Home » Entrevistas » Surf
Ramón Navarro:“Lo que hacía por el medioambiente al principio era solo pasión, pero eso ahora ha conllevado estudio y educación”
Foto por:
Ramón Navarro:“Lo que hacía por el medioambiente al principio era solo pasión, pero eso ahora ha conllevado estudio y educación”

Foto por:

El surfista profesional chileno, nos relata su vida en torno al surf, los desafíos y reflexiones que implicó la realización de su documental “Estado Salmonero” y las inspiraciones que lo llevan a trabajar en proyectos y marcas con gente de verdad.

Texto: Joaquín Yuraszeck – Fotos: @fariasmoreno

Conocido como un nombre importante en la escena del surf mundial, quien haya integrado la terna final de los nominados en los últimos World League Surf Awards en la categoría de olas grandes, reconocido activista medioambiental, Director de la Fundación Punta de Lobos y además embajador global de reconocidas marcas outdoor como Karün y Patagonia, Ramón Navarro ha recorrido Chile acompañando el estreno de su documental “Estado Salmonero” apoyado por la empresa Patagonia, un llamado de atención a las grandes empresas salmoneras presentes principalmente en la Región de Los Lagos, sur de nuestro país. Hijo de pescador y oriundo de Pichilemu, Ramón sabe lo complicado de las familias que viven de las empresas acuícolas y lo que conlleva llegar a una línea de equilibrio entre el bienestar de las personas y el cuidado de los ecosistemas.

¿Cómo conociste el surf y qué sentiste al subirte a una tabla por primera vez?

Yo conocí el surf en Pichilemu. Salía y al frente de mi casa veía a estos tipos surfeando y alucinaba. Me quedaba tardes enteras después del colegio mirándolos, me acercaba a conversar con ellos, pero no tenía los medios para empezar en el surf. Estuve 1 año mirando. Luego, con un par de amigos de Santiago que tenían los medios y tenían un body, ahí fue la primera vez donde lo practiqué. Yo el surf lo conocí cuando tenía 13 años, a esa edad me prestaron las primeras tablas: una tabla naranja vieja. Aún recuerdo que cuando vi correr el agua por el lado y deslizándome por el mar quedé loco, ese fue el momento que me hizo clic y aluciné con el surf.

¿Cómo empezó tu carrera deportiva en el surf y luego la transición a surfear olas grandes?

A los 16 años empecé a competir en circuitos locales de surf y me fue bien de inmediato. En el primer año que competí gané varios campeonatos. Por un lado, me alucinaba el deporte y por otro había buenos premios para ese tiempo: como niño era genial ganar ropa o un ‘par de lucas’. A los 17 años ya me estaban ofreciendo auspicios por tablas, prendas de ropa, entre otras cosas. Fue una mezcla perfecta: yo buscando el surf y el surf dándome muchas oportunidades. Empecé a soñar en grande y querer irme a Hawaii a conocer la realidad. Me sirvió para aterrizar el nivel que tenía y darme cuenta de que las olas grandes me gustaban mucho. La realidad que vi en Hawaii con las tablas grandes y de cómo se corrían las olas grandes, ver a los surfistas más geniales del mundo y su nivel, era llegar a una realidad del alto nivel del surf. Fue una apertura de ojos enorme y también de tener los pies en la tierra, de saber cómo está tu nivel en el surf. Fue una mezcla de cosas, pero sin duda con mucha pasión entremedio.

Como atleta de un deporte acuático, ¿cómo asimilas la problemática de contaminación de los océanos?

Una pena, una pena gigante. Algo muy triste. Es por la poca conciencia y no solo en Chile, es algo a nivel mundial. Somos cero conscientes y cero responsables por tener un cuidado con los océanos. Durante muchos años se vio el mar de Chile como un basurero. Ya sea por las empresas mineras, las celulosas y salmoneras. Fue muy visto como una fuente de recursos inagotable de las pesqueras, del turismos y veraneantes, a todos los niveles. Los turistas iban a una playa y daba lo mismo todo: “va a estar ahí todos los años, contaminemos y veremos qué pasa el próximo año”, entonces es algo triste y que desmotiva mucho. También da rabia porque es algo que ocurre porque no hay educación y tampoco ganas de educarse, nunca las ha habido. No puede ser que un deportista ande peleando por causas medioambientales y que esté explicando en las grandes ciudades que no tienen que contaminar. Es una cosa de no querer hacerlo más que de no saber. El tema de la poca educación y la inocencia pasó hace muchos años: ahora puedes preguntar qué tan dañino es el plástico o una colilla de cigarro y te sale todo en internet. El conocer está ahí, no estamos descubriendo la rueda.

¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos de tú, como surfista profesional, al involucrarte en estos temas?

Más aspectos positivos, pero también negativos. Depende de lo que quiera escuchar cada uno, como todo en la vida. Si quieres quedarte pegado en las cosas negativas obviamente que te vas a quedar solo con eso y se te irán las ganas, aunque para mi ha sido solo cosas positivas. He tenido la suerte de empezar a trabajar con marcas pro-ambiente, como Patagonia y Karün, y ha sido mucho aprendizaje para mí. Mucho de lo que hacía por el medioambiente al principio era solo pasión, pero eso ahora ha conllevado mucho estudio, educación, entender más, estar más metido en distintos temas e ir entendiendo diferentes problemáticas. Vas aprendiendo mucho.

En temas medioambientales tenemos mucho que aprender. No hay una ciencia, no hay una fórmula, no hay una receta para los temas del reciclaje o del medio ambiente. Hay tanto que aprender que hay que estar abiertos e informarse, estudiar más y aprender del tema. Estamos todos aprendiendo.

A propósito de tu último documental, “Estado Salmonero”, ¿cuáles fueron los desafíos de llevar a cabo este proyecto?

Ir en contra de una industria que es muy grande, que da trabajo a más de 70 mil personas en la Región de Los Lagos y que es la segunda fuente de ingresos del país, es algo bien grande. Y te puedes imaginar que cuando estás yendo en contra y casi que, desnudando una empresa con ese poder, el desafío es grande y potente: “estás metiéndote en las patas de los caballos” como se dice en buen chileno.

El desafío más grande fue tratar de mostrar el punto de balance de lo malo que hace la industria y también llegar a tener esa interacción con ellos para que de verdad se genere un cambio. Lo más complicado es que esos cambios que se están prometiendo por las industrias se hagan efectivos, sean reales. Es súper delicada la línea de estar trabajando en contra de una empresa y que no te transformes en el enemigo principal. Uno tiene que mantenerse en el borde: estamos acá para despertar conciencia y queremos que de verdad se genere un cambio, no queremos criticar solamente de que las cosas se están haciendo mal y que debieran irse de acá.

Ha sido bien delicado trabajar como deportista metido en un tema tan potente porque también es una industria que da muchos puestos de trabajo en una región donde no hay muchas opciones de trabajo. Para una familia de la zona de la Isla de Chiloé y de Puerto Montt es entendible querer tener un sueldo en su cuenta a fin de mes y que para eso no haya muchas opciones, entonces es ahí donde está el desafío: dónde está el límite para tratar de llegar a un punto que tenga impacto el documental y genere cambios.

Según lo que pudiste ver y conocer más de cerca en las grabaciones y registros del largometraje, ¿crees que los cambios en políticas medioambientales que se han ido implementando en Chile son suficientes?

Es la legislación. Esto es igual que a un niño: si al niño le permites comer dulces todos los días, el niño va a comer dulces sin parar. No da para mucho más que eso. En Chile se les permite a las grandes empresas hacer lo que quieran y nadie las regula, porque si estás bajo todos los “márgenes de la ley” es obvio que lo vas a seguir haciendo.

¿Cuál es el mayor desafío que tenemos cada uno frente a los problemas y consecuencias de las malas prácticas de las empresas salmoneras en Chile?

Informándose y compartiendo el mensaje, creo que ese es el desafío y también la única manera. Así vamos creciendo de a poco y sumando. Los cambios tenemos que generarlos de a uno y que las personas de tu círculo se enteren de qué estás haciendo para cambiar. Si yo tengo un mayor alcance es mi responsabilidad informar sobre un tema que yo crea que debería ser informado. Todos deberíamos ser partícipes informando y tratando de convencer personas, pero quedarse sentado solo criticando no es la vía correcta.

El ser un referente del surf mundial y voz importante en el cuidado del ecosistema marino en Chile te ha llevado a trabajar con grandes marcas, pero específicamente ¿qué te inspiró a trabajar con Karün?

Son de esas empresas de las que apoyo por puro corazón. Como se sabe, un deportista vive de los auspicios y para mí trabajar con Karün es básicamente por una cuestión de que me pareció alucinante el proyecto. Es verlo desde la gente que trabaja ahí, son todos muy de verdad y trabajar con ellos ha sido puro aprendizaje. Fue principalmente porque aluciné con el proyecto.

¿Qué responsabilidad sientes al ser mensajero global de una empresa chilena con ese trasfondo?

Como con todos los auspiciadores que tengo, siento la responsabilidad siempre de esparcir este mensaje informativo y de positividad, esparcir el mensaje de tratar que se genere conciencia de lo que hoy día tenemos en este planeta.

Fecha: 10 de agosto, 2019
Autor: