva y un objetivo de lograr documentales audiovisuales para compartir su experiencia con la gente. “Hijas del Volcán fue para darle un nombre a esta disciplina y hacerla más atractiva, con cordadas de mujeres que me acompañan. Hasta ahora he viajado con amigas que me apoyan con la subida. Existe mucho poder femenino en esto”, señala.

Paula, ¿Qué representa el Enduro Mountainbike para ti? ¿De qué forma se puede describir esta disciplina para alguien que no la conoce?

La bici y la competencia me devolvieron nuevamente a la civilización, porque como vengo de un deporte de montaña, no paso mucho en la ciudad. La bici me hizo madurar, me disciplinó y me dio herramientas para la vida. Más que una afición, el enduro para mí es un estilo de vida donde puedo compartir experiencias. Es una disciplina en que se mezcla el descenso con el cross country, es decir, la resistencia y capacidad física de pedalear en distintos senderos, con la locura de bajar lo más rápido posible por una pista en una bici de montaña.

¿Cómo fue el camino para convertirte finalmente en campeona nacional? ¿Qué recuerdos y sensaciones tienes con respecto a ese momento?

Partí vieja en la bici. Me trastornó la adrenalina que me generó la experiencia, y fue motivante lograr resultados rápidamente. Soy una persona que se traza objetivos y persigue sus sueños. Y pasó a ser un sueño andar en bicicleta y que me apoyara un equipo. Como escaladora jamás esperé me regalaran siquiera una zapatilla, pues pasaba en el cerro sin competir con nadie. Fue un lindo despertar ver resultados y que otros confiaran en mí. Para ser campeona cumplí con requisitos tales como motivación, constancia, disciplina y tener el león en llamas dentro de mi corazón. A eso le sumé un entrenador, psicólogo, mecánico y otros apoyos fundamentales.

Es cuáticolo que uno madura mucho con la competencia, sobre todo la que se tiene con uno mismo. Te confieso que cuando fui campeona me sentí como vacía. Pensé: ya cumplí mi sueño, y me costó asimilarlo, sintiendo que todo seguía igual. Al pasar los días estaba un poco perdida y me cuestioné por qué no estaba en llamas. La mejor sensación y regalo fue el proceso para lograr el campeonato, porque di mi 100% y lo que aprendí fue más enriquecedor que haberme subido al podio.

¿Qué detalles nos puedes contar acerca de la fundación Spartanos Bikers y tu trabajo con los niños?

Nací junto con ellos en el tema de la bicicleta. Se trata de un taller que se inició en la Fundación de la Familia, que reúne niños de escasos recursos en la parte alta de Coquimbo, donde está la Cruz del Tercer Milenio. Nos reuníamos a andar en bici en sitios como La Pampilla, o al lado de la playa, haciendo cicloturismo a la vez que trabajábamos el tema social. Empecé a transmitir mis conocimientos de montaña tales como el compañerismo y no dejar rastro todos los viernes desde las 15.30 horas. Se formó una familia y los propios niños se denominaron Spartanos Bikers. En la escuela partimos con 6 niños con bicicletas Frankenstein, y resultaba ser más un taller de mecánica que de bici, pero había mucha motivación y el grupo creció.

Cuando fuimos en busca del alcalde, nos ayudó pronto a construir una pista frente a las tomas de los niños. Luego recibimos bicicletas de regalo y tenemos más proyectos. Hace unas semanas empecé a trabajar con los niños de nuevo.

¿Cómo analizas el desarrollo del Enduro MTB en Chile?

Como no soy tan antigua en el tema del MTB, puedo contar que años atrás era más popular el descenso y el cross country, con circuitos más largos, pero el enduro resultó ser la revolución del mountainbike como un deporte extremo, pero a la vez inclusivo para que muchos lo puedan practicar. Se pensaba que era como tirarse a lo loco para abajo, pero es más que eso. Es una mezcla entre la adrenalina y la resistencia física donde se disfruta de la naturaleza de una forma dinámica en una bicicleta de doble suspensión mucho más versátil.

¿Cómo fue 2020 para ti, en especial en materia de planificación, competencias y actividades deportivas?

Mi única carrera fue el Andes-Pacífico, que es una competencia de 5 días donde uno cruza Chile. Fue justo antes de entrar en la pandemia. Tuve suerte ya que 2020 me dio un respiro, porque el año anterior terminé cansada por cambiarme de equipo y por haber sido campeona, con un año muy competitivo. La pandemia me pilló haciendo unos cursos de kayak en el Maule, por lo que me quedé 5 meses por allá pedaleando en nuevos sectores. Nunca dejé de entrenar, pero sentí que mis objetivos eran raros. Junto con el psicólogo deportivo hicimos un break para reestructurarnos, pues quería sentir como ese león dentro de mí a pesar de que no había competencias. Sin embargo, fue un buen año donde empecé a armar un nuevo proyecto que es Hijas del Volcán, que es de carácter audiovisual y ligado al freeride. Enfoqué mi energía allí, y en noviembre me fui a unos volcanes en San Pedro de Atacama con apoyo de Nissan.

¿Qué planes tienes para el 2021 en materia de competencias y proyectos personales?

Estoy preparada para competir. Entrené con Carlos Cardemil el 2020 para estar listos para los nacionales de MTB y posibles mundiales, si es que no se suspendan. También tengo proyectos de carácter audiovisual y clínicas, pues tengo ganas de compartir todo mi conocimiento y dejar un legado más allá de la competencia. Quiero lograr, además, un Guinness Record en el Ojos del Salado como la primera mujer en hacer el descenso del volcán más alto del mundo. También deseo enfocarme en Hijas del Volcán, que es un proyecto muy fuerte que se viene este 2021. Hay mucho por hacer…temas sociales, clínicas y competencias.

 

FICHA

Nombre:Paula Catalina Jara Bianchi

Edad: 31

Ciudad de nacimiento: Osorno

Residencia actual: Coquinbo

Profesión / Oficio: Administración de empresas y Guía e instructora de alta Montaña, escalada y kayak de travesía.

Lugar favorito para práctica de Enduro: las pistas de la 4ta región y para el freeride la cordillera nortina, Antofagasta Roca Park.

Sponsors: @portillochile, @cycleworldbikestore @troyleedesignscl @procircuitchile @magura_chile @kogel_bearings @portillochile

IG.: Paula Jara Bianchi

Fecha: 15 de abril, 2021
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